En cuanto Lucía llego al río, se acercó para tocar el agua y al ver que estas estaban frescas, decidió darse un chapuzón para despejarse, se sentía cansada, pero aún debían continuar y no quería ser ella quien retrasará su viaje de regreso. Sin más la joven empezó a quitarse la ropa y en cuanto estuvo como Dios la había traído a ese mundo... se metió sin dudarlo al agua. Mientras que estaba en el agua decidió hacer algunos ejercicios para su hombro y nadó olvidándose por completo de donde se encontraba y de que debía volver con los demás o se preocuparían. Pronto se cansó y solo se mantuvo a un costado entre unas rocas tomando el último poco de sol que le quedaba a esa tarde, hasta que de pronto escucho como un par de ramas se rompían detrás de ella y al levantarse y voltear, vio al duque

