Nunca antes me había hecho la idea de que mi padre algún día fuese a morir. Simplemente él era mi héroe; la persona más importante en mi vida. El que me consintió... quien se ponía su absurda peluca de payaso para hacerme sentir mejor cuando estaba enferma, quien me abrazaba después de que yo discutiera con mi madre. Y pensar que ahora me había sido arrebatado por un maldito accidente automovilístico. ¿Qué iba a ser de mi vida sin él? —Pasa, quizá contigo sí quiera hablar —habló la enfermera desde la puerta. Cerré mis ojos con fuerza, negándome a girar mi cuerpo. No quería recibir visitas, incluso me había negado abandonar ese cuarto de hospital, para así no tener que lidiar con todas esas personas que iban a querer abrazarme y decir "lo siento mucho" ¿Por qué siempre decían eso? Clar

