Oportunidad para Disculparse

1132 Palabras
(...) A un par de tiendas alejadas de la plaza. — ¿Qué está pasando allí? —Pregunto el hombre alto de traje, haciéndole enfoque a su cámara. —No se Ryouji, pero esos dos son estudiantes de mi aula... —Susurro Sayumi al oído del tipo, abrazándolo por la espalda. —Parece que están por tener un duelo musical —Dijo calmado Nagano —Que dices Nomura ¿Nos acercamos a ver? —Dudo volteando su rostro. — ¡Por supuesto! Pero... No me llames por mi apellido —Exclamo en respuestas la docente, soltando al fotógrafo. —Seguro... Nomura —Hablo por lo bajo el periodista caminando hacia el lugar con una sonrisa. — ¡Ryouji! —Exclamo molesta la dama ante la burla de su compañero, agarrando fuertemente su brazo. Los preparativos estaban casi listo, ambos duelistas afinaban sus instrumentos con precisión para garantizar que nada se les fuera a escapar en medio de la batalla. La emoción se sentía y la multitud era inmensa. Justo en la parte posterior de toda esa multitud una cabellera pelirroja resaltaba a lo lejos, sin embargo Ryu aún no la notaba pues su concentración se centraba en su guitarra.  —Desde aquí no vemos nada... —Hablaba Natsumi tratando de observar quienes tocaban. —Lástima que Yakuso y Kokomi tuvieran que irse a salvar al pobre señor de la tienda, sería útil que apartaran a toda la gente para estar más cerca —Pensó Hayato ante el gran grupo de personas —Estoy intentando... Ver algo, pero nada. A lo mejor deberíamos buscar un mejor sitio para--- —Intentando encontrar la solución del dilema el joven fue callado por Nakamura. —Hueles eso... —Susurro al oído del azabache —Son... ¡Panecillos! —Exclamo fuertemente la chica con heterocromia, corriendo a la fuente del olor. — ¡Oye Natsu espérame! —Dijo de vuelta Azarashi persiguiendo a su amiga.   (...) A un par de tiendas más hacia la derecha. También en la parte posterior de toda esa multitud, las tres chicas hacían esfuerzos por ver algo con claridad o mejor dicho, dos de ellas tenían ese problema. —No es justo... ¡Kai es más alta y puede ver! —Protestaba Nanami inflando sus cachetes — ¡Debimos venir antes! —Afirmaba dando brinquitos. —Sube arriba de mis hombros Nana, de esa manera podrás ver todo con claridad —Expreso riéndose la castaña pues sabía que la única que se quedaría sin ver seria Minori. — ¡Si! Ahora lo veo todo —Celebro Furukawa dando aplausos. — ¿Te diviertes Mino? —Pregunto Hamada con una sonrisa malévola. —Púdrete... —Respondió enojada la rubia, quien no aceptaba la injusta situación en la cual se encontraba.  Una figura masculina alta se colocó tras ella, haciendo que la rubia bruscamente volteara en defensa.  — ¿Quién er---- —No dijo nada mas Takahashi al notar al profesor. —Perdón señorita, trataba de ver mejor... —El azabache pauso lo que iba a decir también — ¿No eres la joven que estaba con la profesora Sayumi aquella vez? Minori es tu nombre —Pregunto el hombre con una expresión amigable. —Si soy yo--- Usted debe de ser a-- —Nerviosa de sus palabras la muchacha estaba perdida con la masculinidad y porte tan elegante del caballero. —Ryouji Nagano para servirle —Respondió amablemente. —Yo soy Natsumi... —Dijo la señorita apareciendo frente a ellos. — ¡Natsu! ¿Qué haces aquí? Me dijiste que estarías con la doctora Kokomi y su hijo —Se comunicó dudosa Takahashi. —Ella se fue a hacer cosas con Yakuso —Explico Nakamura, haciendo que se malinterpretara —Sin embargo vine... ¡Por esto! —Abriendo un bolsillo de la cartera de Nanami, la muchacha tomo un panecillo. —Debí imaginarlo... —Reflexiono brevemente la pianista al ver que su amiga actuaba normalmente. —Nagano... Ayuda a que Mino pueda ver, ella se enfadó por ser incapaz de ver. Cárgala —Sin saludar o hacer otra cosa, la pelirroja ordeno al docente actuar. — ¡No puedes andar ordenándole a la gente que haga lo que tú quieras! —Expreso en respuesta a su compañera sintiéndose apenada por las palabras de ella —Además, no es como si realmente me importara ver algo... —Agrego volteando la mirada. —En realidad no tengo problemas... Sube Minori —De manera caballerosa al hombre se acercó a la chica y se agacho para que pudiera montarse. Dudándolo momentáneamente Takahashi, quien sentía atracción por ese profesor, no pudo ni siquiera tontear o pensar en negarse. Simplemente acepto la propuesta del azabache. Una vez sobre él, la mujer veía totalmente el escenario, justo a tiempo, pues estaba por comenzar la presentación de Kotaro. —No ensucies el cuello del profesor —Comento Natsumi terminando de comer el ponquesito. — ¡No digas esas cosas! —Exclamo la rubia sonrojada, haciendo reír al azabache que la cargaba. — ¡Oye Ryouji! ¿Qué demonios haces? —Cuestiono con molestia la profesora de música, quien se había atrasado. —Hasta que llegas Sayu, pensé que te habías perdido en el baño. Nada aquí tratando de ver con claridad —Respondió Nagano de manera burlona. —Cielos... Bájate a esa muchacha de los hombros —Pidió amablemente la mujer. —La estoy ayudando ¿Qué tiene de malo? —Dudo el docente. —Yakuso podría malinterpretar las cosas y déjame decirte que la última vez en la que el profesor Touma se medió recostó de un estudiante, la doctora trabajo horas extras —Explico Nomura haciendo que su compañero se asustara un poco. —De acuerdo, de acuerdo... Puede bajarme Nagano-sama, no se preocupe —Desilusionada pero segura, la pianista volvió nuevamente al suelo y agradeció al fotógrafo por ese acto de caballerosidad. — ¡Allí estas Natsumi! —Con la respiración agitada, llegaba Hayato corriendo —Fue difícil encontrarte entre toda esta gente. —Lo siento... Cuando el ponqué llama, hay que atender la llamada —Explico la pelirroja intentando ver con claridad.  —Suficiente rarita, vente —Por la fuerza Sayumi levanto a Nakamura y se la puso sobre sus hombros, para que pudiera ver sin ningún problema el espectáculo. Al momento, Natsu volteo y le hizo una señal a Hayato, Sayumi repitió el movimiento, solo que saco la lengua y con una de sus manos simulo apretar un seno, mientras que Ryouji se limitó a observarlo y levantar su pulgar con una sonrisa en señal de aprobación. Los tres hacían exactamente la misma referencia, Minori estaba apartada de la multitud y parecía perder el interés en la situación. Si quería un momento para hablar con ella, arreglar el malentendido y darle el lapislázuli, era ese.
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