Aidan entró rápidamente, luego de verificar que no había nadie en el pasillo que pudiera verlos. Raen cerró la puerta tras de sí y se quedaron unos segundos frente a frente, sin decir nada.
-Raen, perdón por hacerte sentir incómodo cuando te di el beso. He pensado este tiempo y entiendo tu reacción. No debí molestarme, y de verdad te extraño mucho. Eres mi amigo y no quiero perder eso.
El príncipe lo miró los ojos, sin saber qué decir. No había esperado que el pelirrojo se acercara a él nuevamente después de su última discusión. Pero lo tenía al frente y debían solucionar eso.
-Yo también te he echado mucho de menos -dijo finalmente- y la verdad... no he podido dejar de pensar en ti, en el beso, en nosotros. Es complicado porque no estoy seguro de lo que siento.
Aunque, en realidad, sabía perfectamente qué era lo que sentía, pero tenía miedo de afrontarlo, de hacerlo real al decirlo con palabras.
-¿No estás seguro de lo que sientes por mí?, ¿por qué? -preguntó Aidan.
-Porque no está bien... no es correcto.
-Y por qué no. ¿Acaso te gusto?
Raen se sonrojó y desvió la mirada, pero asintió con la cabeza. Ya no podía, ni quería, negarlo.
-Eso no tiene nada de malo -insistió Aidan.
-Claro que sí.
-¿Qué tiene de malo el cariño?
El príncipe no supo qué responder.
-De todas las cosas que la gente puede elegir odiar, deciden odiar el amor. Es absurdo, ¿no crees? Si tú me gustas y yo te gusto, no creo que hay nada malo en eso -insistió el pelirrojo, acercándose un poco más al otro chico.
-Pero nadie lo aceptaría. Al menos mi padre...
-Puede ser nuestro secreto -Aidan se acercó otro poco a Raen y le tomó ambas manos-. No me importa. Si tengo que fingir ante el mundo para estar contigo, lo haré.
-Yo... no lo sé.
-Sé que es arriesgado, así que entenderé si no quieres. Además, tampoco merezco que te arriesgues por mí, no soy tan important...
Pero antes de que pudiera terminar la frase, Raen lo calló con un inesperado beso.
-Claro que eres importante -le susurró cuando se separaron. El pelirrojo le sonrió y le acarició el rostro, antes de darle otro beso, esta vez más intenso, aunque igual de tierno.
Entre besos y caricias, llegaron a la cama y se recostaron en ella, uno junto al otro.
-Eres un experto en esto, ¿a cuánta gente habías besado antes? -preguntó Raen fingiendo no darle importancia al tema, pero realmente interesado.
-No mucha. Algunas fans y eso. No he salido con nadie antes, si te lo preguntas. No en serio, al menos, siempre fueron solo besos y algunos toqueteos, pero nunca tuve sentimientos más allá, como ahora.
El príncipe se sonrojó, no solo al confirmar que solo él era el que no tenía experiencia en el tema, sino que al escuchar que era la primera persona en despertar el cariño de Aidan.
-Y nunca pensé enamorarme del príncipe -agregó, besándolo nuevamente, ya no solo en la boca, sino que sus besos siguieron por las mejillas y llegaron al cuello, haciendo suspirar al pelinegro.
Pero le daba vergüenza estar en esa situación, sobre todo porque no sabía cómo debía actuar y, muy en el fondo, estaba un poco preocupado y se sentía algo culpable.
-¿No es muy tarde para que estés aquí? -comentó, empujando levemente a Aidan para que saliera de encima suyo.
-Te pones nervioso principito -se burló el pelirrojo, pero se separó del otro chico. Tampoco quería incomodarlo. Se sentó frente a él con las piernas cruzadas- ¿De verdad quieres que me vaya?
Raen sintió cómo su cara se teñía de rojo y miró hacia un lado, intentando sin éxito esconder su rostro.
-Claro que no.
Aidan sonrió divertido. Se puso de pie y sacó algo de su bolsillo. Un casette.
Se acercó a la radio que estaba sobre la cómoda y lo colocó.
-La canción que salga, será una señal, ¿está bien? -le dijo a Raen.
-Qué significa eso.
-Pues, que lo que diga la letra será un mensaje del de arriba.
Aidan miró al techo y juntó sus manos, como si estuviera orando.
-Está bien -dijo Raen, rodando los ojos.
-Aquí hay varias canciones que me gustan, es un mix que hizo Karl para mi cumpleaños, así que... qué tiene el destino deparado para nosotros.
Apretó play y de inmediato comenzó a sonar una alegre canción.
We will do just fine
Go west, where the skies are blue
Go west, this is what we're gonna do
La canción siguió, pero solo hizo falta oír esa estrofa para que Raen y Aidan se miraran sorprendidos.
Si bien lo de la señal había sido una broma, el mensaje era tan claro que casi daba miedo.
-Creo que el de arriba algo nos quiere decir -dijo el pelirrojo.
-Quizás hasta es un mensaje de mi hermano -respondió el otro chico, mirando hacia arriba.
-Sea como sea, habrá que hacerle caso.
Aidan se acercó nuevamente a Raen y le robó un último beso antes de irse.
-Cuídame el cassette. Te lo presto hasta que nos veamos otra vez.
Tras cerrar la puerta, el príncipe se desplomó en la cama, casi sin poder creer lo que acababa de pasar.
Estaba realmente feliz, como hacía varios meses que no se sentía.
Y quién sabe, quizás escapar al oeste no sea tan mala idea.