El frio helado que trae el miedo causo escalofríos en mi piel, ¿a qué le temía? Al rechazo de mis padres, yo no les conocía ni ellos a mí, así que no sabía cuál sería su reacción al verme, algo tendría que hacer para que no me encontraran, quería mi vida tal y como estaba... «Sin ellos» aunque fuera demasiado cruel el solo hecho de pensarlo. Pero si se habían resignado a mi perdida nada ganarían con ahora encontrarme; una extraña que jamás llegarían a conocer nunca, después de quince años perdidos. Mire hacia todos lados buscando un lugar en el cual ocultarme, un espacio por el cual huir, di un paso seguido de otro y otro más hasta que me encontraba casi trotando por la avenida, pero un fuerte dolor en el pie me detuvo dejándome caer al suelo. —¡Mirleth!, ¿te encuentras bien?— Ferdin

