(...) Cafetería del instituto.
—Bueno chamo... Si usted se siente de esa manera yo le recomiendo que le de pará adelante y no tenga miedo —Afirmo con determinación Shin —Que si le gustaste chevere y si no... Bueno ni modo
—Tienes razón, comamos entonces —Finalizaron ambos entrando.
Como era de esperarse el sitio se veía realmente inmenso cuando notabas cuantas personas podían caber en él, todo parecía haber sido tomado, una gran cantidad de jóvenes y profesores habían llenado todas las mesas y las personas del aula de cocina, eran quienes se estaban encargando de la gente, ya fuera repartiendo o preparando los pedidos. El azabache y el rubio se acercaron juntos, y pidieron una pizza de salchichón extra grande, junto a una pasta con extra de queso repleta de carne.
—Esto sí que es una maravilla ¿Dónde coño nos sentamos a esperar la comida? —Pregunto irritado el joven viendo todo abarrotado —Voy a tener que golpear a los de una mesa para que la desocupen —Comento Shin preparando sus puños.
—No será necesario... Ella debe estar cuidándonos el puesto —Hayato detuvo a su amigo, mientras veía detenidamente a su alrededor — ¡Por allí! —Tomo a su compañero y se dirigió a donde la mujer se encontraba.
— ¡Hijo que bueno verte! —Acercándose velozmente la castaña soltó sus cosas y lo abrazo con mucho amor.
—Igualmente madre —Correspondió el abrazo para luego separarse —Él es un amigo, se llama Shin
—Un placer, soy la doctora Kokomi Satoko líder del departamento de medicina —Aseguro con una sonrisa.
—El placer es todo mío —Se aproximó a la señora y le beso la mejilla —No me dijiste que tu mama trabajaba aquí
—Si lo siento, fue algo que se me paso —Comento sin cuidado, sentándose junto a ella.
Viendo un poco el panorama, su comida llego rápidamente, una verdadera sorpresa teniendo en cuenta la gran cantidad de personas que allí había. La calidad de la misma era excelente, digna de cualquier gran restorán, el talento de aquellos quienes lo habían preparado era excelente, hacia la derecha se podía ver la bulla de los equipos deportivos, entre ellos la castaña resaltaba por estar de alguna forma aislada debido al respeto que sentían todos por ella.
Mientras que unas mesas adelante estaban los muchachos de medicina, que compartían espacio con los miembros de biología y una parte con los de arte, el ruido de este sitio era más que todo, risas entre todos los estudiantes.
—Entonces... Si tienes una banana y la dejas pelada... ¿Qué tienes? —Pregunto Touma dejando a todos expectantes.
—Un hombre adolorido. No es la primera vez que escucho ese estúpido chiste —Burlo Kensuke desde el otro lado de la mesa.
— ¡Te jodieron Naruse! —Le grito el hombre de barba al azabache.
—Cállate Ronei, todos los artistas digitales son iguales, solo aprovechan el momento exacto para joderte y quedarse con el dinero —Protesto el científico —De acuerdo sabelotodo... Ya que me dañaste la broma... ¡Di una mejor!
—Sí, a ver de que estas hecho —Acoto Violeta abrazando a su novio.
— ¿Que tienen en común un pan quemado, una mujer preñada y una bebida congelada? —Pregunto el muchacho haciendo que todos quedaran en silencio.
—Diablos... Pues no sé. —Susurro Touma con pánico — ¿Que tienen en común?
—Que el pan se quema pues no lo sacan a tiempo, la bebida se congela debido a que no la sacan a tiempo y la mujer sale preñada pues porque no se lo sa... Bueno ya sabéis —Dejando el resto por parte de los demás todos se rieron gratamente.
—Admítelo Naruse te lo metieron y sin vaselina —Burlo todavía más Ronei.
—Lo siento amor... Pero valiste madres —Le abrazo Violeta, riendo por el chiste del estudiante de medicina.
— ¡Bueno ganaste esta pero ya verás luego! —Trato de defenderse pero era ridículo.
Regresando nuevamente a la mesa de Hayato y Shin, habían pedido otros platos de comida. El azabache quiso acompañar su pizza con un postre de tres leches, mientras el rubio deseaba otro plato de pasta pues aún le quedaba espacio para seguir.
—La comida es una maravilla... Esto… Tierra a Hayato —Trato de llamar la atención de su amigo pero este ya estaba nuevamente perdido en la rubia.
—Es muy linda... —Susurraba como tonto Azarashi viendo a la mujer.
Esta hablaba con su amiga pelirroja de a momentos, pues en verdad no había mucha conversación entre las dos pero al estar disfrutando un riquísimo pasticho poco se preocupaba de ver que le rodeaba, para cuando voltio hacia donde Hayato se encontraba empezó a poner una serie de caras raras y sacar la lengua.
— ¿Que se supone que esta hacien---? —Encontrando la respuesta a su pregunta, una cabellera albina la estaba jodiendo —Para que haces eso... —Dudo Azarashi.
—Es que la Minori esa, es un fastidio siempre molestando en clases —Explico Ryu recostándose en la mesa.
— ¡Que haces tú aquí copito de nieve! ¿Gustas morir? Mira que aún no me zampo el otro plato de pasta y todavía puedo luchar como dios manda —Alego confiado en sus habilidades.
—Yo me siento donde quiero... Si no te gusta me lo vas diciendo —Regreso Kurosaki sacándole la lengua a Shin.
— ¡Ya te lo voy a decir! —Lanzándose contra su oponente fue detenido por Hayato quien lo agarro de la espalda. Mientras que a Ryu lo detuvieron Sunohara y Seiko quienes también estaban allí.
— ¡Se van a partir la boca! —Exclamo emocionada Minori —Esto ya se puso interesante
—Van a romper al albino... —Susurro Natsumi por lo bajo comiendo panecillo.
—Al menos aguanten hasta que el almuerzo termine... La hora de la comida es sagrada —Dijo el karateka volviéndose a sentar.
—Si diablos, traten de llevarse bien o algo —Agrego Hayato.
—Yo me entro a golpe donde sea, no tengo horarios —Burlo Shin.
—Lo mismo digo —Acepto Ryu.
—Esa mujer de allá esta buena —Compartió el informático haciendo que todos se voltearan a verla.
—Tienes razón enano —Aceptaron al unísono.
Esta mujer era Duly la compañera de ballet de Nanami quien se sentó junto a ella y continuaron comiendo mientras conversaban sobre las clases que verían en los próximos días.
—Oye... ¿No piensas decirle nada? —Pregunto Natsumi intrigando a su amiga.
— ¿Por qué lo haría? Es un pervertido y no me interesa en lo absoluto —Respondió la rubia.
—Natsumi no piensa que sea un pervertido... Parece alguien bueno —Aclaro la pelirroja —Además incluso le diste tu nombre —Protesto la muchacha golpeando el hombro de su compañera.
—Bueno, bueno, si tan bueno te parece ve y habla con el... Yo no lo ha--- ¿Natsu? —Volteo distraída Takahashi al darse cuenta de que no estaba.
—... Hm... —Estando justo detrás de su cabeza. Nadie notaba la fría presencia de Nakamaru —Oye... —Susurro al oído del azabache quien volteo de golpe y casi se cae del susto.
— ¡No hagas esas cosas! —Exclamo nervioso el joven científico — ¿Puedo ayudarte?
—Hola Hayato, Shin, Ryu, Seiko, y Sunohara-kun —Saludo rápidamente a todos los que en la mesa se encontraban —Y hola Oka-san —Finalizo abrazando a Kokomi.
—Que linda... —Correspondió el abrazo la castaña con cierta incomodidad.
— ¡Sabe todos nuestros nombres! —Reacciono temeroso Sunohara.
—Esto debe ser obra de alguna magia negra rara... Castiel dame fuerzas —Se inclinó Seiko en señal de plegaria.
—Escucha pelirroja ¿Qué quieres de nosotros? —Pregunto nuevamente Hayato.
—De los demás nada... Pero a ti quiero ayudarte... ¿Tu deseas meterle el banano a mi amiga verdad? —Dudo sin ninguna clase de vergüenza y haciendo un movimiento con los dedos en alusión a eso.
Ryu casi se desmaya de la vergüenza al escuchar aquello, mientras Hayato se ponía de todos los colores sin saber que responder.
—Creo que te agarro colega... —Burlo Shin estallando en risas junto a Seiko y Kokomi.
— ¡Dejen de reírse! No quiero hacerle eso a ella--- —Fue interrumpido.
—Minori Takahashi... Pero puedes decirle Mino-chan. —Hablo por lo bajo la pelirroja, acercándose al joven —Tranquilo... Te ayudare, ahora dios está contigo Hayato-kun —Antes de que el pudiera responder o decir alguna cosa, la muchacha ya había vuelto a su asiento al lado de la rubia.
—Bueno pues estas de suerte... Te ganaste a la mejor amiga —Dijo riendo Sunohara —Un poco excéntrica pero parece que va a ayudarte
—Eso espero —Suspiro el azabache.
Mientras todos hablaban de sus rarezas, Ryu se había sentido particularmente especial. La muchacha de cabellos rojizos tenía un efecto extraño, su vergüenza nunca se manifestaba en él de manera tan violenta, pero el tenerla cerca le hizo sentir más pena de lo habitual.
Sin embargo el negaba por completo un sentimiento especial, seguro fue una casualidad momentánea. Lejos de las demás mesas, un dúo compartía su almuerzo y veían lo que sucedía desde la distancia motivados por sus intereses personales o quizás por algo más allá.
— ¡Viste! Te digo que hay un sentimiento muy especial entre ese Hayato y esa Minori —Le hablo emocionada a su compañero.
—No lo sé Sayumi, parece una cuestión plenamente juvenil... ¿No estarás exagerando un poco? A lo mejor te estas dejando llevar por tu emoción de juntar gente. No creo que sea el indicado para la rubia —Discutió el joven alto de lentes.
—Eres un aburrido Ryouji... Además no eres nadie para decir quién es el indicado para ella, ese chico se ve inteligente, educado y muy encantador —Denoto con una mirada picara la docente.
—Si te gusta tanto cásate con él —Susurro Nagano —La chica no se queda atrás, es hermosa, espontánea y con una actitud bastante...
— ¿Desagradable? —Pregunto con sarcasmo la mujer.
—Realista... —Defendió el hombre.
—Pues parece que tú también tienes un objetivo para casarte
—No seas ridícula Sayu... Es una niña. Me gustan más quienes están mentalmente desarrolladas —Respondió levantando una ceja y acercando su rostro al cuello de la mujer.
—Bueno... No puedo negar que en ti hay algo que me atrae cariño —Susurro la chica en el oído de su compañero de trabajo.
—Dime... Que más has sabido respecto a los talentos perdidos de esta institución —De forma imperceptible para las cámaras, los dos profesores comenzaron su charla.
—Al parecer estos acontecimientos suelen ocurrir después de las vacaciones de invierno... Recién hemos salido de eso, y en el instituto no se puede investigar mucho tampoco, en un mes y medio serán las vacaciones de verano. Estaremos en un Resort de Yakuso, donde su seguridad es mínima, te recomiendo ser uno más de nuestro personal hasta entonces —Finalizo la maestra no sin antes lamer un poco el cuello del azabache, acción que fue respondida por el caballero quien apretó un poco la parte interna de la pierna de la profesora.
—Entiendo... No sé a qué vino lo último, pero ya te lo devolví —Agrego riéndose el caballero.
La gente se estaba divirtiendo mucho en su gran primer almuerzo, el primero de muchos, pero este tendría una visita especial, que absolutamente nadie esperaba.
—Hola jóvenes —La figura alta y de mirada atemorizante hizo que todos se quedaran congelados.
— ¿¡Yakuso!? —Dudaron alterados Sayumi y Ryouji al unísono.
—Yakuso... Yakuso, ¿Yakuso? ¿Es el director? —Las voces de todos se unían mientras el hombre caminaba hacia la cafetería con su trago de licor en la mano.
—Dame lo que me gusta pedir cuando vengo a... —Antes de terminar su frase el director fue insultado.
— ¡No te serviré nada hasta que tires eso Yakuso-sama! —Vocifero muy fuerte el docente líder del aula de cocina.
—Chef Matsumoto Kenjiro... Soy el director usted debería tener más cuidado con lo que di---- —Nuevamente el hombre fue interrumpido.
— ¡Me importa un bledo Yakuso! Tú fuiste quien puso las normas de la cocina, deberías de ser el primero en respetarlas.
—... De acuerdo —Termino el sujeto botando el trago en un florero —Solo dame mi comida.
— ¡Claro! —La actitud de Matsumoto cambió radicalmente todos trabajaron nuevamente y la gran bandeja mixta de Sushi, con los más caros y exquisitos peces fue servida frente a él —Que lo disfrutes —Afirmo amablemente el chef.
—Si gracias Matsumoto, luce increíble —Agradeció con seriedad mientras veía su comida.
Los alumnos quedaron con la boca abierta, al ver a una persona enfrentarse al director sin ninguna clase de tapadura y sobre todo, al ver que este último no uso ninguna contra medida, pues Kenjiro lo había puesto en su lugar usando sus propias reglas. En lo que buscaba un sitio donde sentarse, Yakuso sintió un olor extraño provenir de la mesa de Kokomi, sin ni siquiera titubear coloco su platillo de Sushi en una silla y agarro el cuello de Sunohara con su brazo, asfixiándolo.
— ¡Suéltalo! —Grito la doctora mientras le agarraba por los brazos —Te romperé los huesos si lo sigues lastimando.
— ¡Suno! —Exclamaron todos mientras veían la escena y se preparaban para intervenir.
— ¡No traten de salvar a un pecador sin conocer su pecado! —Soltó Yakuso al joven y lo tiro nuevamente hacia la mesa —Parece ser que nadie se dio cuenta que tenías licor en el termo.
—Ah... Lo siento —Respirando con dificultad Sunohara se lamentaba.
—Está bien no hay problema, beber no está prohibido en la institución siempre y cuando se haga con moderación. Pero si Matsumoto me prohíbe beber ¡Entonces tú también te jodes chaval! —Respondió con una carcajada mientras tomaba nuevamente su almuerzo y se dirigía a seguir buscando donde sentarse —Así que toma el termo y lárgate a beber a otra parte.
— ¡Eres un jodido imbécil! —Insultaron Ryu, Hayato, y Shin al unísono mientras Kokomi reía y seguía comiendo su postre, un delicioso helado de choco-nutella.
—Mira que tentar al diablo de esa manera —Discutió Seiko riéndose de la situación.
— ¿Puedo sentarme aquí? —Pregunto el castaño a la pelirroja.
—Hm... —No hizo ningún ruido y simplemente realizo un movimiento con la mano para que el director tomara asiento.
— ¿En serio tenía que ser aquí donde se sentara? —Dudo Minori algo atemorizada por lo recién sucedido.
— ¿Pasa algo señorita? —Cuestiono el hombre viendo a la rubia.
—No nada, es un placer tenerlo aquí —Mintió Takahashi tratando de no causar más problemas.
—No es necesario que mientas mujer... Si tienes miedo, entonces solo grita y huye —Respondió con una sonrisa siniestra.
Ante eso la joven se quedó helada, hasta que sintió la mano de su amiga en su pelo, Natsumi lo estaba acariciando era su manera de decirle, que no tenía ningún motivo para preocuparse. Lo cual por supuesto hizo a la joven relajarse mucho más frente a la figura de Yakuso.
Todos habían terminado sus comidas y se retiraban, quedando en soledad la cafetería y dejando con muchos platos que limpiar a los pobres estudiantes de cocina. Una vez finalizado el almuerzo, los jóvenes se fueron a las zonas al aire libre del instituto para poder ver sus respectivas clases, era entonces tiempo, para que quienes practicaban deporte se visualizaran con los doctores y se trataran heridas.
El resto estudiaban estrategias de campos y movimientos en equipo para mejorar sus eficiencias en los partidos. Kai y Kensuke estaban bastante lejos de si quiera poder hablarse, pues él le había tocado la zona de los tenistas, que estaba a varias canchas de distancia.
Hayato y Shin discutían sobre como las ciencias económicas crecían con la tecnología, tratando de predecir un poco el funcionamiento del mercado a futuro. Sunohara quien al escuchar todas esas cosas se enredaba un montón simplemente se puso a intentar ligar con chicas en los alrededores, cosa que llamo la atención de ambos quienes se pusieron a predecir quienes lo rechazarían y quienes lo aceptarían.
No muy lejos de allí Touma enseñaba como ligar con un muchacha amante del anime y justo a su lado Seiko mostraba algunas técnicas de combate avanzado, para Kotaro quien buscaba inspiración en su música estas dos cosas se resumían a "El ligon de Mordor y Como pelear con estilo" Por lo tanto se sentó en un punto medio y trato de ver que sacaba de ambas cosas.
Sin dudas no ocurría nada demasiado interesante, pues al ser las primeras clases todos se encontraban mucho a su aire. No obstante el joven de cabellos blancos Ryu, reposaba bajo su nuevo árbol favorito en busca de inspiración, nadie estaba en esa zona y su talento se desarrollaba como de costumbre hasta que por un momento abrió los ojos, viendo aquella extravagante figura junto a él.
—Es la chica de hace un momento —Aseguro contemplando a la pelirroja. —Rayos no me dejara concentrarme... —Pensó fríamente.
La mujer con heterocromia solo se limitó a voltear hacia donde el guitarrista estaba y saludarlo con un símbolo de la paz. Sin embargo en cuanto el muchacho fue a decirle algo noto una cosa... No podía percibirla, aunque la observaba, simplemente no sentía esa molestia que normalmente hacia que no pudiera escribir canciones en frente de otra persona. Era como si ella no estuviera en lo absoluto.
—En ese caso... —Emocionado con ver cómo era, Ryu cerro sus ojos y dejo que las notas fluyeran —Es... Increíble —Susurro ante la maravillosa situación.
Podía tocar sin ningún problema, la música y las notas se unían perfectamente. No se veía en la necesidad de cambiar nada, era como si estuviera solo, pero aun así sentía que tocaba con un alma que lo acompañaba, su sensación de soledad había desaparecido. Finalmente encontró a alguien que podría acompañarlo mientras tocaba sin que interfiriera en como lo hacía.
—Lo hiciste muy bien —Compartió su agrado por el sonido de la música la pelirroja quien le hablo al oído del albino.
—Gracias... —Sonrojado ante la cercanía de la joven el muchacho dejo la guitarra en el suelo y volteo para ver plenamente los ojos de la mujer — ¿Quién eres?
—Soy solo una amante de los panecillos... —Respondió la pelirroja —O bueno, mi nombre es Natsumi Nakamura —Completo sin darle importancia.
—Natsu... —Cerró sus ojos por un momento y al abrirlos la chica ya no estaba — ¿A dónde se habrá ido? —El guitarrista dudo por un momento.
—Se fue para siempre Ryu, aquí tienes una tarjeta de despedida —Respondió la pelirroja desde detrás de un árbol.
—De acuerdo... Gracias —Tomo la carta la cual tenía una foto de un panecillo con el símbolo de la paz —Oye Natsumi cuando podemos volver a ver... —Sonrojado pero decidido el chico ya no podía hacerle la proposición a la mujer pues ya se había ido.
La tarde llegaba a su fin y los jóvenes se retiraban para sus habitaciones, había sido un día extenuante para todos, los estudiantes disfrutaron su primer día completo de trabajo, siendo su estudio el desarrollo de sus talentos gozaban bastante con como llevaban a cabo sus actividades matutinas. Mientras para algunos ya había llegado a su fin, otros aún tenían cosas que arreglar, problemas que accidentalmente ocasionaron y que ahora les iban a explotar en la cara.