La noche cayó sobre nosotros, y después de un día lleno de emociones y tensiones, sentí la necesidad de hablar con Erin y resolver los problemas entre nosotras. Sabía que no podíamos dejar que esta situación nos separara. Decidí invitarla a cenar en mi departamento, en un intento de reparar nuestra amistad. Mientras preparaba la cena, mi mente no podía evitar divagar hacia el pasado. Recordé cómo nos conocimos años atrás, cuando nuestras vidas estaban llenas de juventud e inocencia. Erin y yo éramos apenas unas adolescentes, viviendo en el mismo vecindario. Habíamos compartido risas, secretos y aventuras juntas. A medida que el tiempo pasaba, nuestra amistad se fortalecía, y no podía permitir que esta situación afectara irreparablemente nuestra conexión. Erin llegó a mi departamento y no

