Confrontando la Derrota

1554 Palabras
Dejando las felicitaciones para luego, Lorena llamo a Kai al escenario. No quería esperar ni un minuto más e hizo que subiera. Todos en ese lugar la conocían por su vídeo contra las bailarinas, en este combate, el público si estaba volcado sobre la muchacha. Los ánimos eran muchos. —Terminemos con esto pronto, monstruo —Reto Alika a su rival. —Recuerda Kai... No le mates —Se repetía en su cabeza. Al segundo en el que la señal de inicio fue dada, la castaña se arrojó con furia sobre su rival. Sabía que si dejaba que el combate se alargara su pierna podría sufrir las consecuencias, pero al acercarse a la mujer. Esta respondió con una patada en el abdomen que le hizo retroceder. —Demonios —Suspiro Hamada sobando su estómago. —No te descuides —Con velocidad Alika seguía atacando con sus piernas a los puntos débiles de la deportista — ¡Vamos! —Gritaba, metiendo presión. La voleibolista no encontraba chance para contraatacar, no sabía cómo, pero al tener que evadir las estocadas de esa mujer y usar sus brazos para defenderse de los impactos, no le quedaba hueco para golpear.    —Ya veo... Practica Taekwondo. El arte marcial de las patadas... Vaya putada —Reflexionando un poco, Kai encontró claramente el motivo de su derrota —Esa perra de Lorena pensó en múltiples estrategias, desgraciada fortuna —Seguía pensando, evadiendo los golpes de su rival. —Te tengo —Aprovechando un descuido Alika lanzo una patada muy veloz hacia la cadera de la chica, esta parecía que sería recibida de pleno pero fue detenida por el muslo de su rival. —Pero aun puedo usar mi otra pierna —Pensó decisivamente. Tras eso, todo el público se puso alerta. El contraataque de Hamada comenzó, bloqueando los movimientos de su contrincante, la joven regreso con furia los golpes que había recibido. Era implacable, golpeaba en las distintas zonas con sus puños y con su pierna frenaba las acometidas de Alika. No obstante, esta estrategia no le sirvió de mucho. —Idiota... —Con una finta imperceptible, la joven pateo la pierna lastimada de la castaña, haciendo que esta gritara de dolor y cayera —Que tonta eres... Si tu otra pierna no está bien, dejarla desprotegida entorpece tu centro de gravedad —Explico brevemente Alika mientras la voleibolista se trataba de levantar —No te daré tiempo para hacerlo   — ¡Demonios! —Entrando en pánico Shin grito al otro lado del ring. — ¡Perfecto acaba con ella! —Exclamo complacida Lorena quien parecía tener la victoria lograda. Presa del miedo la joven iba directo con una patada a la cabeza de la castaña, planeaba lastimarla de verdad y asegurar su triunfo sin muchos problemas. Todo el público estaba helado. — ¡Kai! —Gritaron Minori y Nanami al unísono. —Sé que puedes... —Susurro por lo bajo Natsumi confiando en la muchacha. La patada fue interceptada por Hamada, quien con pura fuerza de brazos se levantó y le metió un codazo en la rodilla a Alika destrozándole los ligamentos. La mujer pego un grito de dolor inmenso y callo en el cuadrilátero, la voleibolista por su parte, se levantaba con dificultad con una aterradora mirada. — ¡Estúpida idiota! No era necesario que hicieras esa mierda... ¡Mira lo que me hiciste hacer! —Grito enfadada la castaña pues acababa de hacer algo horrible. Todos corrieron rápidamente a socorrerla, el público estaba preocupado por ambas, la victoria era de la deportista pero el precio había sido alto. — ¡Kai! —Grito Seiko subiendo al escenario y levantándola. — ¿Estas bien? Eso fue muy duro, necesitas atención medica en tu pierna también —Pregunto nervioso el rubio. —Estaré bien, seguro que podrán tratarme, ella es quien me preocupa —Apunto la joven a su rival quien estaba siendo ayudada por unos camilleros. —Carajo Touma ¿¡No harás nada!? —Cuestiono Sayumi viendo a su compañero. — ¿De qué hablas? ¡Esto está buenísimo! —Celebro el azabache comiendo palomitas de maíz con su novia. —Son peleas de calle, aunque no estemos en una calle, se aplican las mismas reglas... Ósea no hay reglas, pero esto se ha salido de control —Expreso Ryouji acomodando sus lentes. Nanami, Minori, Natsumi y Hayato habían bajado para ver que ocurrió con la castaña y ayudaron a bajarla del cuadrilátero. — ¿¡Kai estás bien!? —Dudo casi en llantos la pequeña Furukawa.   —No te preocupes Nana, hace falta más que eso para derrotarme —Aseguro con una sonrisa la chica. —Dios, me alegro de que estés bien... Digo ya sabes, no me gusta que la gente se--- —La bipolaridad de Minori fue detenida por Hayato. —Solo di que te alegras, no hace falta titubear —Expreso el azabache frenando la actitud de la rubia —Yo también me alegro de que no sea grave. Natsumi no dijo nada simplemente le dio palmaditas a la joven, una manera de mostrar su amor hacia ella. — ¡Bueno que estas esperando! Saca a tu último combatiente —Reto Lorena quien no parecía haberse preocupado en lo absoluto por Alika. — ¿¡Acaso estas demente!? —Pregunto nervioso Shin — ¿No viste lo que paso? Se acabó —Lo dices, pues no tienes a nadie que derrote a Deorsa. Acéptalo —Sin sentimiento alguno a aquella nefasta mujer solo le importaba triunfar en la apuesta. —Cuida tus palabras, acaba de sufrir un traumatismo por tu culpa, el dinero que ofreciste ya no es suficiente —Comento el barbudo con un rostro furico, caminando hacia la lucha más por obligación que por otra cosa. —Sabes algo... Está bien, acabemos con esta estupidez —Decidido el rubio se moto en el ring. —Un momento... No veo a tu peleador —Dudo Lorena por un momento. — ¿Que no es obvio? Soy yo —Tras decirlo los ojos de la abogada se abrieron como platos. — ¡Acabalo Shin! ¡Tú puedes hombre! ¡Con todo! —Los gritos de ánimo se juntaron, para que el hombre reventara de una vez por todas el ego de esa desagradable mujer. —Oye, yo también quiero que pierda, así que puedes estar tranquilo —Musito el escoses al economista, guiñándole el ojo. La señal fue dada y el combate empezó, en este caso no era una batalla era un espectáculo. Deorsa era un guerrero de Kick boxing nato, pero sus golpes flaqueaban a propósito y simulaba recibir mucho daño ante Shin, quien lo golpeaba con poco poder. —Dios en este momento una canción de rock quedaría genial —Expreso Kotaro al presenciar la paliza. — ¡Amo esa canción! —Exclamo Nanami. —No lo imagines, tócala —Respondió Ryu preparando su guitarra y de forma completamente improvisada ambos estaban reproduciéndola. — ¡Nojoda con musiquita y todo! —Se emocionó Shin ante las ovaciones de todos y para antes de que alguien pudiera terminar el estribillo. El rival se lanzó al piso con una disimulada sonrisa — ¡La victoria es mía! —Reclamo el rubio llevándose los gritos de triunfo de todos los presentes. Derrotada y en miseria, Lorena vio como perdía de forma muy deshonrosa, lo cual la hacía sentirse verdaderamente mal por la actitud que tomo durante la lucha. Sus compañeros golpeados y su ego por el piso, junto a su orgullo. —Bien basta de charlas, llevemos a Kai con mi madre. Ella seguro podrá atenderte de inmediato —Ordeno Hayato haciendo que todos se pusieran en marcha. —Vamos bro, ayudemos a la gente —Dijo Sunohara acercándose al rubio. —Voy enseguida, denme un minuto —Ante esa señal Suno, se retiró y dejo que el hombre hiciera lo que tenía que hacer. A pasos lentos, el economista se aproximó a la abogada quien lloraba de la frustración por su derrota. — ¿Que paso mujer? —Dudo Shin sin esperar una respuesta. —Búrlate cuanto quieras... Lo merezco, soy una fracasada y además una detestable persona —Expreso con la cabeza baja. —Es cierto, lo eres... Pero piénsalo por un momento ¿Que habrías ganado si obtenías la victoria? —Cuestiono el hombre haciendo que la mujer se sorprendiera —Eres la mala después de todo, la gente igual te habría detestado, de que sirve que ganes si lo único que obtienes es un premio ¿Dirás que eres mejor que los demás por ganar? Eso es solo mentira. Una victoria no es victoria, a menos que sientas que verdaderamente triunfaste... Ahora le pregunto bella dama ¿Has sentido alguna ves que has ganado? —Con esa pregunta, este se marchó, dejándola muy insegura de sí misma.   Tras reflexionar un rato se dio cuenta de lo vacía que había sido su vida. Triunfando ante las personas, siendo la mejor abogada, ganando siempre de cualquier manera, sin respeto, sin dignidad y sin celebraciones más que el dinero que obtenía. Hasta ese momento nunca podría haber visto lo equivocada que estaba su filosofía, sin embargo se sentía molesta, enfadada, pues al pensar en el chico y lo que le dijo su rubor aumentaba... Lorena quedo enamorada de aquel rubio que la derroto.
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