Ni siquiera había salido el sol en aquella institución, pero las luces artificiales ya habían sido apagadas. Eran tan solo las 4:00 am cuando la joven castaña salió a recorrer las zonas verdes, esto era algo rutinario para ella, disfrutar de la brisa y el roció, mientras entrenaba su cuerpo para las prácticas deportivas que tendría durante el día.
—El silencio y la paz es algo santo, este sitio está repleto de gente ruidosa y frívola... Que desgracia, es un lugar bastante hermoso —Pensó Kai mientras trotaba.
Su atención fue llamada por un chico que en la distancia se encontraba, de cabellos grises oscuros, se mimetizaba con la oscuridad de la madrugada. Se movía de forma bastante peculiar, parecía estar haciendo una especie de extraña danza, sin ánimos de entrometerse, pero llena de curiosidad, se acercó para ver que estaba haciendo.
—Creí ser el único que entrenaba tan temprano —Hablo el muchacho al sentir a la joven aproximarse, deteniendo su práctica.
—Cielos y mira que me estaba moviendo con sigilo para no distraerte —Susurro la castaña volteando la mirada.
—Tienes un aura aterradora, es difícil ignorarte. Por cierto soy Seiko, un placer conocerte —Dijo amablemente.
—Me llamo Kai, encantada igualmente ¿Que hacías hace un momento? —Pregunto — ¿Alguna clase de arte marcial?
—Es un Kata... Lo utilizo para hacer que mi mente y mi alma estén más serenas, aunque los hago en silencio para no despertar a nadie —Respondió.
—Lo hacías bastante bien, si quieres me marcho y te dejo en lo tuyo —Con intención de retirarse la mujer se expresó.
— ¡Espera! —Exclamo llamando su atención — ¿Qué tal si me ayudas a entrenar? No eres una chica cualquiera, en ti hay una fuerza increíble, no creo que sea casualidad que nos encontremos en estas situaciones.
— ¿Eh? —Dudosa en cómo actuar Hamada decidió aceptar la invitación —Bueno... Ningún chico me había ofrecido eso antes. De acuerdo ¡Hagámoslo! —Grito con emoción.
Ambos se pusieron en posición de combate y empezaron a observarse detenidamente, tenían unas ansias increíbles de luchar entre sí. Precipitados, los dos se acercaron e intercambiaron una serie de golpes, mientras que algunos eran esquivados, otros eran recibidos, simplemente para poder sentir la fuerza de sus rivales, sonreían mucho al batallar, estaban completamente motivados por sus deseos de combate. Sin embargo una música resonó por todo el prado verdoso.
— ¿Hm? —Se separaron y reaccionaron de forma veloz ante las notas que se escuchan no muy lejos de ellos.
—Esa primera ronda fue espectacular chica, pero... ¿Que será ese sonido? Parece que no somos los únicos madrugadores en este lugar —Con risa y la respiración agitada hablo el muchacho de cabellos grisáceos.
—Bueno, no nos quedemos con la duda vayamos a ver —Calmando su respiración Kai comenzó a trotar hacia el origen de aquel ruido.
Siguiendo el sonar, los dos jóvenes no tardaron en encontrar su procedencia. Llegaron pues a un árbol grande y frondoso el cual debajo tenia a un hombre de cabellos blancos recostado, quien con una ostentosa guitarra hacia que todo a su alrededor danzara.
— ¿Se les perdió algo? —Pregunto Ryu obstinado como de costumbre —Supuse que tarde o temprano alguien llegaría por mi música
—Hola, soy Seiko y ella es Kai, simplemente entrenábamos por aquí cerca y no pudimos evitar acercarnos. Tocas bien ese instrumento —Comento elogiando a su compañero.
—Pues muchas gracias, pero... ¿Podrían retirarse nuevamente? No me concentro cuando la gente me está mirando —Trato de ser amable el albino, colocándose de pie.
—Esto es de todos chico, nos quedaremos cuanto queramos, además, estamos entrenando, tu música puede hacer que sea más divertido la lucha, si no estás de acuerdo... Tengo un cuchillo con el que convenzo a la gente ¿Quieres verlo? —Contesto Kai sádicamente, observando a su nuevo colega aterrarse.
—Eres molesta... Pero ahora que lo pienso... Quizás sería divertido verlos combatir, podría hacer buena música con eso —Algo emocionado por ver a los muchachos, Kurosaki se preparó para usar nuevamente su instrumento.
—Pues será molesta, pero parece ser que te hemos caído bien —Dijo Seiko en forma de burla mientras veía a la castaña y se preparaba para pelear.
— ¡No te confundas! Me dan igual ustedes... —Volteando con sonrojo el hombre negó su emoción — ¡Solo empiecen de una vez!
— ¡Vamos Seiko! —Concentrada en su rival Kai ataco con una patada alta.
— ¡Como quieras Kai! —Evadió el joven de cabellos grisáceos.
La música se volvió más intensa y seguía con mucha precisión el ritmo del combate de ambos, la sincronización parecía casi perfecta, ambos reaccionaban al instante ante los movimientos del otro, Ryu les veía a lo lejos y se inspiraba aún más. El estilo de combate de Seiko era plenamente Karate y eso se podía sentir en cada uno de sus movimientos, mientras que la castaña era muy libre en como hacia sus embestidas, pero eran tan precisas y rápidas que parecían las de un asesino. La emoción había hecho que los tres jóvenes, pasaran las horas disfrutando de su entrenamiento y habían hecho a Ryu tener una epifanía musical. Las horas pasaron volando y el sol llenaba cada rincón de la institución.
— ¡Ha sido grandioso! —Exclamo Seiko recostándose al árbol —Un verdadero placer combatir contigo Kai.
—Vaya emoción que tienes... Yo estoy muerta de cansancio —Hablo la mujer acostándose de pleno en la hierba —Tienes demasiada resistencia... Te ataque de lleno muchas veces y no parecías reaccionar.
—Gracias, es debido a mi entrenamiento, puedo resistir cualquier cosa —Aclaro el artista marcial tomando algo de agua de Ryu.
— ¡Eso es mío! —Exclamo el albino quitándole el pote —En lo que a mí respecta los dos son unos monstruos
—Sí, sí, pero no negaras que te inspiraste como nunca —Afirmo Hamada levantando una ceja.
—No fue la gran cosa... —Dijo mintiendo Kurosaki quien había disfrutado un montón la pelea —En fin... Ya es tarde y tengo mucha hambre —Acoto levantándose y tomando su guitarra.
—También yo... Vayamos a comer algo. Debemos repetirlo Kai —Propuso Seiko levantando el puño.
—Seguro que si —Respondió Kai con una sonrisa chocándolo.
— ¡Oye Ryu! —Desde una ventana a lo lejos un muchacho de lentes llamo la atención del guitarrista.
—Oh Rayos otra vez ese bobo... —Colocando la mano en su frente susurro Kurosaki — ¿¡Qué demonios quieres Sunohara!? —Pregunto con gritos.
—Coño que sutileza... —Hablo bajando su mirada — ¡Mira! Vamos a desayunar y te cuento los detalles de ayer —Concluyo con una mirada pervertida.
—Así que por eso no durmió en el cuarto... De acuerdo, nos vemos en la cafetería... ¡Pero no creas que es porque me interesa saber lo que hiciste! —Exclamo con vergüenza el albino, caminando hacia el lugar —Adiós lunáticos... —Se despidió con una sonrisa.
Dicho esto cada quien se retiró para prepararse para las clases que comenzarían en una hora. Sunohara dejo de asomarse por la ventana y volteo hacia la cama, observando a la chica que reposaba en ella.
—Suno... Vuelve conmigo… —Somnolienta la muchacha de cabello con rulos volteaba ligeramente.
—Lo siento, quede con un amigo para comer ahora ¿Quieres que te traiga desayuno...? Ah... —Sin poder recordar su nombre, Tendo se fue del cuarto.
—Soy Laura... ¿Hm? ¿Gatito? —Pregunto sorprendida la joven al ver que el chico ya no estaba.
Todos desayunaban y se preparaban para las clases, en un instituto como ese, nadie tenía excusas para llegar tarde. Debían estar puntuales en sus salones viendo sus actividades, mientras los relojes daban las horas, un grupo de chicas habían entrado a tiempo y ya estaban listas para ver su asignatura.
(...) Ala de arte, salón de ballet.
—Saludos nuevamente mis bellos estudiantes —Con un levantamiento de su mirada la profesora hablo.
—Buenos días tutora Makarova —Inclinándose de forma refinada sus alumnos le devolvieron el saludo.
—No sean modestos, pueden llamarme Julie —Respondió con una sonrisa —Muy bien pequeños... Ayer nos saludamos e hicimos presentaciones, pero no vimos nada importante... Hoy aprenderemos movimientos básicos de coordinación, mediremos en qué nivel se encuentra cada una para poder proseguir y ver que necesitan individualmente para estar al mismo ritmo —Dijo con un tono mucho más serio.
Una a una las chicas y chicos iban pasando, se les había pedido que hicieran pasos sencillos, postura y un giro básico. Cuando todos lo habían hecho, la mujer alta, un poco mayor y de contextura delgado, se colocó frente a ellos. Su mirada era fascinante porque denotaba respeto y elegancia, su talante era el de una conocedora del talento.
—En lo que a mí respecta, todos están bastante alineados... Con algunas excepciones —Apunto con su dedo Julie a una pequeña de entre todas ellas.
— ¿¡Yo!? ... —Se alteró la niña — ¿Que hice mal? —Pregunto.
—Tu nombre es... Furukawa Nanami... Interesante —Susurro Makarova —Bien muchachas, les explicare un par de cosas sobre el estándar de lo que el talento representa en el ballet
Todas pusieron mucha atención a las palabras de su profesora, nadie podía ignorar la fama de ella. De nacionalidad rusa, su tutora era una de las mejores bailarinas del mundo, además era conocida por ser increíblemente buena en todo lo que hacía.
—En el Ballet y en esta institución en general, encontrareis tres tipos de personas. Gente rica que ha venido solo por su dinero y algo de talento, gente extremadamente talentosa y que ha cultivado su talento con dinero o personas con talento que han sudado sangre para llegar hasta aquí —Terminando de hablar todas la miraron con algo de duda —Esto es mejor con un ejemplo... Nanami pasa al frente —Comento mientras la enana iba hacia adelante.
— ¡Si! —Increíblemente nerviosa la muchacha reacciono algo lento.
—Carla Bussel, adelante querida.
—Voy profesora —Respondió la pelirroja al llamado de su profesora.
—Dylu Alonso, pasa al frente —Termino Julie colocándose a un lado para que los presentes pudieran ver.
—Ahora vera esa arrugada mujer lo que soy capaz de hacer —Pensó con una sonrisa caminando.
—Muy bien... Quiero que hagan un doble giro. Con eso bastara para mostrar mi punto —Con la señal de su brazo hizo que se pusieran en marcha.
Nanami lo realizo de una forma increíblemente sublime, lo estudiantes se quedaron con la boca abierta, pues no esperaban que una joven como ella pudiera hacer ese movimiento con tal precisión.
—Gran trabajo —Afirmo Makarova —Debes mejorar tu aterrizaje, pero no está nada mal.
En el siguiente turno fue Carla quien hizo la maniobra, lo realizo con dificultad pero lo logro de una manera bastante espectacular, aunque se notaba que no tenía el mismo nivel que la niña.
— ¿Pero? ¿Cómo es que falle? —Susurro la muchacha con molestia.
—Tu técnica tiene mucho que mejorarse... Da paso a la siguiente —Respondió de forma fría la docente, haciéndola enojar aún más.
—Bien, bien ¡Aquí voy! —Dejando notar su increíble físico, la bailaría hizo el movimiento de forma fantástica.
—Caída perfecta, movimiento perfecto, entrada perfecta, el equilibrio un poco turbio pero tus curvas tienen la culpa... En hora buena Duly —En cuanto la tutora finalizo sus halagos los aplausos llenaron a la mujer, quien les lanzo besos a todos.
—Increíble... —Pensó Nanami con un leve sonrojo en su carita.
—Perra la odio —Reflexiono Carla en su mente.
—Muy bien señores... Explicare que es lo que ha ocurrido aquí —Tomando un respiro la señora se dirigió a todos —Nanami Furukawa, proviene de una familia rica, pero que no ha expresado demasiado cariño por sus talentos en el pasado, sin embargo día y noche ha entrenado, tanto que ha logrado llegar hasta aquí convenciendo a sus padres de que pagaran su estudio.
Al terminar de decir aquello todos felicitaron a la pequeña quien se sonrojo y apenas podía decir nada.
—Mientras... Que Carla Bussel, es una mujer con talento en el baile innato, pero que ha podido entrar de cabeza en todas las academias de danza del mundo, gracias al apoyo completo de sus padres... No obstante, en lugar de hacerle honor a ello, se ha confiado y desde que recibió la noticia de que entraría aquí, no entreno ni una sola vez... ¿Me equivoco acaso? —Cuestiono Julie viéndola con decepción.
—No profesora... —Con bastante rabia la mujer respondió ante la acusación de su docente.
—Entonces... Ella solo tiene que practicar para ganarme ¿No? —Pregunto inocentemente Nanami.
— ¡Cállate! —Grito furiosa Carla.
— ¡Basta! —Dijo la profesora con un tono alto —Respete a su compañera y actué como una dama.
—Lo siento... —Bajando su mirada, la bailarina tenía un rencor por su compañera.
—Muy bien... Ahora... Duly Alonso sin embargo, es una mujer de casa humilde, que se esforzó mucho para llegar hasta este punto... Aunque sus técnicas fueron algo cuestionables... Su talento es verdadero y entrena como una loca a diario para poder estar a la vanguardia, su entrada en este lugar fue comprada solamente con su talento —Finalizo Makarova con orgullo.
—Gracias maestra —Con un acento latino muy marcado agradeció la joven.
—Sin embargo... —Caminando hacia el frente de todos, Julie hizo un doble giro tan asombroso que literalmente dejo a quienes la veían sin aire, eso... Era la perfección en un movimiento —Aun os queda mucho camino por recorrer. En mi escala solo son gallinas —Acoto con un tono sumamente egocéntrico, pero debido a su grandeza nadie lo notaba.
Todos quedaron en silencio, pues no tenían nada que decir ante la maniobra de su profesora. Frente a ellos, las diferencias de talento que tenían eran tan básicas en comparación a la absoluta superioridad que quien los entrenaba acababa de demostrar.
—Bueno definitivamente la vieja esta en otro nivel —Susurro Duly a Nanami.
—Tienes razón... Ella es excepcional —Respondió Furukawa — ¿¡Podemos ser amigas!? —Pregunto nerviosa.
—Claro, somos compañeras así que es natural —Contesto sonriendo la morena.
— ¡Genial! —Dijo dando saltitos la enana y agarrando la mano de su nueva colega.
—A partir de hoy entrenaremos mucho, las técnicas y el estilo lo refinaremos aquí, mientras que el equilibrio y su resistencia las entrenaremos afuera, después del almuerzo —Hablo la señora Makarova — ¡Pasaran de ser gallinas a ser unos hermosos cisnes! —Aseguro con emoción.
— ¡Bien! —Respondieron el resto de bailarines al unísono.
Las cosas parecían ir cada vez mejor en la zona de ballet, pero igualmente un sentimiento desagradable se cosechaba... Una manzana podrida, estaba a punto de hacer mucho daño. Mientras tanto, un par de muchachos iban bastante tarde a sus asignaturas.