- Belle, despierta- murmuraba cerca acariciando mi mejilla. - Son más de las ocho. No quería despertar porque últimamente dormía hasta mejor de lo esperado, bueno, desde que me abraza, para que os voy a mentir. Me levanté de golpe alejándole. Me calcé y baje las escaleras en busca de un poco de agua. - ¿Estas molesta?, ¿Hice algo mal? Preguntar era peor porque me hacía pensar en mis sentimientos y no era culpa de él, quizás si yo fuera distinta todo seria de otra manera. - Es solo que tenia sed, nada más. - ¿Seguro es solo eso?- preguntó acortando la distancia entre los dos. - Si solo era eso. Mi corazón latía con más fuerza de la debida, taladraba mis oído desde dentro y parecía una locomotora. - ¿Cenamos? - preguntó llevando un mechón de mi cabello tras la oreja. ¿Desde cuando

