Alessandro - Aless. - ¿Sí? - Se me está congelando el trasero acá afuera – solté una carcajada. Después de sacarlo todo me sentía más liviano, ahora sí que estaba contento. Puede que solo compartamos a nuestra madre pero ahora sí no había poder humano que me separara de mi hermanita. - Debemos entrar – Christopher asintió. - Además tu padre dijo que aún quedaba algo por decir – me quejé gruñendo y nos pusimos de pie ingresando al hospital. - No quiero más sorpresas – me sentía tan cansado. Mi cabeza pesaba, mis hombros estaban tensos y adoloridos, y ni hablar de mi nariz y mis costados ante el golpe de ese hombre. Apenas salimos de la terraza ambos soplamos aire a nuestras manos y las frotamos para darnos calor, la madrugada estaba demasiada fría pero me ayudó a pensar y calmar

