Capítulo 1 —La chispa que trajo a Luz
Capítulo 1 —La chispa que trajo a Luz
Aurora:
Estaba consciente de que lo que hacía era una total locura, y que no estaba bien, al menos según la educación humana que había recibido. Me habían criado con unos estándares bastante altos con respecto a la moral y el buen juicio. Mi abuela, la mujer más recta y ejemplar que jamás había conocido, era el epítome de pulcritud y decoro. Sus enseñanzas habían sido claras y firmes, diseñadas para forjar en mí una persona íntegra y correcta. Pero, ¿cómo podía mantener esos ideales cuando, de pronto, el mundo que creía conocer se había desmoronado ante mis ojos? Las historias fantásticas que me contaron de niña sobre seres extraordinarios no eran solo cuentos para dormir. Aquellas criaturas existían en realidad, y al enfrentarlas, todas esas creencias que alguna vez fueron inquebrantables se desvanecieron. Nada de lo establecido con anterioridad tenía sentido ahora. Para mí, el mundo había cambiado de manera abrupta, y con él, las reglas morales que antes eran mi guía. O al menos, eso quería convencerme para justificar lo que estaba sintiendo. Me había enamorado de dos seres, ambos tan distintos y, sin embargo, irresistiblemente atrayentes, y no quería dejar a ninguno. Sabía que estaba jugando con fuego, y que, más temprano que tarde, me quemaría con él.
El agua aún goteaba de mi cabello cuando salí de la ducha, envuelta en una toalla que apenas cubría mi cuerpo. Al entrar en la habitación, el sobresalto fue inmediato.
—¡Dilan! Me has asustado —exclamé, llevando una mano a mi pecho por costumbre, aunque mi corazón ya no latía. Era un reflejo de mi humanidad pasada, un intento vano de sentir algo que hace tiempo había dejado de existir en mí.
Él estaba sentado en la cama, tan relajado como siempre, con esa sonrisa juguetona que iluminaba su rostro.
—Pues duermo aquí —respondió con una tranquilidad que contrastaba con mi agitación. Su sonrisa se amplió, revelando esos dientes blancos y perfectos que siempre lograban desarmarme—. Y por lo visto, tú también.
Sin prisa alguna, se puso de pie y comenzó a caminar hacia mí. Cada paso resonaba en la habitación, y aunque no sentía los latidos de mi corazón, mi cuerpo reaccionaba de una manera que me era difícil de controlar. Era esa sensación única que solo él podía provocarme. Con Caín, aunque compartíamos la misma naturaleza vampírica, nunca había experimentado esa sensación de anticipación tan viva. Pero con Dilan, un hombre lobo... todo era diferente, todo era más intenso. Cuando finalmente se detuvo frente a mí, sus ojos se encontraron con los míos por un breve instante antes de deslizarse hacia mi boca. El aire a mi alrededor pareció volverse más denso, y sentí cómo un escalofrío me recorría desde la cabeza hasta los pies. Él no se apresuró, no hizo un movimiento brusco; solo se inclinó y dejó que sus labios rozaran los míos. Fue un contacto suave, apenas un toque, pero suficiente para que mi piel se erizara.
—Siempre tienes que hacer las cosas a tu manera, ¿verdad? —murmuré, intentando mantener un tono firme, pero mi voz me traicionó, saliendo en un susurro entrecortado.
—¿Te molesta? —preguntó, sin apartar la mirada de mi boca.
Antes de que pudiera responder, sentí un ligero tirón en mi labio inferior. No fue un beso, sino una mordida delicada que me tomó por sorpresa. Un estremecimiento recorrió mi cuerpo, y el hecho de que estuviera a su merced, de que él pudiera hacerme lo que quisiera en ese momento, provocó en mí una excitación tan intensa que casi me llevó al límite.
—Dilan... —mi voz tembló al decir su nombre, un ruego que no pude contener.
Pero él solo sonrió, sabiendo exactamente el efecto que tenía sobre mí, y en lugar de avanzar, se detuvo, disfrutando de mi vulnerabilidad, de mi desesperación. Yo estaba atrapada entre el deseo y la conciencia, entre lo que sabía que estaba mal y lo que mi cuerpo anhelaba. Y él, sin decir una palabra más, me dejó en ese limbo, sabiendo que, al final, sería yo quien se entregaría por completo.
Lo miré con impaciencia, mi respiración era arrítmica, debido a la ansiedad que me causaba su mirar tan intenso. Sabido era que no sería la primera vez que intimaría con él, pero me miraba diferente, el brillo en sus ojos había cambiado, parecía no querer hacerme el amor sino devorarme. Tuve un poco de temor, pero debo reconocer que me excitaba sobremanera. Cuando soltó mi labio, me separé de él dando un paso hacia atrás. Y sonrió, con esa sonrisa malévola que tenía a veces, esa que le había visto la noche que me raptó, cuando me sacaron la capucha y me vio por primera vez. Recuerdo ese momento y aún tiemblo, estaba aterrada, creía que iba a matarme, pero no sin antes violarme. No se lo he dicho a nadie, y creo que tampoco se lo diré, pero esa idea me excitó en aquel momento. Pues cuando lo tuve frente a frente y se acercó a mí, tuve miedo, y, aunque tenía el trasero congelado, mi intimidad punzó. En este momento me sentía de la misma forma, no era el Dilan que conocía, era el demonio de aquella noche.
—¿Qué sucede, Aurora?, ¿por qué te agitaste?
—No sé, dímelo tu —le respondí sin pensarlo.
—¿Qué te diga que cosa? —dio un paso hacia mí, pero yo también retrocedí uno, así que mantuvimos la misma distancia.
—Estás diferente, Dilan
—¿Diferente? —preguntó incrédulo
—¡Sí, diferente! —retrocedí un par de pasos más, eso pareció enfadarle un poco porque su rostro se endureció y la mueca de su boca se apretó —¡Mier*da, Dilan!, me asustas
—¡No, por Dios, Aurora!, no me tengas miedo, nunca te haría daño
Aflojó su rostro y se acercó a mí. Traté de dar más pasos hacia atrás con el fin de alejarme, pero la pared me lo impidió. Me aterré, no tenía escapatoria, de tras la fría pared y delante el hombre, aunque causante de todos mis males, era capaz de hacerme perder la cabeza y desear el ardiente cuerpo que poseía. Tomo mis manos, las juntó y las colocó encima de mi cabeza, dejándome inmóvil, no porque no pudiera zafarme, sino que no quería, la mezcla de miedo y excitación estaba enloqueciéndome. Acercó su rostro al mío.
—Dilan…
—Eres un vampiro —eso me confundió.
—¿Qué?, ¿a qué carajos sales con eso? —pregunté sorprendida.
—A que si fueras un Lobo sabrías que es lo que me pasa.
—Pero no lo soy, y estas asustándome de verdad, ¡así que dímelo de una vez o déjame ir!
—¿Dejarte ir?, no, cariño, eso no va a pasar —me pasó la lengua por la mejilla —me has excitado demasiado, ahora deberás complacerme.
—Pe…ro —¡uf, ahora sí había logrado asustarme!
—Te lo diré —sonrió, de aquella forma —soy un hombre lobo y hay luna llena.
—¿Luna llena?
—Sí, luna llena.
—¿Eso qué significa? —mi voz ya temblaba —¿Vas a convertirte en lobo o algo así?
—No, nada de eso —y rió —pero si es verdad que nos ponemos un poco intensos.
—¿Un poco intensos?
—Si, calla y escucha —a lo lejos se escuchaban muchos aullidos, supongo que eran los de su manada.
—¿Los aullidos?
—¡Exacto!
—¿Te vas a poner a aullar? —pregunté inocentemente.
—No, que va – suspiró sobre mis labios —pero me pongo muy se*xual.
Dicho eso, y sin soltar mis manos, me tomó el rostro con la que tenía libre y apretó mis mejillas haciendo que mis labios se abrieran y metió su lengua. Mi miedo se fue desvaneciendo a medida que saboreaba su beso, mi boca se entregó por completo a su juego. Soltó mis manos y le abracé, estaba desesperada porque me hiciera suya, esperaba que me tomara en sus brazos y me tirara en la cama, pero en lugar de eso me separó de él.
—¿Qué sucede, Dilan? —se volteó y se dirigió al sillón para sentarse en él.
—¿Recuerdas cuando en la celda me hablaste de la manera salvaje que tenemos los lobos de hacer el amor?
—Lo recuerdo, ¿pero a qué viene eso ahora?
—¿Recuerdas también lo que te dije y sobre todo lo que te hice?
—¡Uf, Dilan!, ¿Cómo crees que lo olvidaría?, realmente fuiste bastante salvaje esa noche.
—Pero también te dije que hay muchas prácticas que tenemos y muchas cosas que me gustan hacer…
—¡No me asustes más y dime de una buena vez que es lo que quieres!
—Quiero que te toques para mí —su voz ahora era grave y profunda, volvió a recordarme al Dilan de mi rapto.
—¡Qué! —exclamé sin saber exactamente a qué se refería con eso de “Quiero que te toques para mí”. Se puso de pie, me tomó en brazos y me arrojó, literalmente, en la cama
—¡Eso!, que quiero que te toques para mí —rezongó
—No entiendo a qué te refieres —no me hacía la tonta, realmente no sabía que quería – deberás ser más específico – se sentó nuevamente en el sillón.
—Bien —suspiró —seré todo lo específico que pueda —suspiró nuevamente —quiero que te des placer hasta que te corras mientras yo te miro —¡Sí!, me estaba pidiendo que me mastur*bara mientras él me miraba.
—¡Joder, Dilan!, ¿me estás hablando enserio?
—Muy enserio —se frotó con su mano la barbilla, ese era un gesto muy claro de él cuando hablaba de algo importante —adoro ver a una mujer auto complaciéndose frente a mi.
—Pero yo no sabría ni cómo hacerlo.
—Hazlo como si yo no estuviera.
—Dilan…
—¡Solo hazlo, Aurora!
—No me obligues, por favor —le rogué tratando de disuadirlo, pero fue peor, sus ojos brillaron aún más y levantó su ceja izquierda.
—¡Hazlo y hazlo ya! —Dijo en un grito.
—Está bien, pero no te enfades.
Sonreí y me senté en la cama, recostada al respaldo. Con mucha lentitud me abrí la toalla que cubría mi cuerpo, dejándolo totalmente expuesto a sus ojos. No era la primera vez que me veía desnuda, pero lo sentí como si fuera. Pude ver como sus pupilas se dilataban y su corazón se agitaba, al mismo tiempo que la temperatura corporal le iba en aumento. Casi podía sentir su calor abrasador desde donde estaba. No tenía mucha experiencia Me metí un dedo en la boca y lo chupé como si fuera su miem***bro, cerré mis ojos para tratar de saborearlo como tal
—No cierres tus ojos, quiero que me mires todo el tiempo.
Me había resultado más morboso de lo que imaginaba, así que obedecí. Con mi dedo mojado de mi propia saliva me froté uno de los pezones, mientas me metía otro dedo en la boca para mojarlo y frotar el otro. A medida que los frotaba se endurecía, podía sentir el espasmo que me causaba al rozarlos. Escuché su suspiró junto con los latidos acelerados de su corazón, eso me indicaba que lo estaba haciendo bien. Con una mano me estrujé uno de mis senos y con la otra, la más diestra, fui bajando por mi abdomen hasta llegar a mi intimidad. Lo escuché resoplar. Jugué unos instantes por los alrededores y luego me separé los labios inferiores hasta dejar al descubierto mi clí*toris. Lo sentí gemir. Así que empecé a rozarlo en círculos, estaba totalmente mojada, no pude evitar bajar la otra mano también para introducirme un par de dedos, sacarlos e introducirlos nuevamente, mientras con la otra seguía jugando. No dejaba de mirarlo, esa experiencia me daba mucha vergüenza pero a la vez una excitación indescriptible. Él solo estaba allí, inmóvil observándome en la penumbra, pero su corazón no dejaba de dar brincos cada vez que yo introducía mis dedos. Empecé a retorcerme de placer, estaba desquiciada, nunca me había sentido así. Comencé a transpirar de una forma descontrolada, algo impensable para un vampiro, al punto que mi cabello volvió a empaparse. El sudor se escurría por mi cuerpo llenándolo de gotas que lo hacía brillar a la luz de la veladora.
—¡Toma lo que querías, maldito hijo de pu*ta! —grité mientras me corría como jamás lo había hecho, sacudiéndose todo mi cuerpo debido a los espasmos
—¡Eso era exactamente lo que quería!
Y sin dejar que terminara de temblar, se arrojó sobre mí para cambiar mi mano por su lengua y así llegar a beber lo último de mi jugo interior, logrando que tuviera un orgas*mo de forma brutal. Cuando paré de temblar, se subió a mí y me penetró de una, comenzó a entrar y salir de una forma frenética. Pero en un par de embestidas se corrió dejando todo su ser dentro de mí, pude sentir como me quemaba su líquido mientras se derramaba. ¡Por Dios!, su cuerpo estaba ardiendo, casi llegaba a quemarme. Era sencillamente delicioso…
Este capítulo pertenece a La Vampira Alfa del Lobo, el segundo libro de la saga, donde como consecuencia de este encuentro, engendran a Luz Esperanza, algo que es imposible de explicar. Si quieren deleitarse y no perder detalle de toda la historia, les aconsejo leerlas en orden, de lo contrario, pueden comenzar con ésta. Espero les guste…
ACLARACIÓN: este es un capítulo repetido de esa historia y es más largo que el resto, pero como siempre estará gratis, no tienen de que preocuparse…jajajaja…!!! Léanlo y sobre todo… DISFRUTENLO