(...) Comedor del instituto.
Al llegar Shin fue llamado por sus compañeros de la clase de mercadotecnia. Mientras se sentaban todos lo bombardeaban a preguntas.
— ¿Lo tienes todo bajo control? —Pregunto Aasiyah agarrándolo por el brazo.
—Si amigo ¿Conseguiste que la castaña se pusiera de tu lado? —Dudo Ademaro apretando el hombro del rubio.
—No se preocupen muchachos, todo está bajo control. Hoy en la noche se viene una aplastante victoria —Aseguro Shin con un tono muy decidido de sí mismo.
— ¡Adoro escuchar eso! —Exclamo contenta Melissa
—La confianza ante todo —Comento Tian.
— ¿De qué hablan? ¿Tienen pensado meterse en un lio? —Pregunto el profesor sentándose junto a sus alumnos.
— ¡Ryouji-san! —Exclamaron al unísono los alumnos, sorprendidos ante su presencia.
—Tranquilos, saben que no los delatare. Pero me gustaría saber en qué rollo se van a meter —Explico el azabache.
—Buen... Más bien soy yo el que está metido en ese lio —Aseguro Shin bebiendo tranquilamente su jugo.
— ¿En serio? Cuéntame con más detalle —Intrigado, Nagano pidió más información.
Mientras disfrutaban de la comida Shin, le explicaba a su profesor sobre la situación, la apuesta y la pelea que iban a librar.
—Suena peligroso —Comento el fotógrafo —Aunque, es algo que tú harías sin dudarlo ni un momento —Agrego el hombre.
—Así es... Ahora que lo pienso ¿No planea comer profesor? —Cuestiono el economista terminando su segundo plato de parrilla.
—Bueno estoy esperando a alguien —Dijo el azabache con una sonrisa.
—O... ¿Se refiere a ella? —Dudo el joven mientras la figura femenina se abalanzaba sobre Nagano.
— ¡Lo lamento Ryouji! Estuve muy ocupada con mis pequeños de la clase de música —Decía la dama, apretando sus senos en la cara del maestro —Este es tu premio, aprovecha —Susurro la mujer dejando al hombre sin aliento.
— ¡Profesora Sayumi lo va a matar! —Grito Unzen estallando en carcajadas ante la divertida escena.
— ¡Sayu---! ¡Por el amor de dios! —Soltándose de los senos de la mujer el profesor se colocó de pie y trato de quitarse el sonrojo que tenía.
—Te ves rojito Ryou —Comento sonriente la señorita —El cualquier caso vamos a comer juntos así que ven conmigo. Espero que no les moleste que me lleve a su profesor —Alego Nomura tomando al azabache por el brazo.
—En lo absoluto profesora, es mejor así —Respondió Shin, todos aceptaban la situación.
—No vuelvas a hacer eso frente a los alumnos Sayu —Susurro Ryouji al oído de la chica —Si quieres divertirte... Para eso tenemos nuestros cuartos —Hablo por lo bajo el caballero abrazando a la mujer.
—Yo hago lo que me da la gana Nagano —Respondió siendo brusca y tomando a su compañero por el cuello de su camisa —Si quiero tomarte en frente de todos, no dudes en que lo haré —Expreso ruborizada y sacando la lengua.
Mientras ambos reían y se dirigían a su mesa cerca de aquel árbol en las afueras del comedor, una figura masculina paso al lado de Sayumi, esta era sumamente interesante para ella. Por lo que en el día anterior había ocurrido.
—Adelántate, yo tengo que hablar con alguien un momento —Comento la señorita, corriendo hacia el joven.
—De acuerdo, no tardes —Acepto sin discutir mucho el docente, continuando su camino.
— ¡Oye espera! —Exclamo la maestra intentando llamar la atención del chico en vano.
Siguiéndole el paso antes de que el hombre se sentara fue arrinconado por la profesora de música quien lo agarro de ambos brazos y lo puso contra la pared.
— ¡Oye que demonios te pa--- ... ¿¡Profesora Sayumi!? —Pregunto molesto e intrigado ante la violenta acción de la mujer — ¿Por qué hizo eso?
—Hola Hayato —Saludo animada —Lo siento chico, pero no me escuchabas y tenía que llamar tu atención de alguna forma —Respondió separándose de él — ¿Cómo te fue con la rubia? —Dudo expectante.
—Bueno, logre entregarle el collar. Lo recibió un poco dudosa, pero creo que le gusto —Explico Azarashi feliz al recordarlo.
—Claro eso lo sé, pero yo hablaba de si ya la habías besado o abrazado por lo menos... —Comento con emoción.
— ¡Desde luego que no! A penas y logre que dejara de pensar en mi como un acosador no puedo simplemente... —Al hablar, noto que la expresión de Sayumi era diferente.
—Bien tengo un plan, le diré a Ryouji que la busque para que venga a comer con nosotros, tú vienes también y para que no parezca sospechoso traeré al albino guapo de mi clase —Explico su plan Nomura con lujo de detalles, sorprendiendo un poco al científico.
—No lo sé profesora... Usar lo que siente Mino por Nagano-san me parece un poco —Sin poder discutir mucho, la docente se le acercó al rostro del azabache haciendo que se sonrojara.
—Escucha niño... Estoy tratando de ayudarte a que te vaya bien con esa muchacha. Si sigues menospreciando mi ayuda me voy a enfadar —Amenazo muy cerca de los labios de Hayato, sonrojándolo por completo.
— ¡Esta bien acepto! —Respondió nervioso Azarashi.
—Estupendo, en ese caso vamos con todo —Decidida, la mujer se llevó a rastras al físico.
Tras un par de pasos llego a su sitio favorito para comer, en donde Nagano ya estaba instalado. Rápidamente explico su plan para juntar a los dos chicos y que comieran juntos. El fotógrafo, quien también se había emocionado un poco por la idea, decidió ayudar a su amiga, por tanto sin perder mucho tiempo fue a buscar a la rubia. Mientras lo hacia Sayumi fue por Ryu.
—Disculpe señorita ¿Le puedo proponer algo? —Pregunto humildemente el azabache de lentes frente a la muchacha.
— ¡Profesor Ryouji! —Exclamo sonrojada —Si, si claro ¿Qué cosa? —Dudo nerviosa Minori.
—Esto se va a poner bueno —Susurro Natsumi quien se encontraba al lado de la pianista.
—Veraz, mi amiga Sayumi y otros dos estudiantes estamos comiendo juntos, así que, quería saber si te gustaría venir con nosotros —Invito con una sonrisa el caballero.
—Sera un placer Nagano-san, quiero decir, me da igual donde coma... Pero... —Por un momento la chica dudo — ¿Puede ir Natsu? —Pregunto sabiendo que no dejaría atrás a su compañera.
—Vaya, el corazón de Mino... No es tan frio después de todo —Hablo la pelirroja observando a su compañera.
Dándose una palmada en la frente por las ocurrencias de su amiga, Ryouji comenzó a reírse ante la hilarante situación.
—Seguro que sí. Ambas pueden venir no hay problema —Dándose la vuelta, las chicas se pararon y siguieron al maestro hasta la mesa.
—No entiendo Sayumi... ¿Por qué se supone que tengo que comer junto a us---te--? —Sin poder terminar su frase la figura de ojos heterocromicos llamo su atención. — ¡Eres tú! —Exclamo feliz el albino.
—Hola —Saludo con normalidad la joven, sentándose junto a Minori.
—Bueno, bueno, creo que la mesa está algo desproporcionada... Parece que hay más tensión de lo que pensaba —Expreso Sayumi —Quizás Hayato debería cambiarse con Natsumi —Propuso la dama feliz al ver que Kurosaki sentía algo por la muchacha.
—De que hablas profesora, estamos en orden —Sin que nadie lo notara, la pelirroja estaba junto a Ryu y Takahashi junto a Azarashi.
— ¿¡Que!? ¿¡En que momento cambiaron!? —Pregunto sonrojada la rubia al ver al científico estando tan cerca.
—Ni siquiera yo sé en qué momento cambiamos —Debatió el físico confundido y apenado por estar a su lado.
—Bueno, no me molesta tenerte tan cerca —Dijo con inexpresividad Nakamura ante el guitarrista, cruzando sus piernas.
— ¡Puede que a ti no! Pero a mí me avergüenza que lo hagas de forma tan repentina... —Pensó el albino ante la situación — ¡Sí! A mí tampoco me desagrada que tu estés a mi lado... ¡Quiero decir! Un poco si me desagrada... No espera no es eso lo que yo... Rayos —Haciéndose un verdadero desastre con las palabras, Natsumi le daba pequeños golpecitos en la cabeza para intentar hacer que se expresara correctamente, pero la pena era demasiada.
Al llegar la comida todos, comenzaron a disfrutar, como siempre el trabajo era sublime en aquella hermosa cafetería. Los platillos eran deliciosos, sin embargo algunos tenían demasiada salsa, en un momento dado. A Minori se le cayó un poco de aderezo de salsa napolitana de la pizza que disfrutaba en su mejilla.
—Déjame ayudarte —Con caballerosidad Ryouji quito el sucio de la boca de la rubia. Provocando un suspiro en ella.
—Muchas gracias —Respondió con emoción ante el acto del azabache.
—Ese bastardo como se atreve... —Con algo de celos, Sayumi le dio un fuerte mordisco a su Shawarma haciendo que parte de la salsa de pimentón cayera sobre la mejilla y cuello de Hayato —Oh como lo siento, déjame y lo limpio —Sin ninguna clase de vergüenza la mujer se acercó y lamió la salsa directamente de la piel del hombre, consiguiendo que Azarashi se sonrojara ante aquel acto.
—No se preocupe Sayumi... —Aun avergonzado el científico respondió a las disculpas de la profesora.
— ¡Sera perra! —Exclamo Takahashi mentalmente al ver la escena y fingiendo estar cansada se recostó ligeramente del físico.
—Parece que mi plan ha sido un éxito —Pensó la maestra guiñando el ojo y sacando la lengua.
—No me gusta nada como hace las cosas, pero debo admitir que le funcionan —Reflexiono mentalmente Nagano —Oye Sayu... Sabes que mis estudiantes se metieron en un lio y tengo pensado en ir a apoyarlos ¿Te apuntas? —Cuestiono mirando a su compañera.
—Desde luego, a donde tú vayas yo voy —Respondió contenta la maestra —Dime Hayato ¿Tu vienes? —Dudo tomándolo de la mano.
—Sí, de hecho ya Shin me había contado respecto a eso. Es mi amigo y compañero, por supuesto que lo apoyare —Expreso Azarashi viendo fijamente a la profesora.
— ¿Qué hay de ti Minori? ¿Vienes tú también? —Llamo a la rubia colocando su mano en el hombro de le dama.
—Bueno, tengo otras cosas que hacer pero... Sí, es muy probable que vaya, a mí también me invito mi amiga Nanami —Actuando como si no le importara, la pianista respondió la proposición de Nagano.
—Excelente —Felices ambos maestros abrazaron a los respectivos muchachos.
Quedando un poco en el limbo Ryu y Natsumi escucharon toda la conversación. Durante todo ese intercambio, ni una palabra había conseguido salir de la boca del albino, quien no sabía cómo expresarse con la pelirroja.
—Tienes que estar de broma... No se supone que Kurosaki-kun es una estrella, ya debería de estarse besando con esa loquita —Pensó algo confundida Nomura al no entender que ocurría —Ustedes también vienen ¿No es verdad? —Pregunto la profesora.
—Si Ryu va yo voy —Susurro de forma casi imperceptible Nakamura.
Nadie entendió muy bien su frase pero, por su expresión afirmativa se podía entender que iría. El almuerzo finalizaba, más temprano que tarde llegaría la noche y con ella, vendría el choque de apuestas entre Lorena y Shin.