Apuestas Rastreras

1766 Palabras
(...) No muy lejos de allí. El par caminaba tranquilamente por el lugar, disfrutando del hermoso desfile tecnológico que era capaz de ofrecer el centro comercial por el que transitaban.  —Esto se parece a cuando visitamos los centros comerciales de Tokio ¿No crees madre? —Pregunto Hayato observando felizmente lo que le rodeaba. —Bueno técnicamente estamos en un centro comercial de Tokio... —Expreso la mujer —Pero si, entiendo lo que dices hijo ¿Dónde se supone que anda tu amiga? —Dudo agarrándole la mano. —Estoy... Detrás de ustedes... —Sin ni siquiera un suspiro la chica apareció de manera sorpresiva. —Rayos... ¿Todas tus entradas son iguales Natsumi? Parece que te gusta causar impacto —Expreso Azarashi con una risa leve.  —Aunque para ser honesta empiezo a acostumbrarme —Acoto Kokomi sonriendo. —No sé... Yo soy muy obvia cuando llego —Respondió con indiferencia la pelirroja. —Muy bien ahora que estamos todos podemos... —Fue interrumpido por un jalón de parte de Nakamura. —Todavía falta alguien Hayato... Me dijiste que podría traer a una persona conmigo. —Bueno si, pero pensé que vendría conti--- —El azabache se quedó de piedra cuando noto la figura que se acercaba — ¿¡Qué demonios hace el aquí!? —Pensó histérico.  El director de la institución caminaba tranquilamente por el pasillo, y no solo eso se dirigía directamente hacia ellos. Como si realmente los fuera a acompañar durante el resto de la noche.  — ¡Kokomi! Es un verdadero placer tenerla por aquí... —Saludo pacíficamente el líder Kyura. —Gracias, gracias... No sabía que usted estaría por estos sitios, raras veces se aleja tanto de su oficina —Regreso la doctora dándose la vuelta y depositando un beso en la mejilla a su compañero completando el saludo.    —O no es nada, es solo que nunca nadie me había invitado a venir —Dijo el hombre, acercándose al azabache —Tu debes ser Hayato Azarashi... Estabas junto al bobalicón que quería beber sin mi consentimiento —Explico con una mirada desagradable.   —Sí, es un placer igualmente que este por aquí señor... —Por un momento la cabeza del joven reflexiono —No me digas que... —Titubeo al ver a la pelirroja.  —Gracias por venir Yakuso-san —Agradeció Natsumi con una leve inclinación de su cabeza.  —No sabía que tenías familia aquí... —Comento Satoko viéndolo.  — ¿De qué hablas Kokomi? Ella no es mi familia, simplemente es una estudiante como cualquier otra —Respondió Kyura riéndose. —Pero bueno basta de presentaciones y saludos innecesarios, vamos a divertirnos un rato —Concluyo el caballero alto caminando junto a la doctora, mientras los chicos conversaban.     (...) Volviendo con Shin. El grupo de economistas paseaba por el sitio, tras un largo camino ya estaban en las puertas del lugar rápidamente entraron y pidieron mesa. Se les fue otorgada una cerca de las tantas televisiones que en aquel bar abundaban. El ambiente era sumamente jovial, las personas apostaban y se escuchaban las ovaciones, para el fracasado y para el triunfador. Sin lugar a dudas era un sitio fantástico para perderlo o ganarlo todo. De entre tantos sin embargo algo ocurría que rompía ese equilibrio.   — ¡No aceptare esto! ¡Regrésame mi dinero o te partiré las piernas! —Sin mediar palabras, un sujeto pasado de tragos y sumamente violento levanto una silla de madera para arrojarla contra su contrincante.   — ¡Relájate el gano limpiame--- —Ninguna de las palabras allí presentes pudo detener al tipo quien lanzo el asiento contra el pobre muchacho. Gracias a dios, una figura lo salvo.  Partiéndose en varias partes tras impactar en la espalda de aquel chico, todo el mundo se encontraba muy sorprendido. Pues el hombre no parecía haber sentido dolor en absoluto. —Oye, oye... Eso era caoba importada. Más te vale que pagues por eso —Hablo el joven de cabellos grises, dejando fríos a todos los presentes. —Yo... No tengo dinero así que... —Perdido y sin tener a donde correr el alto sujeto violento parecía un cachorro asustado. —Entonces no se preocupe... Simplemente saldrá de aquí —Con un tono súper calmado Seiko le metió un golpe muy potente en la cabeza al sujeto dejándolo inconsciente. Para luego tomarlo por la camisa y arrojarlo fuera del lugar como si nada, esperando a que los guardias de Yakuso lo regresaran a su habitación. Todos hicieron una ovación al joven quien se sonrojo un poco y negó el haber ayudado de alguna forma, pero al final, acepto los agradecimientos de todos, desde lejos el rubio vio detenidamente la figura del hombre pues la pareció sumamente familiar. — ¿No eras tú el de la cafetería? —Pregunto intrigado Shin.  —Ha pasado un tiempo amigo... ¿Cómo va todo? —Regreso la duda del economista —Sí, soy el mismo, Seiko Kutetsu. —Lo imagine, bueno todo bien aquí dándole para adelante en la vida —Expreso el hombre de negocios sin darle mucha importancia — ¿Trabajas en este lugar? —Así es, me sirve para practicar fuera del dojo y sobre todo para entretenerme con las locuras que ocurren aquí —Explico Seiko. —Bueno, siéntate un rato a beberte unos tragos. Yo los invito, que de no ser por ti seguro me hubiera metido en ese conflicto. No creo que tus jefes se molesten por eso —Expreso con gratitud el rubio ante el joven.   —Si lo dices de esa formas, entonces será beber —Acepto totalmente el karateka sentándose junto a su colega y sus otros compañeros.  Las apuestas en el grupo fueron comenzando, una tras otras iban aumentando y disminuyendo las ganancias de sus respectivos miembros. Pero lo más importante, es que todos se lo pasaban en grande. —Un momento... ¡No! —Exclamo fuertemente Aasiyah quien acaba de perder bastante dinero, después empezó a protestar consigo misma en árabe. — ¡Deberías escucharte! Verte quejarte es buenísimo —Dijo Ademaro muriendo de risa. — ¿De qué te ríes tú loco? Esa apuesta también era tuya y perdiste por más que ella —Tras el comentario de Unzen, el grupo estalló en carcajadas pues el chico cambio su expresión de sonrisa a sorpresa y se puso a maldecir en alemán. —Ver a esos dos discutiendo en esos idiomas... Es como un poema —Se divirtió Shin ante aquella situación. Tras las carcajadas soltadas por todos, una extraña figura les llamo la atención. Alta de busto prominente, de piernas bien torneadas, de cabellos largo y lacio de color negro... Era una figura femenina asombrosa que culminaba con un tatuaje de diente de león en su cuello. — ¿Quién demonios es esa tipa? —Pregunto Seiko dejando la baba. —No sé pero necesito el número... —Dijo arqueando las cejas Tian. —Olvidenlo muchachos... Esa es con las que uno mejor no se mete —Reflexiono el economista rápidamente. — ¿Bueno chamo que lo que te pasa a ti? —Pregunto Kutetsu subiendo la voz. —Mira hermano a mí no me subas el tono, que no es lo mismo soportar que te partan una silla a un tiro —Regreso el rubio obteniendo las risas de sus colegas de estudio —Miren los marcadores de esa mujer en la tabla de apuesta. —No jodas... Tiene que ser un chiste —Pensó Unzen sorprendido por lo que veía. No había perdido ni una vez en todo lo que iba de la noche, se enfrentó a prácticamente todos los apostadores y a todos los había dejado sin un centavo pues el estilo de esa chica era el de una desgraciada total, una mujer sin escrúpulos que no le importa dejar a la gente en la calle, tanto literal como figurativamente.  —Abogada tenía que ser... La conozco, pertenece al ala de derecho —Dijo Melissa ganándose la atención de sus amigos —Voy por ella. Ha ganado sus juegos apostando a las altas, así que la derrotare haciendo el mismo truco, le encanta el todo o nada, en esos casos apostar a las bajas o altas es irrelevante pues no sube o baja la apuesta en lo absoluto  —Oye ten cuidado chica... La noche aun es joven, como para que te lances contra un Mogwai de esa manera —Alerto Tian a su amiga. //Mogwai: Espíritus malignos que representan al diablo en la cultura china// Caminando sin ninguna clase de pánico la mujer de lentes se situó frente a su oponente y la retó.  —Vaya, pero que coraje tienes mujer —Bufo la azabache al verla con su actitud confiada y decidida. —Ya sabes cómo es esto, que sea Béisbol... Estoy segura de que te derrotare —Afirmo la americana con una actitud de determinación total.   —Me encanta ¿Ni siquiera te interesa saber mi nombre? ¿O al menos me dirás el tuyo? —En absoluto es más fácil... Si no sabes quién acabo contigo —Dijo la chica de pelo corto. —Tienes mucha confianza. —Sonrió hipócritamente la mujer. Observando el tablero deportivo —Muy bien niña... Juega el once en la clasificación contra el segundo lugar de la liga... Dime ¿A quién vas? —Sencillo iré al segundo, seguramente tú también iras por él, así que esto se resuelve con escoger el número de---- —Sin tiempo de seguir hablando la abogada le hizo callar.  —No sera necesario querida... Yo voy por el once —Expreso con una sonrisa aterradora finiquitando la apuesta.  Todos se quedaron en shock  cuando aquella mujer, que llevaba toda la noche ganando a las altas escogía una apuesta por las bajas. En medio del murmullo de los presentes, el economista se concentró rápidamente, intentando entrever las oscuras intenciones de la abogada. — ¡Melissa! Retírate de la apuesta —Trato de advertir el rubio. —Estaré bien Shin, esta mujer es solo una idiota presuntuosa —Completo con seguridad la dama de lentes.  —No puede hacerlo hermano ya acepto el trato —Dijo Kutetsu tratando de hacer que se calmara —En cualquier caso... ¿Cuál es el problema? Es imposible que el once gane al segundo y aunque lo haga no estará más alto en la clasificación es así de simple. —No lo entiendes Seiko... Esta es una apuesta de doble filo, es un engaño perfectamente orquestado... Fue demasiada mala suerte que Melissa escogiera béisbol —Susurro nervioso en respuesta a su amigo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR