Aurora estaba enfadada, llegó a la habitación, se sentó. Emil entró tras ella y se levantó —¡No quiero que vuelvas a hablar con ese hombre! —exclamó furioso —¿Por qué? Emil la miró con ojos enormes —¡Porque lo digo yo! —¿Qué te hizo que lo odias tanto? —Eso no tiene nada que ver contigo, no vuelvas a preguntar —estaba molesto. Ella bajó la mirada, Emil se sintió culpable —Dijiste que confiabas en mí, pero no lo haces —dijo con voz débil —Confiaba en ti, y mira lo que hiciste, hablaste con mis enemigos. Aurora tenía los ojos llorosos. Emil estaba furioso, dio la vuelta, dispuesto a irse, pero Aurora corrió colocándose frente a él, estaba incrédulo —Aurora, déjame pasar. Ella se negó. El poco alcohol bebido, le daba una valentía que jamás creyó, Emil quería irse, estaba descon

