Se levantó y tiró un poco de agua en la cara y pensó en su aliento, acababa de despertarse debía de oler horrible, abrió la puerta y miró Vicenzo con las manos en las caderas. —¿En qué estábamos pensando cuándo decidimos escaparnos del país y venir a esta casa? —¿Por qué lo dices? —¡No tengo cepillo de dientes! ¡Quiero besarte y no puedo hacerlo porque me huele la boca a Zorrillo! Vicenzo se estalló en carcajadas y le dio un beso en la frente. —Tienes muchos más lugares donde puedo besarte que no tienen que ser específicamente la boca. Aunque para mí tus labios son pura miel. Ella sonrió y vio como Vicenzo se acercaba a sus labios. —¿Eh, qué estás haciendo? —puso una mano en sus labios y lo detuvo. —acabas de decir que tengo más lugares.. —el quitó la mano de sus labios y la miró c

