- Señor –le llama Angelo-. - Dime –contesta-. - Lamento darle una mala noticia –le responde Angelo con preocupación-. - Habla hombre –Le ordena Karl-. - Hace más de cinco horas que la señorita Adara subió a una reunión con un cliente y no ha bajado, la llamo y su número manda a buzón, entre a control de acceso del edificio y me confirman que aparece en el registro de entrada pero no en la salida; de hecho, nosotros estamos en la entrada, no la hemos visto pasar. Tuve que mostrar mi credencial de agente policial para que me dieran acceso al piso a donde ella se dirigió y la secretaria de presidencia me dijo que ella estuvo en la reunión pero que apenas duró una hora y se despidió. - ¿En los alrededores? –Le pregunta Karl molesto-.

