En la tienda de campaña, donde las velas apenas lograban ahuyentar la oscuridad de la noche, el ambiente estaba cargado de tensión. El príncipe Alex de Amatista se hallaba frente a Henry de Arista, acompañado por sus generales de confianza, entre ellos el conde Cristian, el joven duque Lionel Milton y el alto general Alerik. También estaba presente Elira Lauren, cuya voz parecía ser la única capaz de romper el hielo que amenazaba con congelar cualquier posibilidad de acuerdo. La joven se adelantó un paso y, con serenidad, habló: —Como ya les he dicho, alteza… si siguen avanzando muchos morirán. El segundo príncipe de Arista, Sebastián, está detrás de los ataques. Él planea derrocar a su hermano, el príncipe Henry, para tomar el trono. Todo lo hace a espaldas del emperador y de su pueblo.

