Andrew.
Estacioné frente a la casa y de inmediato pude ver a Tanner bajar del auto, miré en dirección a Lindsay y ella negó con la cabeza.
Bajamos del auto y Paul hizo lo mismo, no tenía idea como mierda acabaría esto, pero ya me encontraba rezando para que no nos matáramos entre golpes.
Entramos a la casa y Josh estaba en el sofá con el dinero en su mano y el paquete de éxtasis, miró hacia nosotros y de inmediato cerré la puerta para que ninguno saliera.
─¿Paul cuando nos ibas a decir que volviste a las drogas? ─preguntó Lindsay.
Paul miró en dirección a todos con expresión con sus cejas arrugadas y negó con la cabeza.
─Eso no es mío, yo... yo ya no consumo.
─Deja de mentir ─hablé en tono fuerte.
Tanner pasó entre nosotros y caminó en dirección a su habitación y ya podía imaginar lo que nos esperaba.
─No estoy mintiendo eso no es mío, yo nunca he tomado éxtasis ─explicó Paul.
─¡Quién mierda entro a mi habitación y reviso mis cosas! ─gritó Tanner bajando las escaleras como un demente.
Miró en dirección a todos y luego a Josh y sin pensarlo se fue contra él, inmediatamente corrí hasta él y Paul también y lo tomamos de los brazos.
─Cálmate ─exclamé.
─No tienes ningún derecho a entrar a mi habitación y tocar mis cosas ─gritó en dirección a Josh quien se estaba recomponiendo del golpe con ayuda de Lindsay.
─Yo le dije ayer revisará tu habitación y se deshiciera de las porquerías que tenías en ese lugar ¿Acaso no te vez? ¿No te escuchas? ¿No escuchaste lo que dijo el abogado? ─soltó Lindsay.
─Suéltenme ─gritó dándonos un empujón a mí y a Paul.
Subió las escaleras y escuchamos la puerta de su habitación cerrarse.
─¿Entonces no piensas decirnos sobre esta mierda? ─pregunté en dirección a Paul.
─Eso no es mío, he estado todo el día de ayer o hoy sin ningún problema ¿Díganme cuando me vieron en ese estado que se encuentra Tanner? ¡Díganme! ─gritó.
Y por el momento tenía razón, Paul estuvo todo el día de ayer tranquilo viendo la televisión y sin ningún problema.
De repente miré en dirección a Lindsay y negué con la cabeza.
─¿Que paso? ─preguntó Josh.
─Tanner es un inteligente de mierda ─solté.
La puerta de su habitación se abrió y él bajó en compañía con una pequeña bolsa, una sudadera negra, unos jeans azules y una boina negra, caminó hasta el sofá y tomó el dinero que estaba en esté.
─¿A dónde vas? ─preguntó Lindsay.
─¡Me voy a la mierda y no quiero que me sigan, váyanse a la mierda todos! ─gritó.
Sin pensarlo las palabras salieron de mi boca tan rápido que no supe como detenerlas, pero era lo único que podía decir para calmar esta situación.
─Alené vendrá esta noche ─solté y todos voltearon a mi incluyendo a Tanner.
Lindsay abrió sus ojos como platos y no supe como decirle que era mentira, solo quería que Tanner se mantuviera en casa.
─Pues que venga ya me da bastante igual ─dijo antes de salir por la puerta principal dando un portazo.
Paul abrió la puerta y salió corriendo tras él, pero fue demasiado tarde ya que Tanner ya estaba en la carretera con el auto.
─Mierda ¿Y qué hacemos ahora? ─preguntó Paul.
─¿Cuándo pensabas decirnos sobre esa droga? ─habló Lindsay.
─Esperen, esa droga no es de Paul ─solté y todos voltearon a mí.
─No me digas que ahora también estás en ese mundo ─exclamó Josh.
─¿Recuerdan cuando Paul hizo el en vivo y Tanner tomó lugar en el sofá, ese cojín estaba sobre sus pies ¿Y si fue él?
─Estoy tratando de decirle que esa maldita droga no es mía, pero como yo les he mentido tanto tiempo sé que no me creerían, pero les dije que no era mía ─aclaró Paul.
Lindsay tomó asiento en el sofá y pasó sus manos por su cabello n***o.
─¿Que mierda vamos a hacer? Tanner ha perdido la cabeza completamente.
─Eso es lo que causa ser adicto.
─¿Y si le congelo sus tarjetas? Puedo hacerlo soy su hermana, así no tendrá que sacar dinero y no podrá comprar drogas ─contestó Lindsay.
─Tengo sus tarjetas las saqué de su billetera ─soltó Josh tendiéndonos tres de sus tarjetas.
─¿O sea que solo tiene ese dinero que tomó del sofá?
─Eso parece, más las cosas de valor que tenga.
─¿Creen que regrese? ─preguntó Josh.
─Eso espero ─respondí.
─Llamaré a Alené esta noche, ella tiene que saberlo, sé que ella debe sentir algo por mí hermano todavía y sé que ella nos puede ayudar ─soltó Lindsay.
─Es lo mejor que podemos hacer.
─¿Y si hacemos que ella viaje hasta acá y traemos de vuelta a Tanner y lo mantenemos en su habitación? ─preguntó Paul.
─¿Crees que no se dirán cosas feas y terminarán peor?
─pregunté.
─No lo creo, siento que tu idea saldrá bien, podemos hacer que hablen entre ellos, quizás Tanner la escuché.
─Entonces que estamos esperando para hablar con Alené ─solté.
─Iré por mi teléfono ─dijo Lindsay.
─Si esto no funciona no sé qué mierda pasará, pero Tanner está peor de como lo vi la última vez ─soltó Paul y asentí.
─Siento desconfiar de ti ─habló Josh en dirección a Paul.
─Yo también.
─No se preocupen ya estoy acostumbrado a ser el malo en el equipo ─contestó dando una palmada en nuestros brazos.
Sólo espero que Tanner vuelva a casa y el plan de Paul salga bien.