Lindsay.
─Lindsay, Amor despierta ─escuché la voz de Josh a mi lado. Abrí los ojos y me topé con sus hermosos ojos azules.
─¿Qué pasó?
─Hay que estar en dos horas en el lugar donde leerán el testamento y Paul dice que Tanner no volvió a casa.
Inmediatamente me levanté de la cama de un salto y crucé el pasillo dirigiéndome a la habitación de Tanner. Abrí la puerta y como lo habían dicho no estaba en su habitación.
─¿Alguien tiene una maldita idea de donde está? ─pregunté.
Andrew subió las escaleras a toda prisa y dirigió su mirada a nosotros.
─Está en el césped dormido.
─¿En el césped?
Paul y Josh bajaron las escaleras y más atrás yo, llegamos al primer piso y salimos de la casa y ahí en medio del césped estaba Tanner dormido con una de sus habituales boinas negras sobre su rostro.
─¡Hey! Tanner, despierta hermano ─dijo Paul tocando su brazo y nada que reaccionaba.
─¿Estará ebrio? ─preguntó Josh.
─Revisaré su auto ─soltó Andrew caminando hasta el auto.
Me agaché frente a él y retiré la boina de su rostro, su piel estaba más pálida que de costumbre y sus labios resecos, mantenía su respiración normal por lo que supuse que seguía en su sueño profundo.
─Chicos ─soltó Andrew.
Volteamos a él y salió del auto con una jeringa en su mano y una correa.
─Mierda, se está drogando de nuevo ─exclamó Paul.
Levanté su sudadera en uno de sus brazos y ahí llevaba una pequeña marca.
─¿Pero que mierda tiene en la cabeza? ¿Como se supone que nos presentaremos en ese lugar con el prácticamente inconsciente? ─solté.
Josh caminó hasta a mí y me rodeó con sus brazos.
─Tranquila nos quedan dos horas él puede despertar y estar mejor.
Paul salió de la casa con un vaso de agua y lo roció en el rostro de Tanner, él inmediatamente despertó y pasó una de sus manos por su rostro.
─¡¿Pero que mierda?! ─gritó mirando en dirección a todos.
─Eso mismo te digo yo a ti ¿Volviste a drogarte no es así? ─solté.
Él se levantó del suelo y pude apreciar las pequeñas ojeras bajo sus ojos.
─Eso no le importa a ninguno de ustedes, así que déjenme en paz.
─Tanner, tenemos dos horas para estar en el lugar donde leerán el testamento y no puedes ir así ─soltó Andrew.
─Entonces ve por mí.
─¿No te importa Tadeo no es así?
Sus ojos dieron a los míos, dio unos pasos hasta quedar frente a mí.
─Claro que me importa, es mi hermano.
─¿Entonces porque te volviste a drogar? ¿Eso es lo que quieres inculcarle a tu hermano?
─No lo entiendes, ninguno de ustedes lo entiende ─dijo caminando hasta la casa.
─Hablaré con él ─soltó Paul.
Andrew llegó a mi lado y me dio un beso corto en los labios.
─No te preocupes, si tenemos que encerrarlo en la casa para que no salga lo haremos.
─¿Y si tiene drogas en su habitación? ─pregunté.
─Yo me quedaré a revisar toda la casa, ustedes vayan a la lectura del testamento ─soltó Josh y asentí.
─Gracias a los dos por acompañarme en esto ─dije mirando los ojos azules de Josh y los ojos grises de Andrew.
─Estamos para eso nena ─exclamó Josh dando un beso en mis labios.
[*]
Media hora después ya estaba completamente vestida junto a Andrew, Paul estaba terminando de arreglar su corbata y a la final Josh tuvo que ayudarlo.
─¿Que está haciendo? ¿Porque se tarda tanto? ─preguntó Andrew.
Caminé hasta las escaleras y miré en dirección a su habitación.
─¡Tanner! ─grité.
El salió de su habitación con un pantalón n***o de vestir y una camisa negra, una boina y unos lentes negros.
─Tanner no puedes ir así ─soltó Paul.
─Puedo ir como quiera.
─Quítate esa boina y esos lentes, no vas a una fiesta ─aclaré.
Miró en mi dirección y mostró una pequeña sonrisa ladeada.
─¿Quieres que me quite los lentes? ─preguntó y asentí.
Se quitó los lentes y pude ver su retina roja, sus parpados al parecer le pesaban. Pasó una de sus manos por su nariz y mostró una sonrisa.
>> ─¿Podemos irnos? Es hora de irnos.
Camino hasta la salida y todos nos mantuvimos mirando como se alejaba de nosotros.
─Revisa toda su habitación y lo que encuentres bótalo ─soltó Paul en dirección a Josh y el asintió.
─Yo conduciré ─dijo Andrew.
─El auto es mío ─aclaró Tanner.
─Hermano no puedes mantenerte en pie y piensas conducir ─habló Paul llevándolo hasta el asiento de atrás. Tomé lugar a su lado y Paul en el asiento del copiloto.
─Tienes que tomarte un café si no quieres que se enteren en ese lugar en las condiciones que te encuentras ─soltó Andrew antes de arrancar el auto.
─¿Volviste a drogarte en la habitación? ─pregunté.
Se deshizo de su boina negra y miró en mi dirección.
─Quizás ─respondió encogiéndose de hombros.
─Mierda, estamos muertos ─exclamé.
─No dejes que hable y listo, puedes evitar que diga cualquier cosa inapropiada ─soltó Paul.
Miré en dirección a Tanner y reclinó su cabeza a la ventanilla, cerró sus ojos y se mantuve unos minutos así.
─Alené ─dijo en un susurro con sus ojos cerrados.
─¿No crees que sería buena idea llamar a Alené? ─preguntó Andrew.
─Opino lo mismo ─habló Paul.
Solté un suspiro y asentí ─Esta noche la llamaré, quizás pueda decirle a Kolton que la traiga ya que saben que ella tiene un yeso en la pierna.
─Puedo ir por ella, pero necesito dinero ─dijo Paul.
─¿Crees que ella quiera verte después de todo lo que pasó? Tanner te perdonó, pero no sabes si ella lo hizo, no sabemos cómo se encuentra si nos odia o algo así ─expresó Andrew.
Y tenía razón, no sabíamos cómo ella lo estaba tomando todo.
─Ahora me preocupa el testamento y que descubran a Tanner drogado, luego me encargaré de Alené ─dije y ambos asintieron.
Miré a Tanner y continuaba en un sueño profundo.