Después de pasar un rato con los chicos y quedar de acuerdo de ir al centro comercial al día siguiente, llegó al mercado donde mi mamá tiene su puesto.
—Bendición mami— la encuentro montada en una escalera, arreglando una pared de ropa de dama y carteras
—Hola hermosa, qué tal tu mañana?
Me viene el accidente a la mente y me muerdo el labio,y noto que me observa y sonrió con inocencia
—Bien, nada importante mucha tarea que hacer
Me ve curiosa detallando me, pero lo deja pasar
—Te tengo una noticia ¡siéntate! dice emocionada y en ese instante siento terror al ver ese brillo en sus ojos de no saber si me va a gustar lo que tiene que decirme
—¡Adivina! ¿Quién va a participar en el concurso de la reina de la feria…?. Me dice con emoción y una gran sonrisa
—mmm... ¿Quién? ¿La hija de La señora Marlene?. Respondo sin querer saber la respuesta pero sintiendo ya un susto en el estómago
—¡No!
—¿Tabata la vecina?
—¡Nooo!
Dios me estoy mareando, y siento que me falta el aire. ¿Qué hizo mi mamá?
Ella se queda observando me expectante a mi y como ve que estoy a punto de entrar en pánico pues me conoce y la conozco suelta sin anestesia
—Mi amor ¡tú!, ¡tú! Y ¡tú! Te inscribí... Eres hermosa, inteligente y sé que ganarás es una experiencia increíble que se que vas a disfrutar.
Fui a inscribirte con tu tía Elena. Remata su diatriba metiendo a mi tía Elena sabiendo que es injusto sabe que la adoro
—Me siento y llevo las manos en la cara, tratando de procesar lo que acaba de decir
Mi mamá se agacha para quedar a las alturas de mis ojos y me ve con ese brillo en sus ojos de felicidad
—Mamaaa sabes que me da nervios. Trato de explicarle lo que ya sabe
—Lo vas a hacer bien, te vamos a ayudar y vas a quedar preciosa
—Ajá sabes que desde hace tres años ha ganado la candidata del club, son las chicas adineradas de las familias y poderosas de la región, ahora tengo que verme con esas y todas las que quieran inscribirse. Mamá no soy buena hablando en público ni siendo el foco de atención..
le digo aterrada
—Muy bien Dulce Alelí, usted no es menos que nadie, eres inteligente, hermosa, oriunda de este pueblo que amamos y natural hija, esas muchachas que son candidatas del club están operadas hasta del cerebro, sabes que no me gusta que te menosprecies y que te sientas inferior a nadie. El dinero no hace a la persona hija y no me gusta que te sientas inferior a nadie y menos porque tienen dinero, usted no le baja la cabeza a nadie. Me dice y se que en sus palabras hay un trasfondo lo veo en el dolor de sus ojos al pronunciarlas, son palabras que me ha repetido una y otra vez no sé si para que yo las entienda o para recordarlas ella misma y solo con ver esa expresión de dolor en los hermosos rasgos de mi madre tan iguales a los míos siento nudos en mi estómago me transmite ese dolor en pensar si es que mi papá nos dejó, nos abandono porque nos vio menos por no estar a su nivel social
—Mamá... no es eso, es que me da nervios de hacer el ridículo. Me levanto y camino de un lado a otro
—Siempre quisiste participar y no quiero pensar que no lo haces por lo que pasó en la feria el año pasado...
— Nooo ni recordaba eso y si quería participar cuando tenía siete años.
—¿Seguro? Como explicas que siempre dijiste que participarías cuando tuvieras la edad y ahora me hablas de nervios...
—No es eso, pero si me emociona participar, gracias por inscribirme... — la abrazo y la beso
Prefiero dejarlo estar, tiene razón mis nervios se incrementaron por lo que le pasó a unas de las chicas el año pasado, se cayó, contestó mal se puso muy nerviosa y fue la comidilla del pueblo por meses...
— Lo vas hacer bien mi amor ya verás. Me abraza fuerte con emoción y yo sonrió sin estar muy segura en realidad
Me pongo a ordenar hacer espacio para la ropa nueva distraída tarareando la canción que estamos escuchando de mi teléfono. De pronto se me eriza la piel y los vellos de la nuca. Volteo y ahí está el . ¡Dios! No de nuevo, está parado al frente del puesto con una sonrisa de muerte, viéndome de arriba abajo.
—Hola Dulce —Santo cielo ten piedad de mi, esa voz... y me está saludando
Yo volteo y veo a mi mamá que deja de hacer lo que está haciendo y frunce el entrecejo ahora viendolo con curiosidad
—Si joven a la orden — Le dice amable
Trágame tierra y escúpeme en China, lo que me faltaba...
—Buenas tardes, saludaba a Dulce. Contesta él a mi mamá con tranquilidad y muy sonriente
yo también sonrió como tonta, sin saber qué hacer, como actuar y sin saber que me pasa porque mis nervios
—¡Hola!, lo siento no te reconocí. Mi mamá nos observa primero a él después a mi
—¿Trabajas aquí?. Me pregunta observando el puesto, pero con amabilidad nada que ver el arrogante que me gritaba está mañana
—¡Si! Con mi mamá...
—Un placer, señora, soy amigo de Dulce mi nombre es Arturo.
Mi mamá lo ve sería —Un placer joven, Catalina Hernández.
—No te conocía como amigo de Dulce. Sultán mi mamá directa como siempre detallandolo y viendolo con esa mirada que ya conozco de inquisidora, si el le llega a decir que casi me atropello hoy estoy frita
—Mamá lo conocí por medio de los muchachos por Leonardo y Marco, eh juegan juntos, fútbol o básquetbol no recuerdo bien...
volteo y lo veo y el muy idiota tiene una ceja levantada y una sonrisa de picardía, ¡estúpido!
Es Béisbol que jugamos, somos súper amigos Leonardo y Marbis.
— ¿Marbis? -dice mi mamá con cara de confusión
—Marco es Marco... —me río nerviosa rogando que mi mamá no se dé cuenta
—Si, claro Marcos, pero le decimos Marbis es su sobrenombre en el juego —el muy engreído achica los ojos, me ve y se ríe, mi mamá nos ve a los dos curiosa de lo que hablamos y se que no se cree nada de nada
—Dulce recuerdas me dijiste que me ibas a mostrar algo... La próxima vez que nos viéramos...
¿Este de que diablos hablas? Sonríe con inocencia
Él debe ver mi cara de confusión... Por qué añade
— Hoy cuando nos vimos al frente de la plaza...
Lo veo sin dar crédito a lo que dice. Y yo pensando cuando casi me atropella que estaba en el cielo y que el era un ángel ... Será en el infierno y el el propio diablo porque la sonrisa que me lanza ahorita al ver mi cara pálida por casi nombrar el accidente es de pura maldad.
—Sí, si claro, pero ahorita estoy ocupada, puede ser otro día...— sonrió con inocencia también y le hago seña con la mano que siga su camino y lo que hace es reír más amplio mostrando dos hoyuelos en su mejilla que lo hacen ver verdaderamente atractivo
—¡Claro!, Claro, Otro día... ¿Y te enteraste del accidente de hoy al frente de la plaza? Casi atropellan a una chica por cruzar sin ver a los lados
Lo mato ahora sí lo mató...