Aun con las dudas aflorando en su cabeza, Adara ya en casa, recostada en su cama piensa en las palabras que le expresó Mariu sobre la vida de ella y Karl. Sabe que la mayor parte de ellas son mentira, pues Karl en los últimos dos meses ha pasado todas las noches en su apartamento, aunque no deja de sentir dudas respecto de esos momentos en que no están juntos en el día. Sin querer se vio presa de los celos, sintió una especie de calor recorrer su cuerpo de solo imaginárselo con ella. Para distraerse el tiempo del día restante trabajó en los procesos de las otras empresas, llamó a sus padres, quienes le reprocharon las ausencias prolongadas, luego llamó a sus amigos reportándose antes de que ellos le llamaran reclamándole. Sentada frente a la mesa del comedor, degustando una taza de café

