La tarde avanzaba, y mientras el sol se despedía en el horizonte, los ánimos entre Erin y yo empezaban a cambiar. La paz y la alegría que habíamos compartido por la mañana se desvanecían gradualmente a medida que una sombra de conflicto se cernía sobre nosotros. Después de nuestro encantador almuerzo y paseo por el parque, regresamos a mi departamento. En el camino, las cosas parecían ir bien, pero algo dentro de mí me decía que había algo que Erin quería hablar. Al llegar al departamento, Erin y yo nos sentamos en el sofá. Había una tensión en el aire que no podía ignorar. Ella parecía nerviosa, con los ojos fijos en su regazo. Finalmente, rompió el silencio. "Pilar, necesito hablar contigo sobre algo", dijo Erin con seriedad en su voz. Asentí y le pedí que continuara. Estaba dispuest

