Elira Lauren despertó lentamente, sintiendo cómo la luz de la mañana se colaba por la ventana de la habitación. Su vista, algo borrosa por la fiebre de la noche anterior, se enfocó en Cristian y Lionel, quienes observaban con cierta preocupación su estado. La joven sonrió débilmente y, con voz adormilada, murmuró: —¿Estoy… en el cielo? Ambos caballeros intercambiaron miradas confundidas. Elira, notando su desconcierto, agregó con una sonrisa juguetona: —Porque creo que estoy viendo ángeles… Cristian miró a Lionel, y este devolvió la mirada; la mezcla de sorpresa y sonrojo en sus rostros no pasó desapercibida para la joven, quien, complacida, continuó con un guiño: —Aunque en el infierno también hay ángeles caídos… Cristian frunció el ceño, preocupado por la lucidez de la joven: —Doc

