El talento es una de las cosas más caras en este mundo, durante años cientos de miles de personas han tratado de comprarlo, han gastado sus vidas trabajando para crear una fórmula para el talento. No existe tal cosa y por ende, el potencial humano sigue siendo una de las propiedades fundamentales con las que cualquier país quiere contar, de nada sirve un mundo lleno de riquezas materiales, si careces de gente que las trabaje... Acabarías perdiéndolas todas tarde o temprano.
(...) Ala de economía/Aula de mercadotecnia
El joven rubio entraba al salón, había pasado un tiempo desde aquel extravagante lunes en el que todo comenzó, los días siguientes de la semana se desarrollaban con normalidad casi como si la sorpresa de la llegada al lugar hubiera sido opacada por la realidad.
—Vaya, pero si es Shin... ¿Te callo encima el despertador o algo? —Pregunto irónicamente su profesor.
—No es divertido Nagano... ¿Además uno no puede llegar temprano simplemente por asistir como un niño bueno al curso? —Dudo el muchacho.
— ¡Tú no! —Gritaron al unísono sus compañeros riéndose.
—Bueno... La verdad es que me caí de la cama —Explico tranquilamente mientras se sentaba y sus compañeros se reían — ¡Bueno diablos dejen la burla o van a ver! —Afirmo con carácter haciendo que todos guardaran silencio.
Entre las distintas investigaciones y explicaciones que el tutor de la clase transmitía, la mente de los chicos se iba ampliando en base a la discusión que compartían entre sí, buscando un equilibrio entre los conceptos y sus opiniones críticas ¿Cómo hacer algo nuevo que sea productivo y llamativo? Esa era la pregunta que el docente les había planteado.
—Supongo que todo depende de la calidad de tu producto —Acoto un muchacho de cabello n***o.
—Eso es algo importante, esta es naturalmente una cuestión común en la mercadotecnia —Dijo Ryouji sentándose un momento frente a sus alumnos —Sin embargo, eso no es lo importante a la hora de hacer algo ni productivo ni llamativo estudiante Ademaro, no se confunda —Respondió.
—El profesor tiene razón... Para que algo sea productivo basta con que simplemente puedas explotarlo una y otra vez, no especifico que tan productivo tenía que ser —De ojos verdes y cabello lacio castaño claro la señorita se expresó —Si de verdad quieres producir masivamente un invento es tan simple como que encuentres algo que tarde en acabarse y sea naturalmente rentable
—Muy bien dicho Aasiyah —Felicito el azabache.
— ¡Gr--acias! —Exclamo sonrojada la mujer.
—También puede ser algo muy duradero pero que necesite constantemente otra cosa para servir, por esta razón las baterías no terminan de morir —Agrego otro chico a la conversación.
—Excelente acotación Unzen-kun —Agradeció el hombre de lentes —No obstante a todo esto le faltan dos cosas fundamentales... Hablo de lo que es la visualización e imagen del producto
—Ser llamativo... —Se levantó una muchacha de lentes y cabello corto n***o —Esto se basa únicamente en los gustos del público, no es lo mismo vender un producto a un Árabe o a un Alemán —Aclaro mientras veía a sus compañeros previos.
—Explícate Melissa esto se va poniendo interesante —Dijo Nagano con una sonrisa.
—Si vendieras comida, por ejemplo... Se puede publicitar un servicio de carnes, pues ambas culturas son fanáticas de la carne de res... Sin embargo, el equilibrio radica en la calidad, así entonces el anuncio tendrá más éxito si comienzas hablando de que posee carne de primera —Hablo la chica sentándose —Totalmente diferente en la cultura china, en ella la calidad de la carne seria a lo que menos le prestarían atención en el anuncio--- —Fue interrumpida por otro muchacho que se encontraba a su lado.
—Odio tener que echar mierda a mi cultura... Pero esa es la realidad. En nuestro caso, lo principal tendría que ser el precio, poco importa si la calidad es buena o no, mientras sea sabroso y barato no importara —Expreso el a******o de ojos verdes, quien tenía una contextura delgada —Lamento quitarte el turno Meli...
—No pasa nada Tian, naturalmente es mejor que tú lo hicieras, después de todo mi cultura americana tiene la más desagradable mercadotecnia alimenticia —Contesto riéndose la joven.
—Todos lo han dicho excelentemente, como se podría esperar de un talentoso grupo... Lastimosamente les falta algo fundamental a vuestras teorías —Opino Ryouji sobre las palabras de sus estudiantes.
Todos murmuraban entre sí, interesados en saber que era lo que les faltaba a sus diferentes planteamientos, pues sentían que todo se había dicho y expuesto de la manera correcta.
—Has sido demasiado buenos con ellos profesor... —Dijo el rubio desde la parte de atrás del aula —Sus argumentos son válidos, pero no están notando algo, vuestras ideas tienen nivel de innovación cero —Explico súbitamente Shin.
—Te has puesto serio... Se acaba la hora, supongo que el hambre te puso atento —Respondió entre risas el profesor.
—Coño si... —Bajo la cabeza y se sobo el estómago el estudiante — ¡Pero volviendo a la clase! No pueden vender nada con esa mentalidad en este tiempo...
// Coño es un término muy usado en Venezuela se podría decir que cumple la misma función que el "j***r" En España es una manera de quejarse //
— ¿Acaso el hambre le afecta el cerebro? —Pensó Aasiyah.
— ¿Podrías ser más específico? —Pregunto Melissa —Para saber en qué estamos equivocados.
—En nada, en la teoría están perfectos, puede que incluso en la práctica —Hablo Shin haciendo que todos se quedaran aún más pensativos —Pero, en la innovación natural de las cosas, están obsoletos. Verán, para vender un producto y hacerlo tanto productivo como llamativo, deben hacer la imagen como si fuera algo que todo el mundo adorara... Piensen entonces fuera de ustedes mismos o la cultura que los engloban... No vean la nacionalidad, género o raza... —Guardando un momento de silencio exclamo — ¡Vean al mundo! El mundo es vuestro campo de venta, la productividad y la imagen son uno solo a esa escala, si piensan en f*******: su interfaz era una mierda al principio y su productividad ínfima, pero lo que ofrecía era único. Eso le dio fama mundial, incluso no necesita perdurar por el tiempo... Si recuerdan los Tamagotchi, fue una moda pasajera, pero el dinero que hizo mientras estuvo activa fue ridícula.
//Tamagotchi es un pequeño dispositivo en el que tenías que cuidar de una mascota virtual que se popularizo a finales de los años 90//
—Tener en mente algo que ya nadie recuerda... Vaya compañero —Reflexiono Unzen suspirando.
—Su talento está bastante a la altura de lo que se esperaría estudiante Shin. —Comento Ryouji mientras lo observaba —Ha podido explicarse perfectamente, eso será todo por hoy clase, todos pueden brillar como él lo ha hecho, es exactamente eso, no contengáis vuestro producto a un solo mercado, pensar en el mundo como el sitio en el que lo venderán, si lo hacen de esa manera, entonces verdaderamente habrán triunfado en mercadotecnia —Termino Nagano despidiéndose de sus alumnos.
Una vez terminada la clase el rubio estaba preparado para marcharse, no obstante vio una pequeña reunión en una esquina del salón lo que automáticamente atrajo su atención. Sin tiempo que perder se aproximó rápidamente, apartando a la gente que rodeaba el pequeño círculo y se metió en el interior de la situación.
— ¿Que están viendo? —Pregunto el economista haciéndose notar.
— ¡Hola Shin! —Saludo Ademaro estrechando su mano —Nada solo vemos el vídeo de la castaña contra las bailarinas, Tian lo está reproduciendo nuevamente a todos les encanta.
— ¿Que? ¿De qué hablan? —Dudo nuevamente.
— ¿El genio de economía no sabe del ultimo bombazo? Que decepción —Le susurro en el oído Melissa mientras lo agarraba del hombro.
—Bueno chica, mejor saber responder a la clase que saber sobre un vídeo tonto —Contesto con determinación poniendo en su lugar a su compañera.
Todos los estudiantes rieron ante ese comentario mientras la joven de lentes volteaba su mirada sonrojada e irritada.
—De acuerdo Shin, ven a ver esto —Acerco Unzen a su amigo para que observara detenidamente.
Al sentarse y ver el celular, el rubio quedo sorprendido ante el poder que mostraba aquella muchacha de cabello castaño, quien sin piedad derrotaba a las inútiles y abusivas chicas de ballet. Sorprendido por ello el joven agradeció poder disfrutar del metraje.
—Bueno, tengo que decir que ver a esa dama partirle la cara a esas cretinas es satisfactorio ¿Cómo se llama? —Pregunto el hombre.
— ¿Ya te excitaste al verla? Olvídalo esta fuera de tus posibilidades —Sarcásticamente le respondió Ademaro.
—A vaina pues, yo decido donde lo meto hermano, que fastidio con esta gente —Se defendió cómicamente Shin.
//Vaina es una manera de decir cosa, pero de una forma más despectiva//
—Se llama Kai Hamada y es perteneciente al ala deportiva en la rama del voleibol. Sin lugar a dudas es alguien a quien respetar —Por fin dijo su nombre su compañera Melissa.
—Estupendo... —Sin poder seguir hablando sus tripas rugieron —Muchachones yo me voy, que lo que cargo es hambre —Expreso el rubio marchándose.
— ¡Oye colega! Después de las clases de la tarde iremos al poblado a divertirnos, mañana es fin de semana y no hay nada mejor para relajarse que tomar algo ¿Qué te parece? —Ofreció Aasiyah con su acento árabe tan característico.
Por un momento el chico se quedó en silencio, pues no tenía ni idea de que la institución tuviera algo como eso sin embargo, sin nada en lo absoluto que hacer decidió ir con todo, ponerle peros a la vida no era algo que el hiciera a menudo. Siempre hacia adelante era su gran lema.
— ¡De acuerdo! Nos vemos más tarde, iré seguro —Respondió con el puño en alto haciendo que el resto de los jóvenes se emocionaran. Tras esas respuestas dadas en clase, sus compañeros ansiaban ser sus amigos.