PRÓLOGO
Era una noche serena. Se podía apreciar el mar bañado por la luz de la luna. Había una quietud y una brisa marina que bañaba todos los sentidos de Jacob. Este era el sitio, a donde siempre venía cuando necesitaba alejarse y pensar. Estaba parado en la terraza de su casa con vista al mar. Estaba hecha en madera y cuando la marea subía las olas del mar pasaban por debajo de la casa. Fue lo que más le atrajo de esa casa. Era un sitio tranquilo, donde se podía descansar y pensar. Recordó el día que se despidió de su querida ex esposa Christine Tannen, después que su esposo Cartago la rescatara del secuestro del que fue víctima. Decidió que ya era hora de buscar rehacer su vida y ese día se despidió de Christine.
Jacob, se encontraba esperando afuera de la habitación donde se encontraba Christine. Había traído a los niños desde la casa para que pudieran ver a su madre. Habían pasado dos días. Se dio cuenta, que la familia, necesitaba estar a solas unos momentos y decidió esperar afuera, para poder saludar a Christine. En un momento, Cartago dijo que iría a comprar comida y salió de la habitación en compañía de Joseph Gerald y Sophie.
-Jacob se volvió a verlo con una media sonrisa y sintió que Cartago podía comprender sus sentimientos ¿Cómo era eso posible? Pues, porque él vivió esa situación por mucho tiempo, mientras Christine estuvo casada con él. Cartago, entendía lo que era, la espera por el amor, pero en el caso de él, Christine era el amor de su vida, la única. Jacob se había vuelto un muy buen amigo de Christine, a sabiendas de que ella no podría entregarle más que eso. Era un buen hombre y un buen padre. Sentía un gran respeto por Cartago y hasta cierto punto, lo consideraba un amigo de la familia.
-Jacob. ¿Por qué te quedaste allí? Entra a saludar a Christine-dijo Cartago- Nosotros vamos a comprar algo para comer aquí y acompañar a Christine un rato más. Mañana la darán de alta.
-Jacob asintió y vio a Cartago tomar de la mano a Joseph Gerald y a Sophie para salir a comprar comida, por lo que entró a la habitación y no pudo evitar sonreír cuando vio a Christine extender sus brazos para que fuera hasta ella a abrazarla. Se tomó unos segundos parados delante de la puerta cerrada, había tomado una decisión y ahora tendría que pasar por el doloroso momento de hablarlo con Christine.
-Caminó lentamente hacia ella, sentada en la cama de hospital.
-Jacob-dijo Christine- Gracias por quedarte con los niños. Qué bien me siento de volver a verlos a todos.
-Yo también estoy muy contento de que hayas vuelto a casa Christine, sana y salva-dijo Jacob-
-Se abrazaron y Jacob le besó en la frente y entonces la soltó lentamente y la ayudó a recostarse contra la almohada. En ese momento, Chloe dijo que iría a buscar unas barras de dulces en la máquina expendedora, por lo que Jacob se sentía agradecido.
-No sabes lo mucho que me preocupé pensando que tal vez no te volvería a ver Christine-dijo Jacob- Era como una agonía-
-Sí. Lo sé-dijo Christine- Para mí era también una agonía y a la vez, era la esperanza que me mantenía firme, pensando que sobreviviría.
-Es un momento horrible al que uno no se sobrepone totalmente. Sólo el amor de tu familia consigue que vuelvas a pararte en tus dos pies-dijo Jacob-
-Es lo único que necesito y quiero en este momento – dijo Christine- ¿Estás bien Jacob?-preguntó Christine-
-La verdad es que no Christine. No lo estoy. Para nada.-dijo Jacob-
-¿Qué sucede?-preguntó Christine-
-Cariño, sé que estás adolorida y todo eso, pero yo necesito hablar contigo.-dijo Jacob-
-Claro Jacob¡ Siempre estoy dispuesta a escucharte-dijo Christine-
Christine, yo me casé contigo muy enamorado, pero, creo que faltaba algo en mí. Creo que no tenía la suficiente madurez para tener un amor tan especial como el tuyo y ahora me doy cuenta que nunca valoré realmente, el amor que me dabas. El amor que teníamos. Nunca te vi. Nunca vi la luz del amor brillar en tu mirada. Qué ciego fui Christine.
-Christine sentía en su corazón que una tristeza había llegado. Jacob estaba despidiéndose. Sus lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas. ¿Qué haría sin Jacob?
-Cuando estuvimos casados, estaba confundido y lleno de celos, que me hicieron tomar la estúpida decisión de irme de la casa, lejos, hasta África, dejándote sola. Es el error más estúpido que he cometido en mi vida, porque, cuando me di cuenta de lo miserable que era mi vida sin ti, tú habías encontrado el amor en Cartago y ya habían puesto las bases para el hermoso hogar que tienen ahora.
-No hay nadie más culpable, que yo mismo por la manera cómo te perdí y aun así, me mantuve cerca de ustedes, recibiendo el poco cariño que me tocaba, por haberme salido de tu amor y protección- dijo Jacob bajando la cabeza para limpiar disimuladamente, la inoportuna lágrima que quería salir de sus ojos.
-Esta situación de tu secuestro-continuó Jacob- hizo que me diera cuenta con mucha certeza de que yo te amo tanto Christine. Tuve tanto miedo por ti. Miedo de no volverte a ver. El amor que siento es tan fuerte, que no encuentro una mujer que se pueda comparar contigo y mucho menos, que sea mejor que tú. Todo este tiempo, he tenido todo eso tragado dentro de mí, aunque yo sé que Cartago estaba al tanto de mis sentimientos, sabiendo que yo nunca te faltaría el respeto, ni a él, ni a su hogar.
-Christine seguía llorando y Jacob paró un momento para tomar una honda respiración y decir:
-El sólo hablar contigo, me llena y me motiva, me hace sentir libre. Esa es la manera cómo he vivido estos últimos 6 años, siempre con la esperanza de venir y pasar tiempo contigo y con Chloe. Mis dos amores. Te siento muy dentro de mí Christine. No tengo otras palabras para expresarlo-dijo Jacob tomando aire nuevamente y echando la cabeza hacia atrás y luego hacia adelante, como un verdadero gesto de dolor dijo:
-Con esta situación de tu secuestro que se presentó, pude darme cuenta que-comenzó a decir Jacob tomando la mano de Christine-Me di cuenta que, la amistad no es suficiente, cuando se ama de esta manera y más bien, ha sido un tanto dañino para mi corazón, porque tal vez, me he cerrado a otras posibilidades, por lo que, en este momento, estoy sintiendo un dolor grande, porque debo decirte lo que es correcto para nosotros. Con todo el dolor de mi corazón, debo decirte adiós Christine. Debo darme por vencido y debo alejarme. Debo hacerme de una nueva vida sin tener la esperanza de que algún día volverás a mi vida, porque ya debo aceptar que nada entre nosotros es posible y la amistad tan bella que me ofreces, sólo lo hace más doloroso.
-Lo siento mucho Jacob-dijo Christine entre lágrimas-
-Oh no querida-dijo Jacob- no pidas disculpas, porque fui yo el que fallé. Espero que algún día me perdones Christine, pero debo tomar sana distancia. Me siento tan solo. Me siento como un hombre viejo y no tengo tanta edad. Quiero volver a sentirme vivo. Encontrar mi propia dirección. Sé que será muy difícil, pero, ya no quiero ocultarme más de lo que debo hacer. Al menos, ya comencé y estoy ejerciendo la profesión que me apasiona. Ser abogado me hace sentir bien, porque tiene mucho que ver con el trabajo que hacía en África, de ser mediador, un juez de paz entre las tribus. Me gustaba y por eso decidí estudiar y ejercer esta profesión y me llena.
-Me alegro que hayas encontrado el trabajo que te apasiona. Sin embargo, yo siento mucho todo esto Jacob, porque yo te quise y tuvimos nuestra hija, pero al final del día, logré formar mi hogar con Cartago a quien amo y quien fuera mi primer amor desde que entré a la Escuela de Cadetes. Es algo que no puedo cambiar en mi corazón. Sé que ya has tomado tu decisión y me duele porque te quiero, pero también entiendo que no debo ser egoísta y debo permitir que rehagas tu vida. De corazón espero que encuentres una increíble mujer que te haga superar todo el dolor y te brinde un hogar lleno de amor. –dijo Christine limpiándose las lágrimas de su rostro-
Ahora, sólo me resta decirte, que mi mano siempre estará extendida hacia ti para lo que sea que necesites. Fui tu esposa y soy tu amiga y eso no va a cambiar. Te quiero como un amigo como un hermano y siempre me encontrarás y siempre estaremos cercanos, porque tenemos una hija en común, aunque te vayas a África o a Los Ángeles o a la Conchinchina. Siempre sabrás donde encontrarme Jacob.
-Lo sé cariño-dijo Jacob abrazándola muy fuerte- y yo siempre te amaré, aunque llegara a encontrar otro amor, lo cual dudo, yo siempre te guardaré en mi corazón Christine…
-De pronto, ambos estaban abrazados y lloraban sin contenerse. Después de unos minutos, Jacob se separó de ella y la tomó por los hombros:
-Te deseo toda la felicidad del mundo Christine. Toda la paz, el amor junto a Cartago y a tus hijos. Aquí me despido y quiero que le digas a Cartago, que espero que te siga cuidando tan bien como hasta ahora y que me doy por vencido y me aparto de su camino para dejarlos construir su felicidad.-dijo Jacob dándole un beso a Christine en la frente- ahora buscaré a Chloe para despedirme. De todas formas, estaremos en comunicación, ya que haremos ese viaje de vacaciones a África como ella me lo pidió.
-Está bien Jacob. Te deseo también toda la felicidad del mundo-dijo Christine tomándolo de la mano y besándosela.- Espero que encuentres también amor, felicidad y un hogar-
-Jacob asintió y salió de la habitación y fue a buscar a Chloe. La encontró en la sala de espera revisando su teléfono.
-Aquí estás- le dijo Jacob y se sentó a su lado- Necesito hablar contigo
-Claro. Dime-dijo Chloe levantando la mirada para ver fijamente a su padre, quien hoy tenía un aspecto ¿triste?-
-Acabo de hablar con tu mamá y le expliqué que por un buen tiempo, se me va a hacer difícil venir para acá. Así que, tú tendrás que ir a verme a Los Ángeles. –dijo Jacob esperando alguna propuesta de Chloe, aunque ella no era tan rebelde. ¿Por qué iba a serlo? Si era amada por toda su familia.
-Está bien-dijo Chloe- ¿Podrás alejarte de mamá por tanto tiempo? Tú todavía la amas, ¿verdad?
-Mi niña inteligente-dijo Jacob- No puedo ocultarte nada. Me será muy difícil alejarme de ella, pero créeme que es lo que necesito en este momento. Dedicarme a mi vida, a mi trabajo y a ti. Por nada del mundo, me alejaré de ti. Siempre me encontrarás, mi niña. Eres mi más grande amor. Quiero volver a disfrutar de la vida y esas cosas.
-Es decir que volverás a salir en citas. EEEWWWW¡ Qué asqueroso¡ Al menos espero que sean decentes y buenas. Por favor no vayas a hacer como el padre de mi amiga Katy, quien se consiguió una mujer, por andar en citas de esas y se casó con ella y ahora vive en la misma casa que Katy y le hace la vida imposible y Katy dice que es una golfa. Ew¡
-Jacob sonreía negando con la cabeza. Era una niña inteligente y muy precoz. No había duda de eso, por lo que le respondió:
-No voy a salir en citas de “esas”- Jacob hizo las comillas con sus manos- Primero, me voy a dedicar a mí mismo, relajarme disfrutar de lo que tengo y luego puede que acepte salir con alguna mujer interesante y te prometo que no meteré a ninguna mujer “golfa” –volvió a hacer las comillas con sus manos”- a vivir en nuestro apartamento.
-¿Lo prometes?-preguntó Chloe un poco triste-
-Sí. Lo prometo-dijo Jacob- Hija, después de haber estado casado con tu mamá, no voy a aceptar a ninguna mujer que sea menos de lo que ella fue para mí. Quiero que sepas eso y que además, siempre pensaré en ti y que debe ser una persona que tú también puedas amar.
-Bueno, eso lo encuentro muy difícil. Es difícil sustituir a mamá, así que, por mí no te restrinjas. Yo entiendo que eres un hombre soltero y debes vivir tu vida, pero con recato por favor-terminó Chloe-
-¿Y tú? ¿Dónde aprendiste todo eso?-preguntó Jacob asombrado de sus palabras-
-Ay papá-dijo Chloe- tengo amigas con padres divorciados. Por pudor contigo, no puedo contarte todas las anécdotas que me cuentan sobre la vida de solteros de sus padres y además, existe google. Duh¡
-Oh ok entonces¡ Copiado tu mensaje Duh¡-repitió Jacob la expresión de la niña y ambos se rieron y abrazaron.
-Ya sabes: mensajes diarios. Correos con notas y fotos de trabajos. Seguiremos con las asesorías para conversaciones impropias de algún chico, etc. Nada de eso puede cambiar-terminó Jacob-
-Está bien papá. Te quiero-dijo Chloe-
-Yo también te quiero mi princesa-dijo Jacob- Voy a acompañarte hasta la habitación de tu madre y me voy ¿Ok?
-Ok- dijo Chloe y comenzaron a caminar hacia la habitación de Christine y al llegar allí se volvieron a abrazar y ella entró mientras Jacob se dio la vuelta para partir rumbo a su nueva vida.
Así, se despidió Jacob de la vida de Christine y se fue a Los Ángeles, donde hizo toda una nueva carrera, trabajando para la fiscalía. Nada en el mundo, lo preparó para el choque que sufrió al conocer al amor de sus amores. La que le desnudaría el alma y lo haría sentir nuevamente como un adolescente. La jueza Elizabeth Jenkins.
En fin, vino aquí para recuperarse, pero había tomado la decisión de seguir adelante y buscar su amor. Buscar a su alma gemela. Ya no quería seguir conformándose con las migajas que le proporcionaba amar a Christine como la amaba. La quería demasiado como para seguirle causando problemas en su matrimonio. Quería sentirse amado y amado con pasión y sentir que él era el hombre más importante para su amor. Tenía que reconocerlo, envidiaba a Cartago. Envidiaba el amor que se tenían él y Christine. Habían pasado por pruebas duras y su amor sólo se fortalecía. Él quería encontrar una mujer con la que pudiera tener una relación así, con un amor a prueba de fuego.
Jacob estaba analizando cómo su vida había dado un giro completo cuando. En ese momento, sonó su teléfono. Era Chloe.
-Hola, Papá.
-Hola cariño-respondió Jacob- apoyando un pie en la parte baja de la cerca de madera que rodeaba el porche y los codos sobre la parte alta de la cerca- se sentía físicamente agotado, aunque no había hecho mayor cosa estando allí en su casa de la playa.
-Papá, sólo quería chequear cómo te sentías. Me gustaría poder ir hasta allá y hablar contigo personalmente, sé que debes estar extrañando mucho a mamá.
Jacob sonrió un poco. Pensaba que llegaría a ser una excelente abogada litigante, cuando tome la carrera en Los Ángeles.
-Cariño, no quiero que te preocupes por mí –dijo Jacob- Estoy perfectamente bien y en realidad prefiero estar solo en estos momentos y no hablar con nadie. Necesito despejar mi mente-
-Está bien, papá. Pero, prométeme que en el momento en el que necesites hablar con alguien, me marcarás, por favor-dijo Chloe- No creo que mi madre tenga problema en que vaya a verte –
-Lo sé, cariño-dijo Jacob, pensando que Chloe era muy madura para su edad. Suponía que tenía que ver con el divorcio siendo ella pequeña - Gracias por preocuparte por mí, pero estoy bien. Tú tienes mucho en qué pensar ahora. Dedícate a estudiar y graduarte con excelentes notas. Las necesitarás para la Escuela de Leyes. Yo estoy bien y si llegara a necesitar hablar con alguien, te llamaré- dijo Jacob lo último con el deseo de que Chloe se quedara tranquila y lo dejara a él con sus pensamientos.
-Está bien, papá –dijo Chloe y en ese momento se escuchó el llanto de un bebé y la voz de Christine pidiéndole que atendiera al bebé- Tengo que irme. Te amo. Mamá te envía saludos.
-Yo también te amo, cariño-respondió Jacob y agregó:
-Besos y abrazos a tus hermanitos, especialmente al bebé. Dile a tu madre que yo también le envío saludos y que estoy bien. Que no se preocupe- dijo Jacob con una pequeña sonrisa, recordando cómo Christine siempre se preocupaba por él y le enviaba saludos.
-Ok. Le diré-dijo Chloe- Nos vemos.