Me desperté en la cama sola, eran pasadas las siete de la mañana y ya se había ido a trabajar, sin mí. Antes de dormir, me dijo que se iba a llevar a Rachell para que trabajara en el gimnasio como chica de limpieza, una manera de darle trabajo y que pudiera ganarse la vida dignamente. Me pareció una buena idea, aunque no terminó de gustarme por completo el hecho de que pasaran cada vez más tiempo juntos. Sentía un vacío en el corazón, pero no lograba descifrar por qué. Sin ganas, me di una ducha y me preparé el desayuno, que terminó siendo solamente un poco de piña y kiwi. Mi estomago cada vez estaba recibiendo menos comida, muy pocas cosas las mantenía lo suficiente, todo lo demás terminaba siendo vomitado. Agregándole la presión en mi pecho que no me dejaba casi que respirar, era

