—Hola, me llamo Andrea, y ella se llama Silvia —murmuró la otra. —Un gusto conocerlas —comenté apenada. —Iremos al comedor para estudiar —dijo Andrea. —Haganlo en su habitación —añadió Silvia. —Mamá, solo venimos a estudiar —respondió Esteban. —Como digas, cariño —dijo Andrea, sonriendo y guiñándole un ojo. —Gracias, amor —respondió su madre, y él las vió apenado. —Vale, me atraparon. Ella es mi novia, pero de verdad venimos a estudiar —afirmó. —Es un gusto conocerlos —comenté con una sonrisa, y las dos mujeres me abrazaron. —Es la primera vez que trae a alguien y estoy muy emocionada —dijo Silvia. —Eres muy bonita. Bienvenida a la familia. ¿Van, estudian y luego vienen a comer algún refrigerio antes de cenar, verdad? —preguntó Andrea, mirándome. —Sí —exclamé, y ellas se giraron

