(...) Inmediaciones de los salones de cocina.
Apresurando su caminata el trio de muchachos se acercaba a aquel sitio, si algo lo definía era el olor tan agradable, al estar justo sobre la cafetería.
—Ya veo... Por eso mi receta no quedaba del todo correcta —Hablo la muchacha algo avergonzada.
—No te preocupes Nanami, tu estilo es fresco y radiante. Simplemente necesita pulitura, pero es asombroso que puedas tener este nivel sin haber recibido estudios de cocina avanzados. Debo decir que estoy sorprendido —Con una carcajada el Chef felicito la habilidad innata que estaba en aquella señorita.
— ¡Gracias Matsumoto-san! Recibir halagos de alguien como usted, me hace sentir contenta —Agradeció sonrojada —He disfrutado mucho la comida que prepara, es asombrosa.
—Gracias, seria genial tenerte de vez en cuando por aquí —Invito sutilmente Kenjiro.
— ¿Se--guro? Podría ser un estorbo —Expreso nerviosa la mujer.
— ¡Claro! No te preocupes, te pondrás al corriente rápido ¡Estoy seguro! —Respondió con tono amigable.
Desde la puerta un llamado hizo voltear a la pequeña quien salió rápidamente de la habitación y se topó con aquel extravagante grupo de muchachos. Dos de ellos se les hizo algo difícil hablar mientras el otro la saludaba cordialmente.
—Buenos días señorita. Soy Seiko Kutetsu y ellos son mis... —No pudo terminar su frase pues sus amigos seguían embobados.
— ¡Soy Shin! Es un placer conocerte finalmente —Apartando a Sunohara con un empujón, se presentó el rubio seguro de sí mismo.
— ¡Oye! Pobre chico... —Corriendo hacia el azabache la joven se le acerco — ¿Estas bien? —Pregunto la enana al hombre.
—Si... Soy Ten--do Su--noha---ra, un gusto —Hablando entre cortado el pequeño se levantó con ayuda de la niña.
—Soy Nanami Furukawa, son un poco raros... ¡Pero me alegra conocerlos! —Exclamo feliz la niña con una sonrisa muy agradable que hizo sonrojar a los dos chicos por igual — ¿Necesitan algo? —Pregunto.
Mientras Seiko explicaba la situación el rubio tomo al joven de lentes por la camisa y se lo llevo a unos cuantos metros del sitio.
—Muy bien varón... Resolvamos nuestras diferencias —Expreso el hombre alto al joven.
—Tranquilo rey, no hace falta que discutamos. Simplemente decidimos quien va a intentar estar con ella —Trato de ser justo el azabache.
—Más simple, tú eres un perro. Aléjate y punto —Comento de forma clara el economista.
—No, escucha hermano tu no entiendes, ella es diferente con ella sentí —Por un momento su frase se enlazo con la de su amigo.
— ¡Un clic! —Dijeron ambos al unísono.
—Pues uno de los dos está equivocado —Alego Shin mirando a Sunohara.
—Ese no soy yo. Es más hagamos algo, te apuesto a que en una semana lo consigo —Con determinación el hacker reto al muchacho —En una semana hago que sea mi novia
—Si claro, sabes algo acepto. Pero si no lo logras en ese tiempo te alejas de ella y no te meterás en mi camino —Sin pensarlo mucho, el rubio estuvo de acuerdo.
—Ya veras, lo sabrás muy pronto —Respondió Tendo con una sonrisa.
—Eso sí, ni se te ocurra decirle nada al respecto. Si se entera nos jodimos los dos —Especifico el hombre.
—Por supuesto, no soy estúpido —Explico el joven acomodando sus anteojos.
Para cuando los chicos volvieron al lugar, se dieron cuenta de que ya no había ningún problema.
— ¿Qué tal amigos? —Pregunto Seiko al ver a sus dos compañeros — ¿Terminaron de darse duro en los baños? —Dudo nuevamente con un tono humorístico.
—Muy gracioso... ¿Por qué tienes caritas, corazones y estrellas en la cara? —Pregunto riéndose Shin.
—Culpa de Nanami, estaba aburrida mientras ustedes no llegaban —Contexto el karateka.
— ¡Seiko! ¡Ya regrese traje pegatinas! —Emocionada y dando saltos salió Furukawa de la cocina — ¡Suno! ¡Shin! Volvieron —Aplaudió contenta.
—Es un placer verte de nuevo Nana —Se acercó el azabache recibiendo una etiqueta de pastel en la mejilla.
—Parece que no teníamos nada de qué preocuparnos ¿Te contó de nuestro problema? —Pregunto Shin agachándose y recibiendo una etiqueta del símbolo del dólar.
—Hm... No la verdad no —Respondió Nanami.
—Pues vaya inútil, al menos ya se hicieron amigos... Bueno veraz tiene que ver con Kai —Explico el economista suspirando.
— ¡Mi amiga! —Exclamo alegre la pequeña — ¿Que necesitan?
Tras una breve explicación, Furukawa no dudo en hablar con la castaña para que ayudara a sus nuevos colegas a combatir contra Lorena. No obstante la joven tenía un precio por hacerlo, uno bastante ridículo.
—De acuerdo, podría alguien explicarme... ¿Por qué acabo Seiko llevándola de caballito? —Pregunto el rubio mientras caminaban hacia el dormitorio de Kai.
—Era lo que quería como compensación por el favor. Que ocurre ¿Celoso? —Le recordó Sunohara a lo que su amigo negó totalmente.
— ¿Te diviertes Nana? —Dudo el karateka relajado.
— ¡Mucho! —Celebro Furukawa alegre.
(...) Dormitorios
— ¡Kai! ¡Lamento no avisarte pero vine antes de lo que acordamos! —Exclamo Nanami tras la puerta sin bajarse de Kutetsu.
—No te preocupes Nana, siempre es un placer tenerte conmi--- ¿Qué demonios hacen ustedes aquí? ... ¿Por qué está montada en tu espalda? Quiero una buena explicación de lo segundo —Su expresión había pasado de alegre y cordial, a totalmente aterradora. Al preguntar trono sus nudillos y amenazo al Seiko.
—Oye, oye, calmada escucha lo que Nanami tiene que decir antes de amedrentarme de esa manera —Sugirió el karateka bajando a la pequeña de su espalda.
—No puedo creer que la metieran en esto, de verdad que me provoca matarlos —Suspiro Hamada ante la situación —Esta bien... Dime Nanami —Miro a su amiga sonriendo.
—Bueno, después de lo que me contaron respecto a esa temible chica llamada Lorena, siento que Kai debe de ayudar en hacerla entender su lugar. Pero si no quieres... Lo entiendo, no podría soportar que te lastime —Expreso muy honestamente la joven Furukawa abrazando a su compañera.
—Cielos... Está bien, supongo que no puedo evitar aceptar después de eso —Conmovida por la actitud de la enana la castaña se sentía muy feliz —Por no mencionar, que Shin... ¿Hiciste todo esto para que confiara en ti no es cierto? Querías demostrarme que eras alguien realmente bueno convenciendo a la gente. Tienes potencial para la política —Felicito ante la habilidad del rubio.
—Me lo dicen mucho —Dijo con una sonrisa —Entonces joven ¿Tenemos un acuerdo? —Cuestiono el economista alzando su extremidad.
—Solo espero que el otro este a la altura de Seiko y de mí —Hablo estrechando la mano del varón —Ahora váyanse de aquí. Nanami tiene un platillo nuevo que mostrarme
—Sin problemas, te paso el lugar y demás datos por teléfono —Contesto el economista despidiéndose.
— ¿Necesitas mi numero? —Dudo Kai antes de cerrar la puerta.
—Ya lo tenemos tranquila —Respondió Sunohara —La magia de la informática —Aclaro riéndose.
—Nos vemos más tarde entonces. Por cierto... Lindas etiquetas —Se despidió entrando en la habitación.
— ¡Hasta la noche chicos! —Exclamo Furukawa entrando con su amiga.
—Bueno... ¿Quién tiene hambre? Yo me estoy muriendo —Expreso Seiko.
—Yo también, después de ese triunfo hace falta comerse un buen almuerzo ¡Vamos! —Lleno de energía, Shin se dirigía hacia la cocina. Era necesario prepararse correctamente para lo que en la noche se venía.