(...) Ala de medicina.
Ya era muy tarde por la noche. Pero el desastre del sábado se había hecho presente en aquel rincón de la institución si alguien se preguntaba dónde estaban los doctores que no andaban divirtiéndose, la respuesta era muy sencilla. Apartando a todo el mundo y pasando con prioridad, el grupo de amigos llevo a Kai directo hacia la puerta y sin esperar a que alguien respondiera entraron rápidamente.
— ¡Mama! —Grito Hayato llamando la atención de la doctora.
—Relajado hijo —Hablo Kokomi calmando al azabache.
—Esto es importante doctora a ella la... —Antes de que Shin pudiera explicar lo que pasaba la mujer los freno.
—Ya estoy enterada, Natsumi me aviso por textos. Su camilla se encuentra por allí —Señalo con su mano derecha, pues con la izquierda bebía un poco de Vodka —Cielos, vaya fin de semana más duro y en un rato tengo que operar a una joven que le hicieron puré la rodilla —Bostezo Kokomi y se rasco el pelo.
Todos se quedaron en silencio pues sabían muy bien de quien era la culpa.
—Doctora, prométame que la curara —Suplico Hamada quien era cargada por Sayumi y Ryouji.
—Tranquila nena, no será ningún problema —Se despidió entrando en el quirófano.
—Bueno ya conocen a mi madre, si ella dijo eso entonces no hay de qué preocuparse —Aclaro Hayato haciendo que sus amigos se relajaran.
Al recorrer un poco el sitio encontraron un cuarto disponible y al entrar en el las chica vieron una cara conocida.
—Vaya, miren quien por fin vino a hacerse el chequeo en la rodilla —Burlo el hombre mientras dejaban a Kai en la cama.
—Muy gracioso Kensuke, espero que no sea irreparable —Hablo la castaña al doctor.
—Te haré una serie de exámenes y varios tactos. Hay demasiada gente en esta habitación, necesito que se quede solo una persona —Pidió amablemente el azabache.
—Yo lo haré —Dijo Natsumi poniéndose de pie.
— ¡Pero Natsu! —Protesto Nanami.
—Debería ser ella quien decida —Propuso Hayato mirando a la deportista.
—Está bien, quiero que se quede —Hablo Hamada —Lo siento Nana, pero es mejor así. Estaré bien pronto —Dijo a su amiga con una sonrisa.
—Bueno... —Acepto la pequeña marchándose junto a los otros.
En lo que Kensuke llevaba a cabo los distintos exámenes la pelirroja miro fijamente a la voleibolista, intentando que ella se fijara directamente en sus ojos heterocromicos.
—Un momento… ¿Te conozco de algún sitio? —Musito la castaña dudosa.
—Me entristece que aún no lo recuerdes Kai... —Respondió con una mirada decaída.
—Tu... Eres la escritora esa ¡La chica que escribía una de mis novelas favoritas! —Exclamo emocionada —Pero... ¡Nunca la terminaste!
—Perdón... Perdí interés en hacerlo —Se disculpó amablemente bajando la cabeza.
—Siento mucho no haberte reconocido, pero han pasado siete años de eso —Se excusó la mujer.
—Tranquila, estoy acostumbrada a que me olviden —Respondió triste.
— ¡No! ¡No! Yo, te recuerdo, es solo que olvide tu verdadero nombre. Mira te lo demostrare —Con algo de dificultad Hamada saco su celular y le pidió al médico que se lo pasara a ella —Revisa imágenes.
— ¿La carpeta que dice Free harcore sin censura? —Cuestiono la pelirroja.
// Free es una serie de nadadores, digamos que son imagines para mayores de 18 sobre esa serie //
— ¡No esa no!
— ¿Recuerdos del pasado?
—Esa —Confirmo la joven.
En ella, entre muchas imágenes peculiares sobre su niñez unas en concreto llamaron la atención de Nakamura.
—Son... Capturas de nuestras conversaciones... —Sorprendida Natsumi se sonrojo levemente al ver aquello.
—Las guarde para no perder el registro. No tienes idea de lo feliz que me hace conocerte en persona —Sonrió viendo a la chica.
La pelirroja corrió hacia la cama y abrazo a la castaña, después de hablarse por redes en el pasado y finalmente darse cuenta de que se conocían en persona la emoción fue mucha.
— ¡Oye aléjate de ella! La estoy revisando —Protesto Kensuke ante la situación.
—Perdón... —Sin que lo notara la muchacha regreso al asiento y dejo que el doctor siguiera en lo suyo.
—Oye... ¿Podrías contarme como terminaba la novela? —Pregunto la deportista.
—Claro —De forma inexpresiva la dama saco su teléfono y le empezó a mandar un testamento con la historia que quería usar para darle cierre a la novela.
(...) Afuera de la habitación de Kai.
—Profesor Ryouji... ¿A dónde va? —Dudo Minori al ver que el hombre se levantaba.
—Iré a conversar con Yakuso —Dijo de forma directa sorprendiendo a los chicos —No puede ser que permita barbaridades como las peleas callejeras esto es absurdo —Explico con molestia.
— ¿Acaso estás loco? —Acercándose furtivamente, Sayumi le susurró al oído —Te dije que te mantuvieras con el perfil bajo y lo acabas de decir como si nada frente a las cámaras. Puede que no te importe tu vida pero... —Fue interrumpida al ser tomada de la barbilla por Nagano.
—Iré a hablar con él, simplemente me quejare. No te preocupes —Susurro cerca de sus labios. Todos alrededor estaban algo avergonzados por la incómoda situación.
—Bueno en ese caso voy contigo —Se puso de pie Shin —Yo también tengo una cosa o dos que charlar con ese diablo.
—También voy, es aburrido simplemente esperar sin hacer nada —Comento Seiko.
—En ese caso iré con ustedes, lo conozco desde hace más tiempo. Algo podremos hacer si hablamos todos, el resto quédense y esperen a Kai —Ordeno la docente, siguiendo a los tres chicos.
—Bueno... Espero que les vaya bien —Hablo Sunohara.
— ¿Si quiera seguirá despierto? Es bastante tarde —Dudo la rubia al ver que ya era casi de madrugada.
—Por la mañana o por la tarde es igual, ese cabrón a penas duerme y siempre tiene la misma cara de perro —Respondió Kokomi abriendo la puerta y saliendo de la operación.
— ¡Mama! ¿Qué tal todo? —Pregunto Hayato.
—La muchacha está bien, fue un poco agotador, deje a mis colegas con el trabajo pesado, pero gracias a la nueva tecnología su pierna estará bien en un par de semanas. Espero que tu amiga no se la vuelva a romper —Comento con una risilla.
—Parece que a fin de cuentas si lo sabía —Señalo Ryu.
—Ahora si me disculpan, le daré un vistazo a la señorita Hamada —Concluyo entrando en la habitación de la chica.
En cuanto entro y cerró la puerta vio algo que la dejo con una divertida cara. Kensuke y Kai estaban metidos de lleno en el teléfono leyendo la increíble trama final de la historia que Nakamura había escrito.
— ¡Rayos! ¡Eso estuvo increíble! —Exclamo súper contento el doctor Inoue.
—Natsumi esto está de maravilla ¿Cómo pudiste hacer algo tan impresionante? O mejor dicho... ¡No hacer! —Protesto la castaña fascinada por el desenlace de la trama.
—Es que perdí la inspiración... —Explico bajando la mirada.
—Bueno, parece que la fiesta esta buena. Bella, sal por favor, tengo que conversar con ellos —Hablo la doctora haciendo que la pelirroja saliera.
— ¿Qué tal la operación Kokomi? ¿La muchacha se recuperara? —Cuestiono nerviosa la castaña.
—Lo hará sin problemas, Kensuke ¿Qué opinas de Kai? —Dudo Satoko acercándose a ver los resultados de rayos x.
—Parece que necesita tiempo de recuperación, tendrá que estar en cama al menos un mes para estar seguros —Dijo el médico con sinceridad.
— ¡Ni de coña! ¡No estaré un mes en cama! —Protesto la mujer ante lo que decían.
— ¿¡Prefieres dejar de jugar voleibol el resto de tu vida!? —Cuestiono perdiendo la paciencia.
—Déjalo Ken, no cambiara de parecer simplemente por tus gritos. Usare una maniobra para acomodar la estabilidad de los huesos de su rodilla, simplemente es cuestión de ligamentos, sus huesos están en perfecto estado no debería haber problemas —Explico la doctora haciendo que ambos chicos se calmaran un poco.
— ¿Funcionara? ¿Podre seguir jugando? —Pregunto Kai, nerviosa ante lo que haría la dama.
—Lo hará, pero tendrás que jugar siendo receptora o colocadora, te esforzaras al mínimo y no vuelvas a pelear con tus piernas. Únicamente brazo. Además, tendrás que aceptar que un médico se ocupe de hacerte seguimiento hasta que las articulaciones se fortalezcan nuevamente —Concluyo Kokomi preparada para llevar a cabo la maniobra.
—De acuerdo, pero quiero que sea Kensuke quien lo haga —Pidió la deportista aceptando el proceso.
—Si él está de acuerdo no hay problema —Dijo profesora de medicina mirando a su estudiante.
— ¡Por supuesto que acepto! No pude evitar que la herida que vi aquella vez se pusiera peor, al menos ahora ayudare a que se recupere —Expreso con un sonrojo, pero seguro de sí mismo.
—Excelente... Bueno... Respira profundo —Poniendo sus manos en la pierna y en la rodilla. La doctora aplico un refinado movimiento que acomodo nuevamente los ligamentos en su lugar, pero que estimulo tanto los nervios que provoco un masivo shock de dolor, haciendo que Kai gritara y quedara inconsciente.
—Cielos, los pacientes son tan necios —Protesto el muchacho recostándose.
—Es lo que hay, no se levantara hasta mañana. Iré a decirles a los chicos que se vayan a sus camas —Comento Kokomi caminando hacia la puerta — ¿Quieres café? —Pregunto la mujer.
—Si por favor, la noche esta agitada —Acepto sin duda el caballero.
Al salir la doctora hablo con todos los jóvenes y les explico la situación en la que su amiga se encontraba. Pero al decirles que todo iría de maravilla los estudiantes se relajaron y se marcharon confiados en sus palabras. La noche fue pasando y los pacientes tratados.
—Kensuke, lleva a la loca esa a su cuarto —Ordeno recostada en su sofá.
— ¿Por qué? Pensé que amanecería aquí —Dijo el doctor.
—Sí, pero es mejor que regrese a su habitación ¿Acaso quieres seguir teniéndola cerca? —Cuestiono en burla.
—Bueno... Quizás un poco, pero tiene razón es mejor si la regresamos. La cargare a su cama —Sugirió Inoue
—Que caballero —Completo Kokomi riéndose —También puedes usar una camilla —Sugirió arqueando una ceja.
Ignorando a su maestra y con el objetivo de no despertarla, el joven levanto a la castaña. Sin muchas dificultades la traslado del ala médica a su habitación, no había mucha diferencia entre ellas y la subida fue mediante los ascensores. Al llegar, entro con calma para no despertar a nadie, sin embargo su habitación no era compartida con otras chicas.
—Parece que realmente te temen Kai —Pensó el hombre dejándola en su cama.
Antes de marcharse, una idea loca llego a su cabeza. Comenzó a darle vueltas sin cesar, no entendía de donde venía, pero era algo que lo hizo sonrojarse violentamente, intentaba irse. Pero aquel sentimiento no lo dejaba marcharse, la habitación sola. El joven se calmó y al darse cuenta de que no era la gran cosa, se acercó sin dudar a ella.
—Espero que no despierte —Fue lo que dijo en su mente, mientras se acercaba a Kai y le besaba la frente. Para otros podría no ser nada, pero para él, era algo especial.
Tras hacerlo la voleibolista sonrió y se dio la vuelta, Kensuke se marchó rápidamente del cuarto estaba seguro de que no podría llegar a mas con esa castaña. Una mujer tan valiente, poderosa que pensaba en matar, con un joven dedicado a su trabajo, poco fuerte y con la idea de salvar siempre presente. Parecía algo difícil de congeniar, pero el muchacho se retiraba con un sonrojo y una sonrisa.
(...) Dormitorio de Kai
Cinco de la mañana se marcaba en el reloj y justo en ese momento la mujer se despertó de golpe, su reloj biológico era igual de exacto. Por un momento estaba algo aturdida, pero al instante recupero la memoria, sin embargo al ponerse de pie, noto que las palabras de la doctora fueron correctas y el tratamiento había sido exitoso. Esta vez, se cuidaría y en su mente estaba emocionada de ver nuevamente a aquel dedicado doctor que la había atendido, pero también a su amiga a distancia Natsumi. Dejando eso de lado, recordó un compromiso que tenía temprano por la mañana.
—Me pregunto si estarán allí —Dudosa, Hamada se alisto y salió hacia las afueras de la institución. Tras un rato de caminata finalmente llego al distintivo árbol y en él, se encontraban los dos muchachos.
—Me debes diez Ryu —Dijo Seiko al ver a la señorita acercarse —Sabia que vendrías —Comento confiado.
—Un trato es un trato, aunque debo admitir que es bueno tenerte aquí Kai —Acepto Kurosaki —Aunque igual hubiera tocado mejor sin ustedes —Burlo preparándose para hacer música.
—No me perdería el entrenamiento, aunque será solo con brazos, no debo forzar mi pierna por un mes si quiero recuperarme por completo —Explico Hamada a su amigo.
—Excelente, entonces solo golpes —Confirmo el karateka.
—Oye momento Seiko, antes de que empiecen... Cuéntame sobre la discusión que tuvieron con Yakuso —Se interesó el albino.
— ¿¡Discutieron con el director y no me invitaron!? —Dudo emocionada y algo molesta la castaña.
—Sí, bueno lo contare aunque solo puedo decir... Que fue un caos —Aclaro el hombre haciendo que sus amigos se interesaran más por la historia.