En la casa de Marina de Dimou, Mariu sentada de piernas cruzadas en la sala de estar, a la espera de su suegra, toma sorbo a sorbo del café que la empleada de servicio le acaba de entregar. - ¡Mariu mi niña, qué gusto tenerte por aquí! –exclama Marina emocionada al tiempo que le da un beso en la mejilla-. - ¡Querida suegra, igual es mi agrado de verla después de mucho tiempo! –le expresa en el mismo tono devolviéndole el gesto, mostrando un animó que no siente-. - ¿A qué debo esta agradable visita? –le pregunta Marina sirviéndose café en una taza que está en una bandeja en la mesa de centro-. - A parte de saludarla, vengo a pedirle me apoye en algo –le comenta mirándola fijamente-. - ¿Qué será? –le inquiere sentándose en uno de los sillones al frente de M

