A la noche siguiente Sam volvía de su trabajo a casa, al llegar a la puerta de su departamento notó un bulto grande al lado de la misma. No podía distinguir qué o quién era hasta no estar más cerca, la oscuridad del pasillo solo mostraba sombras en ese momento. Al acercarse notó que la persona se puso de pie y pudo distinguir la figura de su novio. - Adam, me asusté - dijo él sonriendo, pero al estar al lado del rubio su gesto se borró -. Amor, ¿qué pasó? - preguntó preocupado. - Ahora mis padres saben que su hijo es gay - susurró con una sonrisa. Ambos ingresaron al departamento para poder limpiar y curar al chico. - ¿Pero por qué? - preguntó Sam mientras curaba las heridas del rostro del rubio. - Tal vez pensaron que si me golpeaban se me quitaría lo gay - bromeó afectado. - Adam…

