El Encuentro con la Pianista

2204 Palabras
(...) Ala de medicina/Salón de clases Los muchachos atendían a las lecciones que Kokomi les daba, la mujer les hablaba sobre como el cuerpo humano era una estructura realmente compleja y de qué manera podrían sacarle el máximo potencial a sus distintos talentos atendiendo a sus paciente de la manera más eficiente. —Somos médicos de nueva generación y por lo tanto nuestro deber es descubrir cómo seguir llevando la medicina a su punto más alto —Afirmo la doctora —No obstante... Es necesario conocer correctamente el pasado, estudiaremos entonces las catástrofes médicas que ocurrieron en la antigüedad y cada uno me contara lo que hubiera hecho para resolverlas. Tengan muy en cuenta las limitaciones de la época —Completo escribiendo una serie de epidemias peligrosas en la pizarra. Kensuke observaba detenidamente a su profesora y escribía cuanto podía, había sido enviado a aquella universidad para pulir al máximo sus habilidades y por ende no quería perder nada, sin embargo los gritos provenientes de las afueras de su aula resonaban en el sitio. — ¿Qué rayos es eso? —Pregunto en su mente el joven doctor observando la ventana. —Vaya, veo que estáis interesados en los campos —Hablo la mujer al ver como todos los estudiantes se distrajeron al notar los ruidos —Desde aquí se ven los deportistas, en la tarde, después del almuerzo, iremos a verlos de cerca, allí haremos nuestro trabajo de campo, verán, el entrenamiento es demasiado rudo, muchos se lastiman seriamente en ellos, nuestro trabajo por supuesto es atenderlos... Hasta entonces ¡Trabajen en lo que les dije! —Finalizo la doctora Satoko mientras encendía su tablet y se ponía a jugar. —Bueno, eso ya es más propio de ella —Susurro con risas Kensuke, observando las canchas. En ellas, la bulla era inmensa, el sudor, las señales de movimiento, todos los deportes se encontraban en aquel lugar. Los entrenadores imponían más de lo normal y sus gritos definitivamente eran ruidosos. En medio de todas esas disciplinas, la cancha de Voley se situaba entre el estruendo de los batazos de grandes beisbolistas en el campo derecho y las zancadas de los velocistas en las pistas de atletismo a la izquierda. — ¡Al frente Kai! —El entrenador dio una señal y la castaña salió a practicar ataque.   —Allí voy... —Concentrada la joven se preparaba para hacer la jugada. —Momento ¡Kirihara! Sal del campo, deja que Ludwit le reciba a Kai. —Afirmo el señor haciendo que los jugadores cambiaran —Nada personal señorita, es solo que no quiero que te lastimen —Hablo el tutor riendo un poco. Dada la señal, la mujer pego aquel fuerte brinco e hizo el ataque con una fuerza brutal, tanto que incluso su compañero, quien era popular por ser un gran receptor, le costó soportar el mate de la muchacha. Quien tras hacerlo, aterrizo sobre el piso con algunas dificultades. —Mier--- —Sintiendo aquel dolor punzante en su rodilla que se arraigó por todo su cuerpo, la joven mantuvo su posición firme y se mordió el labio.  — ¿Esta bien Hamada? —Pregunto preocupado el entrenador —Su pierna derecha parece estar flaqueando. —Estoy bien... No se preocupe señor Morgan —La mujer mintió sobre lo que había sentido, pues no le gustaba mostrar debilidad ante nadie —Sigamos con las practicas —Afirmo animada la deportista, quien con su voluntad no se doblegaba ni ante los dolores más fuertes. Pero incluso ella sabía que debería verse lo antes posible con un doctor. Así que decidió que iría pronto a realizarse un chequeo en su rodilla, el lugar del cual había provenido tan intenso dolor. Por ahora tomaría una posición más relajada que le permitiera no forzarla demasiado.   (...) Ala de ciencias/ Laboratorios de Biología. Justo en el nexo que existía entre el ala de ciencias y la de arte, se encontraba el laboratorio de ciencias biológicas avanzadas, mientras que al otro lado estaba el aula de arte clásico y pintura en óleo. Estas se conectaban por un pasillo no muy largo, en estas zonas eran los únicos sitios donde sus respectivos profesores daban clases, para poder observarse con tan solo inclinarse un poco.  —... —Con una mirada picara el azabache veía a su compañera de ojos azules, prácticamente devorándola con la mirada. —... —Al otro lado la chica respondía con ojos tiernos, pero que escondían una gran perversión y esperaban con ansias a que su chico fuera por ella. —Buen, bueno ¿En que estábamos? —Pregunto Touma dándole una jalada a su cigarrillo y reteniendo lentamente el humo.  — ¡En nada! Llevas casi toda la clase mirando hacia afuera —Discutió un alumno. — ¡Si! Solo nos ha puesto investigaciones tontas —Discutieron algunas chicas. —Ok entiendo... Entonces ya es tiempo de pasar a mi asignatura preferida ¡Anatomía humana! —Exclamo fuertemente mientras salía una pantalla con una mujer extremadamente hermosa con cosplay de gato. — ¡Si de eso hablábamos! —Celebraron todos los hombres desde atrás. —Oye que es esa basura. Te denunciaremos por acoso y —Antes de que las mujeres acusaran al profesor, Naruse coloco otra imagen justo al lado de la pantalla con un proyector holográfico, esta vez eran dos hombres desnudos y agarrándose mutuamente — ¡Sí! ¡Qué bien! — ¿Decían preciosas? ¡Todos son unos pervertidos! Cuando se investiga la naturaleza no hay más remedio —Afirmo sacando la lengua —Muy bien... Ahora que todos están felices, que les parece si vemos relaciones sexuales humana... Tengo gafas de realidad virtual, más les vale que se la sepan correctamente —Tras su ultimo comentario todos se regocijaron y discutían entre sí para ser los primeros en usarlas. Las horas pasaban y pasaban, entre los chistes de doble sentido y las perversiones, no había manera de que nadie se aburriera todos adoraban la clase del aquel profesor con sus extraños métodos de enseñanza. Poco a poco la hora del almuerzo acabo llegando. —Muy bien... Con esto termina la clase. La próxima veremos los mismo pero en el reino animal, espero el Furry no los escandalice... —Comento por lo bajo haciendo que todos celebraran nuevamente. Mientras algunos se retiraban, otros se quedaban a seguir jodiendo con el profesor de ojos ámbar. Sin embargo el salió un momento del aula para recibir a su compañera quien vestía una ropa muy callejera, abrigo y pantalones negros y en su cabeza llevaba una gorra, algo excéntrico pero en una universidad de talentos no tanto.   — ¿Terminaste de dar tu clase Touma-san? —Pregunto la profesora de ojos azules y cabello corto a su novio. —Así es amor... Ahora voy contigo —Hablo con una mirada picara —Hoy estaremos un rato extra almorzando mi leona —Susurro al oído Naruse mientras agarraba una nalga de su chica. —Disculpe profesor... —Uno de los alumnos llamo su atención. —... ¿Ah qué? ¿Siguen aquí? —Pregunto irritado el azabache —Miren nos vemos en la tarde, ahorita estaré ocupado. — ¿No va a almorzar profesor? Esperaba que comiera con nosotros... —Dijeron juntos los muchachos y las chicas con un tono desilusionado. —Verán, si voy a comer... Pero lo que voy a comer no lo puedo comer en la cafetería —Comento Touma viendo a su novia, haciendo que se sonrojara —Así que hagan un favor y... —Fue interrumpido al recibir un golpe en su estómago. —El solo bromea, claro que iremos y comeremos juntos —Dijo sonriente la docente — ¡Vamos busquen sus bolsos! —Termino sonriendo. — ¡Si! —Celebraron los estudiantes mientras iban a recoger sus cosas. —j***r ¿A que vino eso Violeta? —Pregunto Naruse sobando su tórax. —Escucha... Yo también te tengo hambre... Si nos aguantamos nos tendremos más ganas y tú sabes lo que esta leona te deja hacerla cuando ha pasado tiempo sin comer... —Finalizo la muchacha de susurrarle al oído. —Creo que no tengo nada que decirte... Más que... —Hablo de forma cortada el profesor. —Eres de lo peor —Regreso la docente al escuchar lo obsceno que su novio le dijo. Mientras caminaban con los alumnos escucharon un fuerte estruendo seguido por unos gritos y luego un grupo de estudiantes que salían corriendo. — ¿Y eso que fue? —Preguntaron asustados los jóvenes alumnos de Touma. —Solo es el aula de matemática pura. Todos los años pasa lo mismo, después se acostumbran o pierden la cordura. Lo que ocurra primero —Respondió el azabache terminando su cigarro. Era entonces el momento de almorzar, las aulas se vaciaban y la gente iba camino a la inmensa cafetería de la institución, allí todos se veían igualmente y comían juntos, fueran del ala que fueran. Era una manera de recordarles a todos, que no importaba su talento, como seres humanos, comían y bebían igual, en eso ninguno era diferente.      (...) Ala de arte/Inmediaciones del aula de música. Caminando rápidamente el joven azabache tenía bastante hambre y deseaba encontrarse con su amigo Shin lo antes posible. No obstante, el muchacho se distrajo al sentir un sonido increíblemente bonito, eran notas musicales provenientes de un piano de cola, la melodía que formaban era una mezcla entre sutileza, ira y tristeza. Algo tan interesante no pudo evitar hacer que el hombre dejara de un lado su hambre y entrara en el salón. —Santo cielo —Embobado, Hayato vio a la figura que transmitía aquella pieza. Una joven rubia, de busto prominente y de ojos grises.  Algo raro había sucedido en él, tan solo con verla, sintió que todo a su alrededor se detenía, como si nada más en el universo importara, sin embargo este no era nada para él, sus pensamientos se habían congelado también, desde que era pequeño su mente nunca podía quedarse quieta, pero ante esa chica, era como si simplemente todo estuviera vació y solo ella existiera. — ¿Qué demonios es esta sensación? —Dudoso y nervioso Azarashi trato de mantenerse calmado. — ¿Eh? —Reaccionando nerviosa la mujer se levantó y volteo su mirada apenada — ¿¡Qué demonios haces!? ¿Estas acosándome? —Pregunto alterada. — ¿Yo? En lo absoluto solo... Disfrutaba de la música y de la vista —Respondió dulcemente el hombre mientras se acercaba un poco —Soy Hayato Azarashi... ¿Me dirías tu nombre? —Jum... Eres un pervertido, deberías dejar de andar haciendo estas cosas y meterte en tus asuntos —Sin mediar palabras la mujer tomo sus cosas y se dirigió a la puerta golpeando el hombre del azabache mientras salía —... Soy Minori Takahashi ¡No te me vuelvas a acercar! —Dijo devolviéndose la rubia y con un tono verdaderamente enojado. — ¿Qué demonios? ... ¿Que acaba de pasar? —Se cuestionaba el muchacho en su mente al intentar entender la actitud de esa joven.  —No trates de buscarle mucho sentido... Es una mujer después de todo —Susurro por lo bajo la profesora Sayumi, saliendo de su despacho. —Mil disculpas... Esta no es mi ala —Comento Hayato —Es solo que el sonido de ese piano me había atrapado   —Parece que la pianista hizo el mismo efecto... Soy Sayumi, la profesora de música, si necesitas ayuda con esa chica... Puedes contar conmigo —Acoto con risillas la maestra —Eres un muchacho guapo, seguro que consigues que te haga la Rusa —Burlo sacando la lengua. — ¡Oiga! No haga esa clase de bromas... —Reclamo Azarashi sonrojado. —Yo soy Hayato y le agradezco... Pero intentare hacerlo por mi cuenta, tendrá más mérito... ¡Hablo de conquistarla! No de lo... Otro —Expreso feliz y nervioso. — ¡Bien como gustes! —Le grito mientras se marchaba —Ahora que lo pienso... Yo también debo ir a comer, él debe de estarme esperando —Pensó la mujer mientras rugía su estómago. Caminando con velocidad, Azarashi no tardo nada en llegar a donde su compañero se encontraba. — ¡Por fin! Me estoy muriendo de hambre, te dije que te esperaría pues tú hiciste lo mismo por mí en la mañana, pero de saber que ibas a tardar tanto te lo hubiera compensado de otra forma —Sin aguantar más Shin se puso a caminar mientras hablaban. —Lo siento... Me distraje con algo —Respondió el muchacho, aumentando la velocidad para llegar cuanto antes a la cafetería. —Debió ser importante, cuéntame que te paso pequeño saltamontes —Devolvió su interés con un tono irónico. —Creo que me enamore... —Contesto nuevamente el azabache. —Ay marico... Ahora si te jodiste, cuéntame esa vaina como si fuera un niño... —Haciendo reír a su amigo con el comentario, el rubio necesitaba saber más. Hayato contó todo lo que le había ocurrido y como se sintió respecto a eso, entre las múltiples divagaciones el camino a la cafetería no había sido nada extenso para la conversación tan inmensa de este par.
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