Capítulo 39

240 Palabras
—No sé por qué me dejé convencer de hacer esto —reí al ver a Luca negar con su cabeza y hacer pucheros como un niño pequeño. —Soy buena cuando se trata de convencerte —dije apretando su mano mientras caminábamos en el parque bajo la tenue luz que las farolas ofrecían. —¿Quieres recordarme otra vez como me convenciste? —alargó con una sonrisa traviesa surcando sus labios. Me giré y rodee su cuello con mis manos, me incliné hacia arriba y presioné mis labios con los suyos. Acunó mi rostro en sus manos y comenzó a mover sus labios de esa manera que sólo él sabía. Esa manera con la que me quitaba el aire en segundos y me transportaba a otro universo. —Sí, eres buena convenciéndome —dijo sonriendo mientras me abrazaba por la cintura. —Te lo dije —susurré. Continuamos caminando hasta que llegamos al árbol donde siempre solíamos sentarnos. Cazador se había ido a olfatear agujeros, dejándonos solos. —Se supone que para un picnic se necesita comida —comentó riendo. Me senté a su lado y me acerqué a su pecho. —Yo sólo te necesito a ti —dije encogiéndome de hombros. —Yo no soy comestible. —¿A qué sí? —dije arqueando una ceja. Él pasó una mano por mi espalda y me abrazó con fuerza a su pecho. Cerré los ojos y me dediqué a intentar capturar ese momento en mi memoria para siempre. Así, después podría contarle a mis generaciones sobre cuando salí de casa a la mitad de la noche sólo para dejarme abrazar por el chico que amo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR