Extrañada, Adra fue sorprendida por una de sus compañeras de oficina, quien le aviso que en la recepción le esperaba un hombre de traje. Nerviosa de que fuera Karl, sin pensarlo mucho fue corriendo al encuentro del desconocido para encontrarse con un hombre que no recuerda haber visto antes. - Disculpe señorita Adara –le dice un hombre de más o menos la estatura de Karl, que porta un traje color gris y un audífono al oído parecido al que normalmente llevan Karl, Pearce y Deo, lo cual le da a entender que es un guardaespaldas enviado por Karl-, por orden del señor Karl, cumplo con traerle el almuerzo. - Gracias –le contesta con algo de recelo -, ¿tu nombre es? –le pregunta observándolo fijamente-. - Angelo señorita, estoy a su orden –le dice con una reverencia de cabeza

