—¡Bebé! —exclamé con emoción, retirando mi mano de la del doctor para poder sentarme—. Pensé que no llegarías a tiempo. —Me doy cuenta de ello —contestó, manteniendo su mandíbula apretada. Miraba fijamente al doctor, de tal manera, que estaba segura que si él tuviera el poder de estrangular a alguien con la mirada, ya el doctor estaría muerto—. ¿Ha notado el anillo que ella tiene en su dedo anular?—señaló, acercándose a grandes zancadas hacia él. —Luca, detente —le pedí, antes de que intentara lastimarlo. El doctor Blake, simplemente se levantó y retrocedió hasta su escritorio. —¿Debo de soportar ver a un hijo de... —¡Luca! —grité, interrumpiendo cualquier ofensa que estuviese a punto de salir de su boca—. La bebé, ella no merece escuchar a su papá diciendo tales blasfemias. Giró sobr

