Ya en camino al aeropuerto, Karl no hace sino rememorar la discusión que tuvo con Adara la noche anterior, pudiera perfectamente alejarse de ella ya que nada los ata, sino el deseo y esa necesidad constante de hacerse parte de su mundo. Se niega a dejarla sola, se niega a dejarle el camino libre a Oberto para que vuelva a acercarse a ella. Pareciera que Adara no comprende sus razones para cuidarla como le ha demostrado. Lo que al principio para él no era más que una muestra de halago, de complacencia, de agradecerle por hacerlo sentir bien a su lado, se le convirtió en un reto y en una necesidad. Reto porque dejarla sola, implica darle libertad a Oberto para abordarla, pretenderla y tal vez descargar en ella la rabia de haberse relacionado con él, su enemigo de años. Karl no es de l

