Capítulo 2. El cambio

2047 Palabras
Milena Ramos Gracias a Adrián, pude pasar una noche tranquila, al día siguiente me encontré con mi abusivo jefe, el cual seguía menospreciándome. —¡Milena!, no veo el informe que le pedí. —Sandro, lo estoy terminando — le dije en el tono más suave que podía utilizar. —Pero desde ayer lo pedí, no veo que cumpla con sus tareas a tiempo — dijo acercándose a mi escritorio, y dedicándome una mirada que me hizo sentir aún más insignificante. —Sandro, yo soy muy cumplida con todo lo que me pide, pero le recuerdo que, ¡como todos los empleados!, tengo un horario, y usted me pidió esa información ya cuando había terminado mi jornada laboral. —¡A mí eso no me importa!, usted tiene que cumplir, ¡mujer tenía que ser! Mis ojos querían matarlo, escuche cuando azotó la puerta y entró a su oficina, mientras mis compañeros me miraban, siempre hacía lo mismo, humillarme frente a todos. Después de correr y saltarme la hora del almuerzo, pude enviar el informe, al ver que no tenía ningún reclamo de mi jefe, di por hecho que no había ningún inconveniente y fui a comprar un sándwich, y un jugo de caja, lo comí mientras me devolvía a mi escritorio, en verdad no sentí que me alimentara, pero si dejaba mi puesto por mucho, Sandro lo utilizaría para volver a gritarme. Al sentarme en mi escritorio, recibí un mensaje extraño de Franco. —Tus pertenencias están listas, puedes decirme a qué dirección te las puedo enviar, no pretendo molestarte más y espero me perdones algún día. Al leerlo me pareció extraño, ya que la última vez que hablé con él, juró que no me dejaría en paz, pero decidí ignorarlo y no hacerle caso. Pasó una semana y yo ya estaba instalada en el edificio donde vivía Adrián, era un vecino peculiar, si no estaba dedicado a sus pinturas, se inspiraba con una de sus amigas de turno, cuando pasaba alguna a buscarlo y no quería verlas, entraba a mi apartamento y hablábamos por horas. —¿Y sigues teniendo problemas con tu jefe? — Me pregunta Adrián, mientras se esconde de alguna amiga. —Sí, Sandro sigue enviándome correos fuera de mi jornada y pidiéndome hacer cosas que él o su asistente pueden perfectamente hacer. —Por qué no nos relajamos este fin de semana, salimos a algún antro, no sé — dijo con esa mirada de niño travieso, la cual me encantaba. —Sí, me parece una excelente idea, pero estaba pensando, y primero quiero tener un cambio de look. — ¿Un qué?, no, lo que quiero preguntar es, ¿por qué? — ¿Por qué lo preguntas?, ¿no es obvio?, mi físico y estilo son los culpables de aburrir a mis novios, así que decidí cambiar de look para poder conseguir al hombre de mi vida — en verdad lo creía y ya lo había decidido, una nueva Milena surgiría obtendría el amor y a alguien que la respetará. —Nena, ¿en verdad piensas eso? — dijo mirándome como si en verdad estuviera loca, pero no, al ver que a mi alrededor a las mujeres bien arregladas y delgadas les va mejor en el amor que a mí, decidí esto, además sería una buena oportunidad para demostrarle a mi jefe que no soy una mujer sin gracias. —Sí, ¿no crees que así un hombre se fije en mí y mi jefe me pueda ver como toda una profesional? —Mile, tú eres hermosa, y una excelente profesional, lo que la gente opine es problema de ellos, no tuyo, si quieres cambiar de apariencia, que sea porque tú lo quieres no por qué los demás te acepten — dijo acercándose más a mí y tomando mi cara con dedo índice. —Adrián, en verdad considero que lo mejor que puedo hacer es cambiar de apariencia, y quién mejor para ayudarme que tú, con tanta mujer hermosa que llevas a tu apartamento, eres un magnífico candidato. —¡Mile!, ¿te volviste loca? —Vamos, ¡acompáñame! Dije insistentemente, mientras colocaba mi cara en su hombro y lo miraba suplicando, él solo movía su cabeza mientras reía, esa risa podía hacer olvidar cualquier problema, si tan solo yo fuera su tipo de mujer… —De acuerdo, vamos, pero nena, que sea por ti, no por los demás. Adrián Smith Después de que Milena insistiera en un cambio de apariencia, acepte ir con ella, la vi probar varios conjuntos, algunos de ellos muy provocadores para mi gusto, así que sutilmente le aconseje que no era la mejor opción, se veía muy sexi, su piel trigueña la hacían ver muy sensual, pero no iba a permitir que ningún hombre la viera, los celos me carcomen, pero no era el hombre ideal para ella, no la merecía. Se decidió por varios conjuntos y vestidos formales, ceñidos a su cuerpo, para el trabajo y hoy utilizará un vestido color salmón corto, con escote en V, el cual forra sus hermosas curvas. Después fuimos al salón de belleza, su cambio fue espectacular, se lo aliso, y le colocaron extensiones, también la maquillaron y le dieron varios consejos para mejorar su apariencia, aunque se veía distinta, no hacía que ella cambiara su ser, decidimos ir a un Bar para divertirnos, no soportaba como los hombres la miraban, a pesar de mi insistencia ella salió a bailar con varios tipos, que aprovechaban para insinuarse y tocarla, eso me puso de muy mal genio, sentía como mis orejas se calentaban, no quería estar más en ese lugar, así que accedí a las insinuaciones de una rubia y salí con ella. Al otro día estaba en la puerta de Milena, rogaba porque ella no estuviera con ningún hombre en su apartamento, Milena me abrió y me observó regañándome por dejarla tirada, pero al entrar mi mente se calmó, al parecer pasó la noche sola, peor lo peor es que no podría reclamarle nada si la hubiera pasado con algún tipo, esos que le coqueteaban, cómo podría si yo la pase con la noche con una mujer, además solo éramos amigos. —Pensé que ibas a disfrutar la noche, por eso salí con una rubia que conocí — dije mientras me cercioraba de que no hubiera huella de algún hombre en su apartamento. —Hablé con muchos hombres, pero ninguno me atrajo, así que, al verte salir con esa mujer, tomé un taxi, llegué a casa y me acosté a dormir — esas palabras me tranquilizaron un poco. —Creí que estabas decidida a tener a un hombre en tu cama. —No, ¡estoy decidida a encontrar a un hombre que me ame!, para ti es difícil de entender, pero esas son cosas distintas. Claro que la entendía, la he amado siempre. Una semana después, Milena estaba algo entusiasmada, al parecer empezó a salir con un tipo, esperaba que fuera alguien que le correspondiera, así yo me haría a un lado, ya que mis padres empezaron otra vez a molestar por medio de Alex, un empleado de mi padre, pero a la vez es mi hombre de confianza, el cual llego a mi puerta, al parecer cansado, ya me imagino por qué. —Adrián, perdona, pero tu mamá es insistente, ya me armó un escándalo y tu padre no dejaba de insultarme, es mejor que la llames, porque sospecho que ya contrataron a alguien más para dar con tu paradero. Le serví un café, y mientras él lo tomaba, llamé a mi madre, ella desvió la llamada y para mi sorpresa, estaba recibiendo una videollamada. —Adrián, ya era hora que te acuerdas que tienes una madre, me imagino que el incompetente de Alex te dijo que te necesitaba, ya que nunca tienes prendido tu celular— y era verdad, solo lo prendía esa línea para llamar a mis padres y ya. —Madre, lo siento, he estado ocupado y sabes que la señal no es buena. —Si claro, eso mismo dice ese imbécil, que estás haciendo, ¿vagabundeando?, mírate en un espejo, esa no es la apariencia de un Smith, tienes compromiso en esta familia, te espero en casa, no me provoques, sabes a qué atenerte. No me deja terminar y cuelga, Alex apena me mira con preocupación. —¿Qué piensas hacer? —Por ahora vigílalos, no quiero que sepan dónde estoy y menos ahora, hablaré con un amigo a ver cómo puedo zafarme de esas supuestas obligaciones. Milena Ramos Hace más de un mes fui con Adrián a un bar, no sé, pero su actitud no era la más adecuada, creo que, porque no podía ligar con las mujeres rápidamente por mi culpa, así que decidí mantenerme en la pista bailando hasta que lo vi por fin salir con una mujer, después regresé a mi casa a dormir. Adrián me ayudo y aconsejo para lograr el cambio de look que quería, con esta nueva imagen salí a conquistar el mundo y demostrar lo que soy, pero lo primero que hizo Sandro al verme fue darme una mirada burlona y me empezó a tratar peor, la ventaja es que, en el amor, creo que si lo logre. Hoy estoy en una cita con un amigo de un compañero del trabajo, hemos salido por varias semanas, es un hombre 10 años mayor, tiene 35 años, pero es lo que busco, un hombre centrado, maduro, aunque también tiene un excelente cargo en la empresa donde trabaja, no es para nada parecido a mi jefe. Esa noche será especial, había comprado una ropa interior muy sexi y había ido a mi apartamento a bañarme y perfumarme, al llegar a la habitación del hotel, lo primero que sentí, fue el agradable aroma floral, también pude ver que estaba decorado para una noche romántica, había varios globos en forma de corazón y pétalos en la cama y el piso. La cena fue muy romántica, ya que nos acariciamos y besábamos mientras comíamos uno cerca al otro, después de la cena pasamos a besos más apasionados, de esos que te dejan sin aliento. William, era un hombre guapo, me tomo con sus grandes manos y me abrazó, empezó a tocar mi espalda mientras me besaba, después me volteo y beso mi cuello, mordió mi oreja, esa sensación hacía que mis pantis se mojaran rápidamente, lentamente fue quitándome la ropa hasta quedar con el conjunto rojo de encaje que compré, su mirada me decía que había hecho una buena elección, aunque no tenía una figura perfecta, me sentía amada al sentir como acariciaba mi cuerpo semidesnudo con sus dedos. —¡Por Dios Milena, eres perfecta, eres hermosa! —Pero no quiero ser la única que esté sin ropa — lo besé y empecé a ayudarle a quitar lo que impedía disfrutar ese cuerpo espectacular, al quedar completamente desnudos me beso y con cada beso me fue acostando en la cama, sus labios pasaron por mis pechos, los cuales mordió y chupó, me sentía en otro mundo, en realidad en el espacio exterior flotando, sus dedos empezaron a acariciar mi centro y en mi éxtasis no me di cuenta cuando me penetro de una forma violenta y con necesidad, fue una noche en donde me sentí amada, tuve un buen orgasmo y el hombre que me dejó a las pocas horas en mi apartamento, era perfecto. Así duramos varias semanas, teniendo citas y noches de pasión, una noche que William me dejó en el edificio, vi a Adrián discutir con su madre, la reconocí desde la distancia, Jazmín me había odiado desde que supo que era amiga de su hijo, porque pensaba que yo lo buscaba por su dinero, pero la verdad nunca supe que él fuera de familia adinerada, hasta el último semestre. Ingresé al edificio y vi a una mujer llorando, estaba fuera de apartamento de Adrián, sentada en el piso, con su rodilla doblada, las cuales abrazaba y en ellas ocultaba su cabeza, creí que era una más de sus amigas y que por eso su madre estaba histérica, pero al acercarme la pude ver, era una rubia hermosa, muy parecida a su hermano, sus manos temblaban y lo primero que mi instinto me indico fue correr a abrazarla.
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