· Fueron dos horas de excelente música que podía hacer llorar o sonreír. Era simplemente, adorable, Michael le tomó la mano y se la besó, en medio del concierto. · Cuando terminó el concierto, Michael la invitó a cenar en un elegante restaurante, donde había hecho reservación. Entraron y la atmósfera era muy agradable y tranquila. Ella, se quitó su abrigo y se sentaron. Las sillas eran de estilo redondo y ellos se sentaron juntos pegados a la pared, elegantemente decorada con pinturas. · -Caramba Michael, si no te conociera, diría que te traes algo entre manos – Dijo Elizabeth, tomando de su copa de vino – ¡Todo este despliegue que has hecho hoy ha sido fantástico! · -Bueno, la verdad es que sí. Tengo mucho que contarte y quería que fue

