(...) Ala de finanzas y ciencias políticas.
— ¡Coño marico nos quedamos dormido! —Exclamo Hayato corriendo junto al rubio.
—A lo mejor hablar hasta las 4 de la madrugada sobre los cambios de la sociedad no fue la mejor idea... Pero la conversa estaba buena —Respondió Shin sin ningún remordimiento — ¿Que significa marico en cualquier caso?
—Cierto eres portugués no sabes mucho respecto al tema, bueno es una frase de la cultura... —Por un momento el azabache pensó con malicia —Es lo que se le dice a alguien inteligente... Como tú —Contesto Azarashi riéndose.
— ¿En serio? Entonces tu eres un gran marico —Devolvió el hombre muriendo de risa.
— ¿Ya lo sabias verdad? —Dudo el joven con molestia.
—Por supuesto loco, yo sé mucho sobre el continente latinoamericano en especial Venezuela —Regreso el muchacho mientras ambos aceleraban el paso — ¡Esta universidad si es grande! Gracias por acompañarme por cierto —Exclamo cansado y agradecido.
—Sin problemas, me queda de camino.
Los jóvenes continuaron su recorrido por los salones, hasta que llegaron a la puerta de mercadotecnia, la clase que correspondía a Shin.
—Bueno nos vemos. Hayato... Cuídate el dulce —Afirmo con determinación mientras entraba al salón.
—Igualmente... ¿Supongo? —Expreso dudoso Azarashi despidiéndose de su amigo, mientras se marchaba al ala de ciencias y desarrollo científico.
Entrando el rubio fue recibido por un hombre alto y de cabellos negros, quien volteo de inmediato dejando ver sus profundos ojos. Sus lentes parecían ampliar este efecto, en líneas generales Shin no estaba nada sorprendido.
— ¿Tú no eres el que nos tropezó ayer? —Pregunto el estudiante apuntándolo con su dedo medio.
— ¡Ustedes fueron quienes chocaron conmigo! Además... ¿Qué falta de respeto es esa? —Respondió alterado el profesor frunciendo su frente —Da lo mismo... Siéntate, estamos haciendo un poco de estudio generalizado de mercados sociales ¿Te interesa?
—Así es... Siempre me gusta criticar la ineptitud social... Soy Shin por cierto, buenos días —Se presentó formalmente ante todos.
—Soy Nagano Ryouji, igualmente —Aclaro acomodando sus lentes.
(...) Área de informática/ Salón de algoritmos.
—Termine. —El pequeño se recostó en su asiento y bostezo un poco —Podría haberlo realizado con los ojos cerrados.
—Típico de un joven que ha sido fichado por la NASA. Excelente trabajo joven Tendo. Falto a la primera clase... Pero veo que ni siquiera hubiera sido un calentamiento para usted. —Comento el profesor orgulloso de su alumno —De acuerdo... Póngase entonces a ayudar a que sus compañeros mejoren un poco, como buen Hacker, trabajar para resolver un problema imposible es algo de manual.
—Por supuesto profesor, nosotros hacemos que lo imposible sea un juego de niños —Caminando hacia su colega de la derecha, el joven Sunohara acomodo sus lentes —Muy bien en que puedo ayu... —Antes de terminar, noto que había una mujer a un par de asientos de distancia.
Todos los estudiantes estaban en silencio, pues la velocidad con la que el azabache creo el algoritmo y lo puso a funcionar fue ridículamente alta, su clase obviamente no estaba al mismo nivel. Pero el mismo se sorprendió ante la belleza de la chica.
—Disculpa creo que te ayuda-- —Antes de que Suno hablara la muchacha se levantó —Perdona ¿Vas a algún sitio? Iba a ayudarte.
—No es necesario... Ya he terminado, si te confías de esa manera tarde o temprano te vencerán —Comento sonriendo la joven de pecas, con un cuerpo bastante sencillo.
—Joder... Eso fue justo a la moral —Dijo el maestro a lo lejos haciendo que todo el salón se riera del hombre.
De inmediato ambos chicos se pusieron a ayudar a sus amigos, el muchacho de lentes hacia lo mejor para ganarle a su nueva rival, una chica que no le interesaba para lo que siempre hacia y que al ser tan inteligente sabría que no podría conquistarla de ninguna manera.
—Esta ala, no está hecha para ligarse a mujeres... Sera mejor que me concentre o quedare en ridículo... Más de lo que ya estoy —Pensó el muchacho mientras seguía ayudando.
(...) Un par de salones de distancia/Aula de física molecular.
— ¡Lamento la demora! —Respondió con la respiración agitada el azabache.
Los presentes levantaron la mirada de sus cuadernos y el profesor de la pizarra mientras veían de arriba abajo al joven. Luego todos sonrieron.
—Por tu forma de pararte, esos ojos y tu cabello... Debes de ser Hayato Azarashi, muchacho experto en la estructura atómica de los objetos y la resolución de lagrangianos —Explico el profesor de cabello largo peinado hacia atrás y de espalda gruesa —Soy Raciel Feyman...
— ¡Se quién eres! —Exclamo con euforia el joven. —Eres el nieto de Richard Feyman... No puedo creer que tú seas el profesor.
—Y yo no puedo creer que seas mi alumno, te volviste popular por tu crítica a la física cuántica... Yo era físico cuántico... —Susurro con algo de molestia el hombre.
—... Bueno, lo lamento yo... —Por un momento trato de tener respeto.
— ¡Es una broma! —Dijo con risas el tutor, el resto de alumnos también rieron —Pasa y siéntate, estamos viendo neutrinos y partículas elementales. ¡Todos denle la bienvenida!
Mientras caminaba hacia su puesto, lo estudiantes se presentaron cordialmente y juntos compartían alegrías, conforme paso el tiempo la clase se fue enseriando y el debate se ponía a cada segundo más interesante.
—Hogar dulce hogar... —Susurro Hayato para sí mismo.
No muy lejos de allí, todo el ambiente era diferente. Las matemáticas, ciencias y complejidades físicas eran olvidadas, el cerebro creativo era el rey en este lugar.
(...) Ala de Artes/ Salón de música.
La agrupación de jóvenes masculinos estaban completamente con la atención puesta en la clase o más bien en quien la daba y era algo evidente debido a que la profesora tenía un físico que dejaría a cualquiera completamente loco, esto sin lugar a dudas fastidiaba particularmente a cierta rubia.
—Como todos los años... Parecen un montón de zombis —Penso con risas la docente mientras se volteaba lentamente y sus senos rebotaban —Alguien me diría cual es la partitura correcta, entre los cuatro ejemplos —Pregunto despertando a todos del trance.
—Dios… —Irritada a mas no poder la muchacha grito de golpe — ¡Es la 3 profesora! A ver si estudiamos un poquito más y vemos a la profesora menos... La pregunta es nivel primaria —Vocifero la joven haciendo que todos quedaran en ridículo.
—Muy bien Minori... Estas en lo correcto —Comento Sayumi viendo a todos a la cara —Cuando se trata de música, debemos concentrarnos al máximo, los momentos en los que la inspiración llega pueden ser de fracciones de segundo, si no están listos en todo momento, su siguiente gran éxito puede irse para siempre, dejen de verme y concéntrense, ya tendrán tiempo para ver chicas desnudas cuando maduren y se consigan las propias —Finalizo la mujer haciendo que todos quedaran en silencio.
Los presentes volvieron nuevamente hacia sus cuadernos y situaron toda su atención en la clase, todos los jóvenes se sonrojaron ante aquellas palabras en especial un albino quien se metió de cabeza en su libreta.
—Se lo tienen merecido... —Susurro Minori cruzando sus brazos con dificultad.
—También las tienes grandes... —Acoto una voz a su lado.
—Que jodido asco... Tú debes ser Kotaro, el inútil al que le dieron una paliza ayer. —Dijo la rubia con desprecio —Igual que todos los cerdos en este sitio...
—Oye, oye... Un poco de respeto, solo dije que también las tenías grandes. —Explico tratando de defenderse — ¿No puedes molestarte si recalco lo evidente?
—Eso depende de cómo lo hagas zoquete —Completo el muchacho que estaba justo a su lado.
— ¡Tú también estabas viendo a la maestra! No eres nadie para decirme nada... —Se defendió el castaño.
—Es que no se colocó sujetador... ¡Pero yo andaba escribiendo canciones no otra cosa! —Nego sonrojado mientras se volteaba.
—Si no la veías... Eres homo segurísimo... —Hablo Minori desde lejos.
— ¡Oye yo te estaba defendiendo! ¡Rubia malagradecida! —Respondió el chico de ojos grises.
— ¡No necesito que me defiendan! ¿Oíste blanquito uke? —Humillo Takahashi mientras reía.
— ¡Ya estuvo! —Se aproximó Ryu hacia la joven.
—Auxilio, pelea de tsunderes y estoy en el medio. —Recibiendo golpes de gratis se quejó Kotaro.
— ¡Suficiente! —Con un grito que resonó en toda la habitación los dos conflictivos chicos se separaron de golpe — ¡Esta clase es de música! Si vais a pelear... Que sea por ver quien hace el mejor tema musical —Completo Sayumi volviendo a la pizarra.
Ambos voltearon, suspiraron e inflaron sus labios, los jóvenes bipolares estaban irritados por sus actitudes, pero debían prestar atención a menos que quisieran reprobar el siguiente examen, por ende era un empate no pactado, quien sabe si estos conflictos seguirían mucho más. Justamente al lado, el aula de literatura era todo lo contrario.
—Muy bien chicos... Estoy muy emocionada al ver sus ejercicios de redacción, son excelentes... Sin embargo, me encuentro un poco confundida con el tuyo Natsumi ¿Podrías explicarme? —La señora bastante mayor y muy bajita acomodaba sus lentes esperando una respuesta.
—De acuerdo profesora Nire... Explicare como los panecillos son la clave para el despertar del ser humano —Con una cara muy seria, pero diciendo algo bastante hilarante la muchacha empezó a dar su punto de vista.
Todos reflexionaban en silencio pues su voz era muy tenue, pero lo que decía era tan impresionante que dejaba a todos sorprendidos.
—Bien... Eso ha sido increíble, nunca pensé escuchar a alguien defendiendo una tontería con tanta seriedad —Expreso la docente riéndose bastante.
—Gracias. El panecillo los librara de vuestros pecados —Dijo la pelirroja, haciendo el símbolo de la paz y volviendo a su asiento.
—Amen —Susurraron los alumnos al unísono.
— ¡No digan esas cosas! —Grito Nire alterada pues todos parecían haberle creído a la chica. Quien en su asiento se había recostado para dormir —Cielos Yakuso... Que niña.
(...) Ala de artes marciales/Dojo de Karate.
Dos muchachos estaban en medio de un combate, la crudeza de sus golpes se podía sentir, simplemente la regla era quien podía tumbar al otro primero.
—Intenta lo que quiera, pero no podrás derribarme... —Desafio con seguridad el joven.
—Sigue diciendo lo que quieras, que pronto caerás bajo mi técnica —Hablo Seiko tranquilamente.
—Concéntrense y hablen con sus puños —Dijo el sensei.
— ¡Si! —Exclamaron ambos.
La postura del rival era increíblemente sólida, él era popular por ella. Sin embargo por muy fuerte que esta fuera, no tendría ninguna oportunidad contra el joven de cabellos grices, quien ya había encontrado un punto débil, con una finta casi imperceptible, el muchacho fue lanzado por una potente contra de Seiko, quien primero golpeo en su costado derecho con una patada y luego con su otra pierna desestabilizo el equilibrio del chico.
—Cómo demonios... —Retorciéndose en el suelo él adolescente de cabellos verdes no sabía que le había causado eso.
—Bueno... Era predecible después de todo hablamos del supuesto heredero del arte Kyokushin —Se levantó el maestro de los jóvenes — ¡Victoria! —Tras decir eso todos se inclinaron en señal de respeto.
—Oiga... Sensei... —El muchacho susurro desde el piso —Yo soy conocido por tener una postura in-doblegable... ¿Realmente él es tan fuerte? Esa maniobra que hizo, jamas la había visto, pero era totalmente legal, no he podido entenderlo —Dudoso hablo con sus negativos pensamientos.
—Te equivocas... Tu postura ha sido impecable, por favor profesor, explíquele —Respondió el karateka acercándose al chico.
—Tu compañero tiene razón Seinvel, tu postura es maestría total, simplemente se aprovechó de un fallo que tenías en tu costado derecho, golpeo con la fuerza suficiente para distraerte, luego al perder equilibrio sometió tu pierna y procedió a tumbarte —Finalizo la explicación el hombre calvo, quien se sentía emocionado tras ver el combate.
—Cambio su patada tan rápido solo para desestabilizarme... Si hubiera querido habría destrozado mi pierna, realmente impresionante Seiko —Acepto gratamente su derrota y tomo la mano de su oponente quien lo ayudaba a levantarse.
—No seas lamedor ahora Seinvel —Acoto sarcásticamente —El entrenamiento sigue, veamos a los otros partirse la cara.
—Una de mis partes favoritas —Regreso el adolorido muchacho, riéndose de lo que venía.
—De acuerdo suficiente charlas ¡Sigamos con los combates! —Grito el Sensei haciendo que todos se concentraran nuevamente.