(...) Inmediaciones del cuadrilátero del club de luchas.
El gran momento finalmente había llegado, después de tantos preparativos todo se decidiría en ese lugar. Muy poca gente fue a ver esto, después de todo solo eran peleas callejeras, decir que había cincuenta personas seria osado y la mayoría era gente que estaba para apostar. Lorena apareció puntualmente junto a sus tres peleadores.
—Bueno, parece que mi rival no gusta mucho de llegar temprano —Comento la abogada encendiendo un cigarro.
— ¿No se habrá acobardado o sí? —Pregunto un hombre con mucha masa muscular y de barba prominente.
—Tranquilo Deorsa el vendrá —Alego con seguridad —La noche todavía es joven, podemos disfrutar de las peleas mientras esperamos
—No, tal parece que no, allí vienen —Señalo la joven de tés negra y de cabello largo.
Desde el otro lado los tres jóvenes aparecieron, caminaban con mucha calma y parecían estar completamente seguros de su triunfo. Pues en ellos no había ni rastro de miedo a la derrota.
—Buenas noches Lorena, veo que fuiste muy puntual —Dijo con una sonrisa Shin. —Lindo vestido —Elogio con un guiño.
—Gracias querido, uno debe verse bien para la ocasión —Explico riendo —Me alegro mucho de verte pero... ¿Dónde está tu tercer m*****o? —Dudo con interés.
—Tranquila mujer, cuando el momento llegue aparecerá y peleara. Él es un poco tímido —Expreso el muchacho con una leve risa.
—De acuerdo, de acuerdo. Oye, no habrá muchas peleas, así que ¿Esta bien si somos la última? Me gustaría tener todos los focos sobre mí cuando te haga pedazos —Pidió la abogada con una sonrisa sádica.
—Como quieras. —Respondió secamente el economista.
—Genial, genial. Bueno disfruten la noche —Aseguro Lorena acercándose a ver las peleas.
—Esa estúpida mujer es detestable —Expreso Seiko suspirando.
—Realmente lo es —Comento Kai —Cuando esto termine, debería matarla —Susurro la chica intentando que sus amigos no la escucharan.
—Nada de matar, además ella... Creo que se puede arreglar —Contesto el rubio mirando hacia la puerta del sitio —Miren nada más amigos, tenemos compañía —Con una expresión de alegría, el hombre se sorprendió gratamente de quienes venían a ver la pelea.
Acercándose lentamente, Hayato junto a Sayumi, Ryouji, Minori, Natsumi y Ryu venían en camino. Tal como dijeron, asistieron a la pelea.
—Cielos profesor Nagano, se trajo a toda la caballería —Expreso Shin estrechando la mano de su maestro —Es bueno tenerte aquí amigo —Comento, abrazando al científico.
—No me lo perdería por nada, estoy seguro en un noventa y nueve por ciento que triunfaras. Es difícil verte fallar una apuesta —Hablo Azarashi en respuesta a su amigo.
—También les voy a ustedes, seguro que lo harán genial —Alentó al economista la profesora de música.
—Miren nada más, si hasta la rata blanca vino a apoyarnos —Burlo con una sonrisa el rubio al ver a Ryu.
— ¡No vine por ti imbécil! —Grito el albino aproximándose a él —Vine a apoyar a Seiko y Kai, ellos sí que merecen apoyo —Susurro a pocos centímetros del rostro del hombre.
—Dios que intenso —Pensó Hamada sonrojada al ver aquellos hombres tan próximos —j***r que cerca están... —Susurro apretando el brazo del karateka.
—Lo van a hacer... ¿De verdad lo van a hacer? —Sonrojada totalmente, la perversión de Minori había salido a flote.
—Bésense... —Hablo por lo bajo Natsumi intentando juntarlos.
Con rubor ambos muchachos se separaron bruscamente evitando que la acción de la pelirroja causara un momento aún más incómodo.
— ¡Diablos! Eso estuvo cerca carajo —Acercándose con algo de prisa la joven chica de cabello corto se molestó al no obtener el beso de los dos hombres.
—Tranquila amor encontraremos otro momento gay en algún lado —Consoló Naruse a su novia.
—Violeta, Touma ¿Que están haciendo aquí? —Pregunto Sayumi al ver a sus compañeros de trabajo.
—Sencillo amiga, Yakuso me envió a que me encargara de que nada se saliera de control. Él está ocupado atendiendo otros asuntos, pero en cuanto supo quienes peleaban me envió como emisario —Explico el profesor mientras abrazaba a su novia —Linda franela por cierto —Alago el maestro con unos ojos pervertidos.
—Gracias sádico, supongo que eso fue una decisión estúpida. Después de todo, no detendrías una matanza si ocurriera —Contesto Nomura cruzando sus brazos.
— ¡Estas en lo correcto! Pero aun así vine por orden del director, por ende traten de que todo siga bajo control o podrían aparecer guardias de todos lados —Alerto Touma con recelo.
La joven castaña observaba a todos los presentes, aun sabiendo en la posición en la que se encontraba y el dolor en su pierna. Ahora menos podría defraudar a sus compañeros, ni más aun con la chica que venía en camino. Aproximándose con prisas los tres jóvenes llegaban corriendo.
— ¡Finalmente llegaste! —Camino hacia su amiga y la abrazo con amor.
— ¡Kai! Por supuesto que vine a verte —Abrazo con ternura la pequeña Nanami a su amiga.
—Un momento... ¿¡Se puede saber qué hacías con ella enano!? —Dudo furioso Shin levantando al hombre.
— ¡Si! ¡Quiero una explicación pronto o te partiré la cara! —Exclamo con rabia la castaña dejando a Furukawa en el suelo.
—Coño Kai has fila, primero voy yo y luego vas tu hay que ser gente civilizada —Dijo Shin con un tono serio.
—Bueno... Creo que Nana lo puede explicar mejor que yo —Tapando su rostro Sunohara desistió de decir nada.
—En realidad no sabía cómo venir, y como nadie vino a verme llame a Suno para que me trajera —Explico la bailarina a sus amigos.
— ¡Oye Shin! ¿Por qué no trajiste a Nanami a este lugar? —Cuestiono Kai excusándose.
—A pues, me vas a echar el muerto a mí, yo pensé que tú le habías dicho como venir. Tú eres la supuesta mejor amiga —Se defendió el rubio ante la acusación.
—Demonios... ¿¡Oye Minori!? ¿Qué hay de ti? —Pregunto nuevamente.
— ¿Yo? ¡Pero si ni siquiera sabias que venía! —Exclamo a la defensiva.
—Bueno, bueno el punto es que todos estamos aquí y veremos un épico combate. —Parando el conflicto el otro chico que venía con Nanami y Sunohara hizo acto de presencia.
—... ¿Y tú quién demonios eres? —Preguntaron todos al unísono.
— ¡Soy Kotaro Ishinomori! ... —Tras decir aquello con semejante emoción, todos lo miraron con pena ajena —Fui el que toco contra Ryu en el poblado ayer —Explico haciendo que todos por fin entendieran quien era.
—Si chicos, cuando me vio junto a Nanami pregunto hacia dónde íbamos y le dije. Desde entonces me estuvo siguiendo —Aclaro el hacker ante la aparición de ese extravagante muchacho.
—Bueno, como somos muchos y parecemos estar relacionados que tal si nos saludamos cordialmente todos antes de que empiece la pelea —Sugirió amablemente Azarashi.
—Hayato tiene razón. Soy Natsumi Nakamura —Se presentó rápidamente ante todos los presentes.
—Sabes Natsu... Creo que eres la única a la que todos conocen —Dijo el azabache haciendo que la pelirroja hiciera un símbolo de la paz.
Todos estrechaban sus manos, saludaban, presentaban o rencontraban y sin mucho más tiempo de conversar, caminaron en conjunto hacia los alrededores del cuadrilátero, donde esperarían para ver el combate. Seiko y Kai hicieron sus estiramientos previos, el tiempo se esfumo y el combate estaba por empezar.