Laurie se levantó por gritos y risas provenientes de afuera. Gimió de dolor, era la última vez en su vida que salia a acampar, sentía todos sus musculos de la espalda agarrotados. Miró hacía su costado, donde que se suponía que debería estar Logan. Frunció el ceño hasta que escuchó la risa de su hijo. Sonrió. Salió de la carpa, ya vestido para encontrarse con Lewis tirado en el piso y arriba de el un pequeño cahorro de oso lamiéndole la cara. Y Logan arrodillado a su lado, riendo fuertemente. —Pero ¿qué?—preguntó Laurie acercándose a ellos. Logan se asusto, girándose a el antes de volver a sonreír—¡Lewis adopto al osito! Se llama Henny, y es muy tierno. Laurie miró hacía su amigo, quién estaba con sus mejillas a puro color. Lewis desvió la mirada a de su amigo, señalando hacía la casca

