Lewis estrelló rápidamente a Henry contra la puerta ni bien este la había cerrado. El rizado gimió, quejándose, susurrándole a su cita que no había prisa. Lewis jadeó en respuesta. Había contado los días para que llegara el lunes por la noche, su cordura colgaba de una cornisa. Cuando Henry y Lewis se encontraron en la plaza, hace unas horas antes, concordaron en ir a ver una película. Como lo esperado, ninguno de los dos vio la película. Henry había dado el primer paso y había besado a Lewis minutos antes de que empieze la película. Y Lewis ni lento ni peresozo, no tardo en tirarse sobre Henry en respuesta. Henry no tenía una respuesta coherente de porqué había besado a Lewis, pero el ya no quería fingir más, el no quería a ese chico como su amigo y nunca lo había querido. Estuvo todo e

