Capítulo 1 - El compromiso

1128 Palabras
¿Crees en el destino? ¿Crees en las vidas pasadas? ¿Crees en la leyenda del hilo rojo? Pues lo creas o no, te contaré su historia: Cuenta la leyenda de que si dos personas se aman profundamente pero no pueden estar juntos, podrán reencontrarse en las siguientes vidas a través del ritual del hilo rojo. Este consiste en que ambos  aten un hilo rojo en sus respectivos dedos índices. Si al momento de morir, ambos siguen llevándolo, en las próximas vidas podrán encontrarse por más que ya no recuerden su pasado….. CAPÍTULO 1 -¿Por qué lo has hecho?-lloraba él mientras la tenía en sus brazos.-¿Tanto quieres alejarte de mí? -A...a...así es...es me..mejor para todos.-le costó pronunciar por la herida en su pecho. -No quiero ser rey de un imperio sin tí.-sus lágrimas caían. Era la primera vez que ella lo veía llorar. -No...no... puedes…. tenerlo... todo.-sonrió como si estuviera consolando a un niño. -Yo te quiero a tí. Sólo a tí.-la abrazó aún más fuerte. Con solo escucharlo era suficiente para ella. Ella estaba feliz.  -Serás...un buen...buen...rey.-acarició su rostro por última vez. -No lamento...haberte conocido….ól..vi..da..me.-fueron sus últimas palabras. -¡Lía! ¡Lía! ¡Lia! -gritó él.- No, nunca te olvidaré. ¡Ni en esta vida  ni en las próximas!-estalló en llantos………. La tristeza y el dolor despertaron a Ali del sueño. Le tomó un tiempo recobrarse de aquella escena.  Por alguna razón, soñaba cada vez más seguido con ello. Pero lo más extraño era que nunca podía ver el rostro de los protagonistas. A pesar de verlos borrosos, la intensidad emocional se sentía tan real. Era como si ella hubiera vivido lo mismo que aquella trágica pareja. Alí decidió no pensar más. Después de todo era solo un sueño. Por más final triste que tuviera por lo menos se amaban, no como en su vida que no había alguien que realmente se preocupara por ella.  Mientras se cepillaba los dientes se preguntaba , ¿qué pasaría si alguna vez se enamorara tan profundamente de alguien indebido  como aquel rey?  Luego de meditarlo, se río. Pues claro, ¿cómo se iba a enamorar? No tenía el derecho a hacerlo, si su padre ya le estaba arreglando matrimonio con las familias más ricas y poderosas del mundo. Amor era lo que menos tendría en esta vida. De igual modo, eso no le interesaba. Tenía que apresurarse, había muchas cosas que hacer. Hoy tenía la ceremonia de graduación de la universidad. Para muchos era un día de felicidad y celebración. Sin embargo, para Alí era el fin de los pocos momentos de libertad que había tenido en su vida. Ya que pronto se tendría que comprometer con algún extraño adinerado para mantener las tradiciones, el  prestigio y las riquezas familiares.  Su familia era una de las más ricas del país. Nunca le faltó algo, es más siempre tuvo lo mejor: ropa de diseñador, bolsos de edición limitada, joyería lujosa, comidas con los ingredientes más gourmet y exquisitas, viajes envidiables, educación de primera, entre otras cosas. A pesar de que todo el mundo envidiara su vida, ella no era feliz. No tenía libertad, tenía que acatar órdenes y obedecer a todo lo que le dijera su padre, Roger Rossy. Ella solía imaginarse como un pájaro  encerrado en una jaula elegante sin el derecho de poder hacer lo que quisiera ni de ser ella misma. Por supuesto que había veces que gracias a su astucia, se las ingeniaba para tener momento de respiro de todas las reglas familiares y del papel de  “chica buena y obediente”que tenía.  Una vez terminada de vestirse salió de su dormitorio universitario. Éste era su último día de libertad antes de volver a la mansión Rossy. Tenía que aprovechar al máximo lo que le quedaba.  Se había hecho una larga lista de últimas cosas que quería hacer: 1. Comer las mejores hamburguesas y pasteles de la ciudad. 2. Teñirse el cabello con los colores más llamativos luego de la graduación.  3.Vestirse de la peor forma posible. 4. Decir groserías. 5. Hablar con 5 extraños. 6. Tener el mejor picnic de la historia con sus amigos universitarios. 7. Admirar por última vez el bello anochecer de aquella bella ciudad. 8. Tomar alcohol hasta más no poder. 9. Salir de fiestas. 10.Ligarse a la primera persona que se le cruzara en el camino. Algunas de ellas eran por pura rebeldía y otras porque realmente deseaba hacerlas. De igual modo, todos eran cosas que no podría volver a hacer una vez que llegara a casa. Claro que sólo puso las que podía hacer en un día. Así que finalizado el desayuno comenzó con sus pendientes. La mayoría de ellas las acabó antes de la ceremonia, quedaban los puntos siguientes: 2, 7, 8, 9 y 10. Por suerte todavía había tiempo. Durante la graduación, Alí fue nombrada como la alumna ejemplar con el mejor promedio de la camada. Ella se recibió en Negocios, obviamente, con honores. Sin embargo, esta carrera no le apasionaba, pues la escogió su padre. A ella le gustaba dibujar, pintar y esculpir. Pero entre quedarse en casa a que su progenitor la casara con algún anciano millonario y estudiar una carrera en la universidad más prestigiosa del mundo alejada de su familia, eligió la segunda.  Mientras sus compañeros estaban emocionados porque comenzaban una nueva etapa de sus vidas con muchas esperanzas, Alí se estremeció.  -¿Acaso esto realmente es el fin? Mi vida será como la de mi fallecida madre: ¿casada infelizmente con alguien que repudiaba? ¿En serio no hay otra opción?.-pensaba. En ese momento no solo se sentía perdida, sino también desolada. No estaba lista para morir por dentro sin haber vivido antes.  -Señor Rossy.-escuchó al Director de la universidad decir a medida que se acercaban a ella.- Felicidades a usted y a su hija. Ali es una alumna excepcional, una de las mejores.-siguió halagando. -Es lo mínimo que esperaba de ella.-dijo sin ninguna expresión. El Director sonrió incómodamente. -Felicidades nuevamente Alí.-cambio de tema al verla. -Gracias Director.-agradeció educadamente. -Bueno, iré a saludar a los demás graduados. Los dejo.-anunció. -Nos vemos Director Banner.-despidió ella. -Ojala pudiera huir como él.-se dijo en su mente. -Padre.-se dirigió a él. -¿Ya has empacado?-preguntó. -Sí, padre. Todo está listo para partir mañana.-dijo cuidadosamente.  -Bien. Cuando vuelvas podrás comprometerte.-anunció.-La familia Munch quedaron muy satisfechos contigo. Su hijo te eligió.-tocó el hombro de su hija. Alí agrandó sus ojos.  Sintió como si un rayo le hubiera caído encima. Más allá de saber  que su padre estaba buscándole pretendientes y que cuando volviera sería presentada como carnero a sus compradores, jamás creyó que fuera todo tan repentino.
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