(...) En el escenario.
— ¡Bueno! ¿¡Quien está listo para escuchar a estas leyendas tocar!? —Cuestiono con gritos por el micrófono Sunohara llamando la atención de todos los estudiantes.
La multitud respondió con una bulla, había expectación por este duelo de talentosos guitarristas.
—El retador es Kotaro Ishinomori, aquel que corre como iguana y ha decidido tocar una canción que nadie conocerá. Mientras que el hombre de la cabellera nevada ha decidido que su canción será sorpresa, por ende... ¡Esperemos que estén a la altura del conflicto que armaron! ¿Quién está conmigo? —Ante la pregunta de Tendo todos estallaron en emoción, la función empezaba ahora.
Tomando el micrófono, el castaño no dudo ni por un momento en iniciar su composición. Esta iba lentamente en aumento, los sonidos se combinaban con la letra y la acústica mejoraba, formando un conjunto bastante bueno. La gente comenzó a sentirlo, el género de aquella canción era rock, mezclado con un poco de blues. La multitud se animaba, sin embargo, tal como Suno había dicho. El público no tenía ni idea de que pieza era, pero estaba lo suficientemente buena como pare emocionar a las personas, quienes no se aguantaban en brincar y aplaudir ante aquel ritmo tan alucinante y sobre todo, ante aquella pasión por tocar y cantar.
—Vaya... Parece que el idiota es un buen guitarrista —Comento Touma aceptando la única cualidad positiva que él veía en Kotaro.
—No debiste decirlo... Creo que ya los emparejo —Le respondió Violeta a su novio con una sonrisa.
—Las mujeres son lo peor —Regreso el azabache abrazándola y disfrutando de la canción.
(...) Separados de la multitud.
Entre aquella tonada, los sentimientos se encontraban a flor de piel, el azabache entonces decidió no dudar en lo absoluto y se acercó con su corazón fuertemente palpitante hacia la rubia, quien estaba absorta en sus pensamiento.
—Oye —Dijo Azarashi, tomando de la manga a Takahashi.
— ¡¿Tu!? ... —Suspiro un momento y se soltó del agarre para luego voltear la mirada — ¿Qué quieres Hayato? —Dudo Minori.
Sorprendido ante eso, su mente quedo un momento en blanco. No podía creer que aquella chica que lo veía como acosador, hubiera recordado su nombre sin ningún problema, aun si Natsumi le estuvo hablando sobre él, era una cosa curiosa, nada más por eso, la seguridad del hombre se fortaleció.
—Escúchame, que tal si vamos y nos sentamos por allá. Después de todo, no hacemos nada parados si no podemos ver —Expreso el muchacho.
Sin decir ni una palabra la dama camino hacia el lugar y tomo asiento en una esquina del banquillo. El azabache por su parte, lo hizo en la otra.
—Oye, quería decirte que realmente siento mucho la confusión en el aula de música —Expreso con claridad Hayato, viéndola a la cara.
—Está bien, de todas formas fue una tontería, pero no vuelvas a hacer algo similar —Aceptando sin muchos problemas las cosas, la joven respondió.
—Excelente —Dijo con una sonrisa, aliviado de haber resuelto el malentendido. —Ahora... Ten esto —Sorpresivamente el hombre coloco el lapislázuli en el cuello de la pianista.
En cuanto el collar estuvo colocado en ella, se levantó de golpe de su asiento sonrojada. Al ver de cerca a los ojos azules de Azarashi, ella sintió una extraña reacción en su interior, la cual no podía explicar de ninguna manera, por momentos pensó en ofender al joven. Pero estaba sorprendida, aquella piedra era demasiado hermosa, no era algo que fácilmente pudiese rechazar, fue de esta forma que simplemente decidió aceptarla.
—Gra--cias... No lo necesitaba pero es lindo —Fue lo único que dijo, retirándose del lugar con un fuerte sonrojo — ¿Qué demonios me ocurre? Ese chico es muy raro... —Pensó intrigada la joven de cabellos amarillos.
—Supongo que ha salido bien —Feliz e inmerso en sus emociones, el científico celebro que la mujer recibiera su regalo.
Para cuando esto había ocurrido la canción de Ishinomori finalizo, la multitud comenzó a aplaudir descontrolada, todos por alguna razón sentían que ese estilo tan particular de aquel muchacho ya lo habían escuchado en otro lado y es que el hecho de ser un artista de Internet independiente como lo era Kotaro le resultaba problemático a la hora de poder llamar la atención en público, no obstante, había conseguido hacer que toda la gente se emocionara con su composición.
— ¡Debo decir! ¡Que estoy gratamente sorprendido! —Exclamo Sunohara —Nunca pensé que la canción de una banda que salió de una cueva fuera tan buena —Expreso por los micrófonos el chico de lentes.
— ¡Gracias! El secreto de su talento es... —Tomando por la fuerza el micrófono, Tendo le metió un empujón y lo aparto.
—Creo que a nadie le importa Kotaro —Comento el hacker mientras el público se reía bastante — ¡Ahora con ustedes! ¡Kurosaki Ryu! —Presento a su amigo muy confiado, pues ambos sabían que el retador no tenía ninguna oportunidad.
Al principio el albino dudo sobre que tocaría, sin embargo, todo el tiempo en el que Ishinomori tocaba, el observaba a cada una de las personas de la multitud, tratando de encontrar aquella cabellera pelirroja que tanto le interesaba y fue justo antes de empezar, que por fin logro visualizarla. Natsumi lo veía con indiferencia y se sentía intrigada, la última vez que escucho su música su corazón danzo con ella. Ryu, sabia de esto y estaba dispuesto a entregarse nuevamente a esa emoción, sin perder de vista a la muchacha de heterocromia la canción empezó.
—No me jodas... —Pensó Kotaro al ser abrumado por la sorprendente música —Acabo de ser completamente derrotado —Susurro bajando la mirada, pero sintiéndose feliz por escuchar un tema tan poderoso.
No solo era la pieza en sí, los ritmos, la forma de cantar. Era el espíritu total de Ryu, en cuanto había comenzado la multitud perdió la cabeza. Todos se entregaron emocionalmente al sonido, era una forma de tocar perfecta, sin embargo, el propio Kurosaki llevaba todas esas emociones en sí mismo mientras seguía tocando. Sencillamente el equilibro tan magistral entre las notas dejo en el olvido la canción del retador. Para cuando el albino había finalizado, nadie tenía dudas de quien era el ganador.
— ¡Increíble! —Exclamo Sunohara y al mismo tiempo, todas las personas gritaron emocionadas.
—Rayos... Nuevamente se fue —En un momento a otro, el hombre de cabello blanco perdió a Natsumi. Se sentía feliz, por haberla visto nuevamente, pero decepcionado por no saber dónde se la encontraría la próxima vez. Sin embargo estaba satisfecho, pues sintió que nuevamente su corazón y el de ella habían compartido un momento al son de la música.
Mientras todos se retiraban del sitio, Kotaro se aproximó a Ryu y se arrodillo ante él.
— ¡Por favor se mi sensei! —Rogo el castaño ante su rival.
— ¿Disculpa? —Dudo el caballero guardando su guitarra.
— ¡Lo que hiciste fue increíble! Lo mío que era bueno... Pareció excremento al lado de lo tuyo —Expreso Ishinomori viéndolo detenidamente.
—No... Vámonos Sunohara —Susurro caminando hacia otro lado dejando atrás al castaño.
—De acuerdo, te botaste con esa presentación —Felicito Tendo a su compañero, estrechándole la mano.
Decepcionado y levantándose poco a poco, Kotaro no sabía muy bien lo que haría después de eso. En lugar de comprender lo bien que lo había hecho, simplemente se criticaba mentalmente por no haber sido lo suficientemente bueno.
— ¡Oye! —Ryu llamo la atención de su retador —No seré tu maestro, pero sí podemos tocar algún día, no es que tu música me importe ni nada, simplemente ya sabes, quizás así aprendas un poco a estar a la altura —Tratando de negar que había disfrutado la canción del adversario, el albino le incito a hacer una colaboración en otro momento.
— ¡Eso haré! ¡Gracias! —Casi saltando de la alegría el joven guitarrista corrió de vuelta con su amigo el mago, quien lo esperaba sentando en la fuente robándose las monedas que la gente tiraba en ella para poder hacer trucos.
Mientras todos se iban, un joven de cabello corto había estado apartado de aquella increíble noche de emociones. Su carrera, es de esas que aunque maravillosa, puede simplemente hacerte perder momentos realmente valiosos.
—Parece que he llegado tarde —Con la cabeza baja Kensuke se deprimía al notar que la música había terminado y la gente ya se estaba marchando del poblado —Demonios, puede que me guste mucho Kokomi como profesora pero... ¡Era necesario darme tanta tarea para mañana! ¡Además es sábado! Nadie hace nada los sábados... —Seguía lamentándose el joven pensando en lo mucho que se podría haber divertido de no haber estado estudiando.
Un mensaje de su docente llego mientras se quejaba de sus problemas tontos, este lo dejo con la boca abierta.
—"Tendremos pacientes mañana, espero que hayas estudiado bien lo que te puse sobre la estructura al completo de la pierna, el equipo de fútbol vendrá a hacer chequeo y vi que no tienes mucho conocimiento de piernas" —Decía el mensaje de Kokomi el cual le hacía reflexionar.
—Cielos... Parece que realmente la subestime —Pensó Inoue suspirando —Bueno... También me vendrá bien para cuando esa castaña venga —Sonrió Kensuke pensando en Kai.