—¿Miras eso de ahí, Abby? —preguntó el doctor Blake, señalando el monitor con su dedo, mientras que con la otra mano pasaba el transductor sobre mi vientre ya abultado. Estaba en los cuatro meses y cada vez mis pequeños crecían más y más. Incluso, ya comenzaban a quitarme el sueño, pues no dejaban de moverse de un lado a otro pidiéndome que cambiara de posición, según me había dicho el doctor. Miré la pantalla, claramente comenzaban a observarse dos pequeños seres con forma, aunque continuaba sin entender que era lo que veía. —¡Los veo!—exclamé emocionada—. ¿Qué son? —Déjame felicitarte, serás madre de dos hermosas niñas. Mierda. Luca iba a enloquecer cuando se diera cuenta. —¿Abby?—llamó el doctor. —¿Sí? Tomó una de mis manos y sonrió. —¿Luca ya sabe que tendrán dos? —Esto

