El reloj marcaba la hora del encuentro en mi teléfono mientras me preparaba para nuestra noche especial. Erin, Sheila y yo habíamos decidido pasar la noche juntas, compartiendo confidencias y estrechando aún más nuestros lazos. Llegué a casa de Sheila, donde habíamos decidido reunirnos. Toqué el timbre y, en segundos, la puerta se abrió, revelando la sonrisa cálida de mi amiga. "Pilar, ¡qué bueno verte!" exclamó Sheila, abrazándome con entusiasmo. Entré en la casa y me encontré con Erin, quien ya estaba allí, charlando animadamente con Sheila. El ambiente estaba lleno de risas y emoción. "¡Hola, Pilar!" Erin saludó, levantándose para darme un cálido abrazo. La noche prometía ser inolvidable, llena de confidencias y sinceridad. Decidimos comenzar con una cena casera, preparada por Shei

