Juliette Astor pasa su mano sobre mi hombro para acercarme a su cuerpo, y me dejo, hasta recargo mi cabeza sobre su hombro. —Eres muy sabio— digo entre broma y verdad. Su risa grave me gusta, me gusta este tímido y cálido chico. —No te desvíes del tema, ¿qué vas a hacer, heredera? — me responde en broma, apretándome más a su cuerpo. Ni siquiera siento el frío tan común de mi país. —Ella es peligrosa, Astor. —Bueno, a tu hermano perfecto le hace falta esa dosis de peligro— dice con su voz suave. —Es en serio, ella puede hacerlo caer al precipicio o algo peor— digo con preocupación. —Juli, si Hans cae, tendrá que aprender a levantarse, a resolver sus propios errores. Espera, déjame terminar— dice cuando estoy tratando de separarme de él para refutar lo que dice. —Si necesita ayuda, v

