Alené. Solté un largo suspiro por la sencilla razón de tener que levantarme cojeando de la cama para tomar una de las muletas y dirigirme al cuarto de baño a cepillarme los dientes, estaba estresada, aburrida y con ganas de golpear una pared al no poder desplazarme por la habitación como una persona normal. En teoría estaba harta y todavía me faltaba un mes para que por fin me quitaran el yeso. Mi rostro ya se encontraba menos hinchado, pero todavía llevaba pequeñas raspadas en una de mis mejillas y mi labio inferior estaba sanando. Era una mierda ahora. Un pequeño golpe en la puerta me sobresalto, miré hacia ella y vi el rostro de Kolton. ─¡Llegaste! ─grité y él entró a mi habitación, llegó hasta la cama y me rodeó con sus brazos. ─¿Como estás? ─preguntó. ─Todavía sigo siendo un s

