7| TESTAMENTO.

1452 Palabras
Lindsay. ─Por favor déjame hablar a mí, tú no abras la boca para nada y trata de no mirar a los ojos a los hombres en esa habitación ─dije en dirección a Tanner. ─Sí, sí, sí. Lo tomé de la mano y caminamos en dirección a la puerta en donde el abogado de Tatiana nos esperaba, Andrew y Paul se quedaron en una pequeña sala de espera. Abrí la puerta y dejé pasar primero a Tanner quien entró dirigiendo su mirada de odio a nuestro padre. Ni siquiera tenía idea que, hacia aquí, Tatiana y él ya no eran esposos, el tenía una nueva familia y por lo tanto no tenía que ver nada con el testamento de Tatiana. ─¿Que mierda haces aquí? ─soltó Tanner inmediatamente lo tomé de la mano y caminé con el hasta una de las sillas que se encontraban vacías. ─Buenas tardes a todos, Sr. Coleman, Lindsay Coleman, Tanner Coleman ─dijo el abogado frente a nosotros. Había dos hombres detrás de nuestro padre supongo que uno era su abogado y el otro no tenía idea de quien era. >> ─Lamento mucho lo que ocurrió con tu madre Tanner ─soltó el hombre. La puerta se abrió y una mujer de cabello castaño y gafas entró a la habitación. No podía negar que estaba nerviosa y sobre todo de que Tanner dijera alguna estúpides. >> ─Ella es Emma, trabaja en servicios infantiles. ─¿Servicios infantiles? ─pregunté mirando hacia la mujer. ─Sí, dejaré que el abogado hablé y luego tomare una conversación junto a ustedes dos ─dijo la mujer. ─Bueno... a lo que vinieron ─dijo el abogado abriendo un pequeño sobre. Nos leyó en voz alta unas cuantas palabras de Tatiana y llegó a ese momento el cual estábamos esperando. ─Mi casa quedará a nombre de mi hijo mayor Tanner Coleman, en cuanto a mis ahorros y mi pequeño dinero será repartido a partes iguales entre Tadeo y Tanner. Mi padre dirigió la mirada a Tanner y sonrió, uno de sus hombres colocó un maletín frente a él y éste lo abrió sacando unos documentos. ─Quisiera que alguno de ustedes leyera estos documentos ─dijo nuestro padre. El abogado tomó el portafolio y lo hojeó para luego mirar en dirección a Tanner. ─¿Estuviste en rehabilitación? ─preguntó. Mierda, todo se fue a la mismísima mierda. ─Así es querido abogado, mi querido hijo Tanner es drogadicto y ha estado en rehabilitación, por lo tanto, el no puede llevar a cabo esa casa, ese dinero y mucho menos cuidar de su pequeño hermano especial. ─¡Cállate, si puedo hacerlo! ─gritó Tanner por inercia tomé su mano y la apreté para tranquilizarlo. ─¿No eres un drogadicto? ─preguntó Ted Coleman con una sonrisa ladeada. ─No lo soy. ─Puedo hacerte pruebas Tanner ─dijo la mujer de servicios infantiles. ─¿No hay alguna posibilidad de que pueda cuidar de Tadeo? ─pregunté. ─No eres hija de Tatiana ─soltó Ted. Inmediatamente volteé mi mirada a él con expresión de odio ─¿Te dignas en hablarme luego de veintidós años? Luego de enterarme hace cuatro malditos días que llevo tu asquerosa sangre en mis venas. ─Señorita contrólese, le recuerdo que está aquí acompañando a su hermano si quiero puedo dejarla fuera de esto ─soltó el abogado. ─No van a sacar a mi hermano de aquí ─exclamó Tanner dirigiendo su mirada al abogado. ─Su mirada está perdida es una clara señal de un drogadicto ─dijo Ted. Tanner saltó hacia él y le dio un puñetazo en la boca haciendo que escupidera sangre. ─¡Tanner! ─grite tomándolo de la camisa negra, uno de los seguridad en la puerta me ayudó con él. ─No creo que esté capacitado para cuidar de un niño de ocho años ─dijo la mujer en dirección al abogado. ─No, yo sí puedo cuidar de mi hermano ─respondió Tanner. ─¿Con esa actitud? Lo dudo ─habló Ted masajeando su mejilla. ─¿A qué se dedica Tanner? ─preguntó la mujer. ─Soy escritor, yo.... tengo un libro muy famoso y actualmente estoy por empezar otro. ─¿Dónde vive?¿Con quién vive? ¿Qué hace en su tiempo libre? ─Vivo en un departamento en Miami, pero ahora estoy en casa de mi madre, vivo solo y me dedico a... ─¿Te dedicas a que Tanner? Cuéntales a qué te dedicas cuando no estás drogándote ─soltó Ted. ─Participo en peleas callejeras, pero ya no, ya lo dejé hace un tiempo. ─Tanner, lo siento mucho, pero no estas capacitado para vivir solo con un menor de edad. ─¿Pretenden dejar que el idiota de mi padre viva con él? ─preguntó. ─Lo tendremos en un hogar de acogida, el Sr. Coleman tampoco lo veo capacitado. Solté un suspiro al menos eso era una buena noticia. ─¿Que se supone que pasará con mi hermano en esa casa de acogida? ─Se mantendrá en ese lugar hasta que algún informe suyo muestre que tiene un buen lugar donde vivir, suficiente dinero para salir adelante y sobre todo que usted muestre otra actitud que no sea esta que estoy viendo frente a mí. Tanner pasó una de sus manos por su cabello y se acercó a nuestro padre y le dio otro puñetazo, mi padre cayó al suelo y Tanner se colocó sobre el atestado su rostro de golpes. Los seguridad lo tomaron de los brazos y Tanner se dedicó a gritarles malas palabras. ─Por ahora la cuenta en el banco estará congelada hasta ver mejoría en usted, puede quedarse en esa casa, pero cubrirá los gastos por su cuenta ─soltó el abogado anotando algunas cosas en una hoja. Los seguridad sacaron a Tanner de la oficina y yo solo me dispuse en mirar a mi padre quién hacia su papel de hombre adolorido y triste. ─¿Puede explicarme en qué consiste la vida de Tadeo y Tanner ahora? ─pregunté en dirección al abogado. ─Tadeo estará en esa casa de acogida, Tanner no recibirá ningún centavo de las cuentas de su madre hasta que muestre algún papel de qué salió de rehabilitación y que ha recibido terapia. ─¿Y la casa? ─Ya les dije puede estar ahí, pero los mantenimientos correrán por su cuenta, él dice ser un escritor entonces tiene que tener solvencia y un poco de dinero. ─Su carrera de escritor se irá a la mierda y lo sé ─exclamó nuestro padre. ─Tú no tienes idea de absolutamente nada de la vida de tus hijos, tu fuiste el que dañó la vida de Tanner de esta manera ─aclaré. ─Señorita, permítame decirle algo con todo respeto ─habló la mujer de servicios infantiles y asentí. ─Sí, claro. ─¿Usted quiere a su hermano? ¿Quiere ver a su hermano salir de esa adicción? ─Claro que lo quiero y si quiero ayudarlo. ─Hágalo ahora antes de que sea demasiado tarde y lo pierda por completo, una persona adicta no diferencia el bien y el mal y llegará un momento en que no tendrá nada para permitirse comprar sus adicciones y será horrible. ─soltó un suspiro ─Lo sé, por experiencia, mi padre es adicto y está en rehabilitación desde hace tres años. Sólo escuche la palabra tres años y algo en mi interior dolió. >> ─Ayúdalo desde ya, puede ser muy tarde cuando lo pierda todo. ─Mu... muchas gracias ─respondí. El abogado me tendió una tarjeta con su número de teléfono para llamarlo en cuanto Tanner estuviera en sus cabales. Salí de la oficina y miré en todo el pasillo buscando a alguno de los chicos, pero no veía ninguno. ─¿Estás buscando a los tres chicos guapos? ─preguntó una chica a mi lado. ─¿Dos pelinegros tatuados y uno castaño? ─pregunté y ella asintió. ─Salieron por esa puerta, uno de los pelinegros estaba gritando cosas. Asentí dándole las gracias y caminé por el pasillo hacia la salido. El sol dio a mi rostro y pude ver a Andrew y Paul tratando de controlar a Tanner quien estaba más rojo que un tomate. ─¡Es un hijo de puta y lo voy a matar, al igual que a Mac y la perra de Valerie, me han quitado todo en la vida absolutamente todo! ─gritaba Tanner. ─Nena tenemos problemas ─dijo Andrew a mi lado. ─¿Que problemas? ─Tanner no es el único que se droga en casa, Josh encontró drogas en uno de los cojines y aparentemente son de Paul. ─Mierda. Subimos al auto y Tanner todavía seguía gritando improperios, decidimos ignorarlo y Andrew salió del lugar para regresar a casa. Solo rezaba porque todo saliera bien y no hubiera más problemas. Suficiente teníamos con Tanner y sus drogas para ahora tener a otro bajo el mismo techo.
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